5 años de prisión: no es nada

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El reclamo popular es contundente: 5 años en chirona no pagan 20 años de edad. Y, añado, ni cadena perpetua, ni la muerte del infractor recompensarían el vacío profundo y doloroso a los padres de Ilse Mariel, la ciclista y vendedora de libros que murió por la imprudencia de un chofer de microbús.
La juez le dictó sentencia de 5 años y 6 meses sin libertad bajo caución al chofer. Así que pasará al menos 30 meses tras las rejas.
En otros países se acuñó el término legal de homicidio vehicular. En el Reino Unido por una siniestro de esta índole, el responsable puede pasar 14 años encerrado; en Georgia pueden ser culpados de homicidio vehicular en primer grado y darles 15 años mínimo; en California se distingue el homicidio y la conducción sin precaución, por el primer cargo 15 años y 3.5 por el segundo. En Minnesota son 5 años y 20,000 dólares de multa. Ahí algunos ejemplos de lo que pasa en otras latitudes.
Aun así resulta injusto a la vista de todos. Sí, pero así son las leyes en el DF. Dice el dicho: «Si te gustan las salchichas y las leyes, no preguntes cómo se hacen». Sin embargo, eso no debe provocar la inmovilidad.
Queremos que las cosas cambien; hagamos algo.
Paso 1: Quejémonos, mandemos cartas, pidámosle a nuestro diputado -no importa el partido en que milite- que haga algo. Que se endurezca la ley. Esto no puede seguir así. ¿No te parece suficiente?
Paso 2: Mandemos carta a las autoridades del DF: Mancera, SMA, SSP y Setravi. Pidamos que se hagan exámenes de conducir, que las licencias no sean un dulce que adquieres en la miscelánea, que sean rigurosos y exigentes, que el transporte público concesionado tenga estándares mundiales de países competitivos.
Paso 3: Escribamos al Tribunal de Justicia del DF, que sientan presión real de ciclistas de la calle, que las leyes se endurezcan, que a estos choferes los metan al aro o al bote, son responsables de vidas, de personas. La impunidad es vergonzosa.

* El autor está indignado con la falta de sensibilidad que han demostrado las autoridades capitalinas en torno a la expedición de licencias de conducir. Sí, ya es un documento seguro y, quizá, oficial en todos lados, pero los métodos para obtenerla siguen siendo rupestres, arcaicos y de país subdesarrollado.

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