Autoridades del DF padecen esquizofrenia

Pegatina

El Día mundial sin Auto sirve sólo para la foto del día, el resto del año las autoridades y muchos políticos también, no sólo no usan otros modos de transporte, apenas supervisan la infraestructura existente.

Por Oso Oseguera*

La primera iniciativa nacional de no usar el automóvil arrancó en 1997, cuando autoridades del Reino Unido tomaron la decisión de desincentivar el uso de los vehículos automotores y probar otras alternativas.
La idea es europea, que han visto los beneficios de tener un transporte público decente y práctico, de contar con calles y reglamentos donde se respeta al peatón, al ciclista, al motociclista y demás en la cadena de movilidad. Al año siguiente se sumó Francia. Y en el 2000, la Comisión Europea estableció el 22 de septiembre como el día Mundial sin auto. Hoy, 330 ciudades en todo el mundo se sumaron al Día Mundial sin Auto.
¿Qué hacer para contribuir? ¿Y si el fin de semana o el viernes te propones moverte en otro modo de transporte? Hoy no, ni mañana, hazlo el sábado, para que lo prepares y no digas que el Día sin Auto te tomó desprevenido.
Digamos que el sábado usarás el transporte público, irás a pie –si es que la distancia que transitas te lo permite– o rodarás en bici, sólo para probar. Inténtalo, no pierdes nada. El sábado te será más fácil y además es sólo para probar.
En México, los políticos no pierden la ocasión. Diputados, senadores y asambleístas se subieron a sus bicis, algunas eléctricas, se pusieron el casco, llamaron a los policletos y rodaron custodiados. Otros, los impresentables del Verde, fueron en Metro. Ajá. Así cualquiera. Y así hacen cada año. Sólo hacen ruido el 22 de septiembre.
El Gobierno del DF informó que con motivo del Día Mundial sin Auto cerró de 08:00 a 19:00 horas el circuito del Zócalo a la circulación de vehículos motorizados, por lo que el ingreso al mismo sólo estuvo permitido para peatones y ciclistas.
Vayamos al meollo de que el 22 de septiembre sea nombrado como el Día Mundial sin Automóvil. El objetivo es desincentivar el uso de este vehículo. En el DF las autoridades tienen problemas de esquizofrenia y viven una paradoja. Desde hace 11 años promueven aceleradamente el uso del automóvil, cuando construyeron el primer segundo piso en el DF. Ah, claro, como medida de mitigación trazaron la primera ciclovía, que está contrahecha, mal trazada (con puentes en el Bosque de Chapultepec que exigen que sólo ciclistas avezados puedan subir) y trunca en diversos tramos. A más de una década, ninguno de los diferentes jefes de gobierno resolvieron nada. Pero sí se subieron cada 22 de septiembre a la bici para la foto del día.
La otra paradoja está en la ley de obras –en el DF–. Este reglamento mandata a los constructores de flamantes edificios a que destinen amplios espacios para cajones de estacionamiento. Y por ley se tiene que cumplir. Por ejemplo, los arquitectos de la Torre Ejecutiva BBVA Bancomer, en Lieja y Reforma, dejaron 2,700 cajones de estacionamiento para 4,500 personas que llegarán diariamente al inmueble. Ni hablar, así lo manda la ley.
Así ¿cómo? Congruencia, eso es lo que hace falta.

* El autor ya ha reportado muchos años este mismo sinsentido. No se aburre de señalar las barbaridades que dictan algunas leyes. Insistirá a las autoridades en la congruencia y en que la foto se la guarden.

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