Bleu

Ser predecible para los demás en la bici es muy importante.

Les compartiré un suceso cletero. De regreso de clases, por ahí de las 9:15 de la noche, iba yo muy feliz en mi cleta, bajaba por Moctezuma y di vuelta en Miguel Ángel de Quevedo, tomé el primer carril y ya que los autos se quedaron en el alto, aceleré y tomé una velocidad considerable. Un minuto después eché una mirada a mi espejito para ver cómo iba la circulación, que todavía iba atrás, y noté que un micro que iba en el segundo carril se pasó al mío.

Usualmente cuando hacen esto es porque van a bajar o subir pasaje, pero al ver que no bajaba la velocidad, que no era alta, me puse nerviosa porque pensé que iba a pasar muy cerca de mí, sobre todo por el volumen del autobús -era de esos que son más grandes que los micros normales-. Por miedo a esto, en una maniobra algo precipitada, quise subir a la acera, pero evidentemente, con la velocidad que llevaba y lo improvisado del movimiento, no controlé la bicicleta y me fui a barrer a la mitad de la banqueta. El microbús frenó y el ayudante del chofer me preguntó si estaba bien, le dije que sí y me levanté, por suerte llevaba un pantalón algo grueso, lo que me libró de un buen raspón, pero no me salvé del golpe en la pierna y un feo moretón (bleu en francés), y claro “La infiel” se llevó su respectivo rayón, snifff :'( …

Si bien esto no fue grato, si pudo ser peor y esta caída me dejó una gran lección: nunca volveré a salir en bicicleta… ¡¡¡noooooo!!! Claro que no, pero sí aprendí que al realizar cualquier maniobra, lo que tienes que hacer es:

1.- Analizar tus opciones

2.- Estar segura de lo que vas a hacer

3.- Ser predecible para los demás

Siempre lo dicen, pero uno no aprende hasta que le pasa. Muchas veces los accidentes que padecemos no son culpa del otro, ya sea un automóvil o un peatón, si no nuestra. En mi caso, me sentí insegura y me quedé entre azul y buenas noches, no supe si quedarme en el carril o subir a la banqueta. Tomé un riesgo innecesario. Habría sido menos peligroso que el micro pasara a mi lado. La ruta que yo llevaba ya era predecible para el chofer y aunque el vehículo iba rápido pudo haber pasado sin destantearme, ya que yo también sabía de su presencia.

Sin embargo, al realizar un movimiento tan brusco, como subirme a la banqueta por el canto, ocasionó que terminara a media acera, afortunadamente. De otra forma, pude haber caído en la calle, y ahí sí, ni el micro ni yo podríamos haber evitado un accidente más grave y terrible para mí.

Esto que ocurrió ahora forma parte de una experiencia de aprendizaje para mis futuras rodadas. Todavía me falta mucho que aprender, además, esta lección es para aplicarla no solo en el uso de la bicicleta, sino en la vida diaria… aunque quizá lo de ser predecible no siempre aplique, jeje ;).

 

* La autora escribe un blog sobre sus andanzas en bici en http://acyrejournal.blogspot.mx/ y twitea en: @acyre

 

 

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