Ciclista: ¿soy menos que otros?

bici-oso

A finales del año me encontré en la calle al papá de un viejo amigo de la prepa. Lo saludé y desanduve de la bici para darle un abrazo navideño. Al principio no me reconoció por el casco y el buff que traía. Cuando salió mi rostro del atuendo de Comandante Marcos en dos ruedas se sorprendió, me abrazó y después de desearme felices fieste me dijo:
– ¿Y esta bici?
– Así me muevo, don.
– ¿Cómo, en la bicicleta…?
– Sí, es mi modo de transporte por la ciudad…
– No, no, de veras. ¿Y tu carro?
– Pues está en casa, estacionado, lo uso muy poco, quizá una o dos veces al mes.
– ¿Y con la bici vas a todos lados?
– Sí, don.
– Ya en serio. Es peligroso, ¿no?
– Pues sí, un poco, pero hay que hallarle al ciclismo urbano y luego ya es difícil bajarse.
– Pero en carro es más cómodo, es más rápido…
– No necesariamente. Ni es más rápido ni más cómodo.
– Pero tienes coche, la bici es como… como para otros, ¿no?
– ¿Cómo, don? ¿Para quiénes?
– Pues para otros, para los que no tienen coche, por ejemplo.
– La bici es para quien le gusta, ¿no? Y a mi me encanta, le agarré afición hace ya unos cuatro añitos.
– Mmm (Frunció el ceño. No daba crédito.)
– Es una pasión difícil de abandonar.
– Pues no, no se me hace que tú te muevas en bici, creo que es para otros.
– Me dio gusto verlo, don. Feliz Navidad y feliz año. Saludos a la familia.
Me subí a la bici nuevamente y anduve varias calles. Se me quedó el comentario “es para otros”. Nunca se atrevió a decirlo, pero lo pensó y no lo dijo. Es para los pobres, los nacos, los lumpen, los de clase baja, la clase trabjadora, qué se yo. Había cierto desprecio por esos “otros. Qué curioso, cuando esos “otros” me ven llegar en bici a hoteles de cinco estrellas a cubrir una conferencia de prensa, a la cámara de diputados, a la tienda departamental, me tratan como pobre diablo. Ah, el estúpido estadus del auto.

* El autor no se siente menos, jamás en su bici. De hecho, charla con otros cleteros, no importa si son repartidores, ciclistas urbanos, paseantes, novatos, expertos, si tienen una bici de 15,000 o de 1,500 pesos, si son mujeres añosas o chavitos con audífonos. A todos les pregunta: ¿a dónde van y de dónde vienen?

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