Cómo puede costar más de un millón de pesos una bici

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No hace tanto, la obsesión global por las bicis convirtió a los pedales en un cierto símbolo de estatus en círculos cada vez más amplio. Ahora, las dos ruedas se han unido a las piedras preciosas, los coches, las perlas o el jade como todo iconos de lujo. Era algo inevitable. Es un producto sobre el que se proyectan atributos positivos, son fáciles de enseñar y tienen un valor, además, fácilmente traducible a cifras. Por ejemplo, 500,000 dólares (6.7 millones de pesos mdp). Los que cuesta la bicicleta más cara del mundo. La que Armstrong utilizó en el Tour de Francia de 2009 tuneada por el artista Damien Hirst.
Pero no hace falta llegar a esos extremos. Puede uno quedarse con la historia de Ted Perry, un estadunidense de 51 años. “No puedo permitirme el mejor coche o la casa más lujosa”, razona. Pero no dudó en pagar 20,000 dólares (casi 270,000 pesos) por su velocípedo. Y como él hay más. En los últimos diez años, en Estados Unidos, una nación cimentada por y sobre coches, las ventas de bicicletas de lujo han subido un 75%, según la Asociación Nacional de Vendedores de Bicicletas (NBDA por sus siglas en inglés).
¿Cómo es una bici de lujo? De carbono, titanio o incluso oro, como la bici de oro de Aurumania, que además incluye cristales de Swarovski en su modelo que cuesta más de más de un millón de pesos. “Hay un sector de los ciclistas, de clase alta, adinerados y fanáticos de estos vehículos, que está dispuesto a invertir en una bicicleta cara”, alerta Luis Álvarez, emprendedor y consultor de movilidad. Los mexicanos pagan, en promedio, 2,000 pesos por una bici; los españoles desembolsan 4,250 pesos por una bicicleta; los holandeses le dedican casi 13,000 pesos: son los que más gastan en Europa. Eso en una bici normal. Marcas como Mercedes, BMW o Lexus han realizado propuestas que ascienden el precio hasta los más de 100,000 pesos.
Sotheby’s también ha entrado en el mercado de las bicicletas de la mano del diseñador holandés Herman van Hulsteijn. Juntos han creado una edición limitada (9 bicicletas), cubiertas de laca urushi japonesa y pan de oro. Su precio, casi 550,000 pesos. Más que un vehículo, una obra de arte. Phillipe Stark, la Britney Spears del diseño, también se ha visto seducido por las dos ruedas y ha ideado una bici furry (peluda) a la que ha acompañado de una serie de complementos, entre ellos un vistoso casco.
Algunos ciclistas de los de toda la vida tienen sentimientos encontrados al ver cómo lo que era un medio de transporte con tintes reivindicativos se convierte en un bien de consumo que tontea con el lujo. “Es cierto que existe una cierta fiebre por las bicicletas. Pero, en el fondo, da igual la motivación, el hecho es que la gente está comprando más bicis, baratas, de segunda mano o carísimas”, matiza Isabel Ramis, activista de los pedales desde su blog Muévete en Bici por Madrid. “Mientras monten en ella, todo está bien”. Puede que sea un guiño para seducir a aquellos que se llenaban de orgullo circulando en un cochazo de marca o descapotable. O simplemente una necesidad consumista en la que la industria ha encontrado un posible filón.
(Por Pablo León, de El País)

 

1 Comment

  1. TachitoTec says:

    Pobre bici, tiene un parásito que le cuelga de la panza…

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