Jim Mayerstein escribió este texto (en http://huellasenelpavimento.wordpress.com) a poco de haber ocurrido la muerte de Ilse Mariel Alonso Leal, ciclista, 20 años, por atropellamiento de un microbús en la delegación Coyoacán. Después de los asteriscos incluimos el comentario vertido por un lector del blog de Jim, que aporta más datos. Le sigue la nota del entierro de Ilse (proveniente de Reforma). Y luego del comentario, la nota de otra muerte más, esta misma semana, pero menos difundida.
Por Jim D. Mayerstein ⋅ Febrero 6 de 2013
AVISO: Al final de este post se encuentra la foto de la chica atropellada esta mañana, la pongo no por morbo, sino porque refleja la gravedad del asunto y que esto no fue “un accidente”. La fotografía es fuerte y si no desea verla, indicaré cuál es el último párrafo para que sepa hasta dónde ya no bajar la página. (En Diario en bici la omitimos por considerar que la descripción de Jim es suficientemente clara para recrearla).
Esta mañana (6 de febrero de 2013), una joven fue atropellada por un microbús de la ruta 60 en la Av. Delfín Madrigal y Av. Aztecas, cerca de CU, misma ruta que ya trae arrastrando el asesinato de un niño (Jonathan) por el cual se colocó una bicicleta blanca. Muchos nos enteramos del deceso de hoy por la cuenta de Twitter @TraficoReporte; al ver la imagen, lo primero que sentí fue un escalofrío y luego no pude aguantar el llanto; aquello que veía era desgarrador e inmediatamente después del shock emocional me vino la rabia y la pregunta ¿cómo es que una persona acaba abajo del eje trasero de un microbús?
Y esa es la pregunta clave que al responderla, uno se da cuenta que esto no se trató de un simple accidente de un ciclista imprudente que anda sin saber en las calles; cuando atropellan a alguien, el conductor del vehículo al sentir el golpe frena, y eso es lo que hace que el afectado salga volando o en el peor de los casos quede abajo de la unidad pero en la parte delantera. Pero este caso fue distinto, el cuerpo a más de 3 metros de la parte posterior de la unidad y la bicicleta abajo del eje trasero, demuestran que fue un asesinato y que el operador de la unidad tenía conciencia de lo que hacía.
Pero eso es chamba de los peritos, que espero sepan hacer. Lo que aquí como ciudadanos nos ocupa, es cuestionar el papel de quienes tienen la concesión del transporte público que en sus rutas, todos los días tienen en sus manos la vida de cientos de miles de personas que necesitan trasladarse y cuya única opción son las rutas de microbuses. Unidades en mal estado, combis viejas para 8 personas en las que empacan a 14, muchachos de menos de 18 años manejando el micro pus porque su jefe le pidió paro, operadores echando carreras por el pasaje porque entre más gente suban al autobús, más dinero reciben ¿qué importa la seguridad y comodidad de los pasajeros? lo que importa es sacar dinero y echar desmadre, traer al pollo en la micro, poner la música a todo volumen y bajar a los pasajeros cuando el vehículo todavía está en movimiento; total, la policía no dice nada y si dice pues se les da para el chesco y ya.
Esto pareciera el relato de una mala película, sin embargo es la realidad que todos los días se vive en el Distrito Federal y en el Estado de México y me atrevo a decir en la mayor parte del país, la impunidad es la que reina en el negocio del transporte de pasajeros y es la que permite que todos los días personas mueran a causa de lo que le llaman accidente de tránsito. ¿En qué cabeza cabe que la expedición de licencias (en el Distrito Federal) no tenga como requisito un examen de manejo? ¿Cómo es posible que a los operadores de microbuses no se les de la más mínima capacitación para conducir el autobús y para interactuar con su entorno? ¿Cómo es posible que al pasajero se le siga viendo como un pagador de tarifa y no como alguien que paga por un servicio al cual le está confiando su vida?
Y no únicamente es de juzgar a los dueños de las concesiones, las autoridades también juegan o mejor dicho, no juegan el papel que les corresponde. En los últimos años, la Secretaría de Transportes y Vialidad (SETRAVI) ha “renovado” algunos corredores de transporte, pero esta renovación únicamente ha consistido en cambiar unidades viejas por autobuses nuevos, pero las malas prácticas y el mal servicio prevalece. Algunos ejemplos de esto son los corredores COVILSA (Corredor Villa Lomas SA), COPESA (Corredor Periférico SA), CONGESA (Corredor Nueva Generación SA) Y CUPOSA (Corredor Universidad Politécnico SA), que anteriormente eran rutas de microbuses y lo único que se hizo fue darles una capacitación a medias (en el caso de COVILSA), unidades nuevas – que por cierto no cumplen con requerimientos mínimos de comodidad y accesibilidad universal – y un dizque ordenamiento con paradas establecidas, mismas que no se respetan y basta con subirse a cualquier unidad de CUPOSA después de las 10 pm para que uno sienta la muerte de cerca por la velocidad y la forma en que manejan una vez que pasan la zona centro, importándoles poco la vida de los pasajeros, peatones y demás vehículos que circulan en las calles.
Acciones mal planeadas como estas, son incongruentes con buenos intentos como el Metrobús y los Corredores Cero Emisiones, además de que seguir “parchando” el sistema de transporte público del DF de esta forma imposibilita cada vez más la unificación de todo el sistema, la uniformidad de tarifa y el uso de la tarjeta inteligente en todos los sistemas de transporte para comodidad del usuario y para la regulación tarifaria.
Por otro lado, las autoridades de la SSP y Policía de Tránsito, mismos que además de no hacer cumplir el Reglamento de Tránsito Metropolitano, muchas veces tampoco lo cumplen y es así como se cierra el círculo vicioso de yo conductor me vale y a mi policía me vale que te valga.
ÚLTIMO PÁRRAFO.
Hoy fue una ciclista atropellada, que gracias a una red social nos enteramos y como ciclistas, todo parece indicar colocaremos bicicleta blanca y pelearemos por justicia. Como ella, pude haber sido yo; pudo ser cualquiera de mis amigos ciclistas; mi madre que usa transporte púbico, que es peatón; mis amigos que caminan para ir a la escuela. Pero diariamente, personas que no conocemos mueren y se lesionan en accidentes de tránsito que en su mayoría son prevenibles y que en su mayoría afectan al peatón y al ciclista que aunque son quienes deberían tener más privilegios y comodidades, son los más vulnerables y quienes más sufren las deficiencias de infraestructura y de aplicación de la ley.
NI UN CICLISTA MUERTO MÁS, NI UN PEATÓN MUERTO MÁS, NI UNA VIDA MÁS PERDIDA POR LA NEGLIGENCIA DE LAS AUTORIDADES Y LA INDIFERENCIA DE LOS OPERADORES DEL TRANSPORTE PÚBLICO.
* Jim es estudiante de Ingeniería en Transporte, ciclista urbanx, renegadx y necix, escribo con x la vocal que define el género porque no puedo definirlo. Ardux creyente de la inutilidad de los muros que dividen países, viajerx incansable, transfronterizx y músico autodidacta, profesional en la ejecución de la tabla de lavar y aprendiz de serruchista.
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Dicen que andaba tatuada y con la cara llena de piercings (yo vi las fotos de sus tatuajes, entre los moretones, la verdad estaban chingones), dicen que no rodaba muy seguido y que no era común verla en la calle tan temprano. Dicen que vivía con su mamá, allá por el reclu femenil, en Tepepan (a donde andábamos los divisionarios hace dos lunes). Dicen que fue accidente y que fue muy temprano, como a las 7:20. Dicen también que ni usaba tanto la bicicleta. Pero dice mi hermana que ella la vio en el suelo, y la bici debajo de la rueda trasera del micro, que traía una mochila de la UNAM, dice que los policías le tomaban el pulso y dice que ella sintió “horrible”. Dice mi mamá que le preocupa que yo ande tanto en bicicleta. Dice Jim D. Mayerstein en su crónica en huellasenelpavimento que algo así no puede ser accidente. Y hasta en la pantalla del MP dice “cargos imputados: HOMICIDIO”. Dicen los Bicitekas que harán una rodada a la esquina donde, ya hace un año, otro microbús de la misma ruta 60 mató a Jonathan (así que ya serán dos bicicletas blancas en la misma cuadra). Dicen en SETRAVI que le van a quitar las placas al micro y la concesión al chofer (o al revés)… Dicen que andar en bicicleta es peligroso. Pero yo vi la bici toda doblada, vi al muchacho entrar con miedo de reconocer a su ex-novia y lo vi salir dos horas después, pálido y sereno, ya seguro de que sí era ella. Fui al MP con miedo, temiendo, por la zona en que ocurrió, que se tratara de una coleguita ciclista, de una carita conocida, ahora que se que no es así, no estoy ni pálido, ni sereno. Dicen que “algunos” ciclistas somos “imprudentes e irrespetuosos”, pero yo me cago en ese pinche argumento, que casi siempre alguno se saca de la chistera para justificar cosas como la que le pasó a ella. Porque Ilse, a sus 20 años, no se merecía morir de esa manera. A lo mejor era medio punketa, a lo mejor rebeldona, a lo mejor estudiante, a lo mejor ciclista, a lo mejor no. Pero yo ya estoy seguro de una cosa: LO PELIGROSO NO ES LA BICICLETA. Lo peligroso es esta ciudad enferma, donde todos creemos tener “derechos” superiores al derecho que tenía Ilse de VIVIR. Porque ya matamos los ríos, ya matamos el aire, y me temo que ya matamos el espíritu, ese que iba a hablar por nuestra raza… ¿qué sigue? Por mi parte ver si la mamá de Ilse, en medio del dolor que la ha de estar matando ahora, nos da permiso de pintar su bici de blanco y dejarla ahí como recordatorio de que todos los ciclistas, todos los jóvenes, todos los estudiantes, todos los peatones, todos los chilangos, nos morimos un poco este día… descansa en paz Ilse Mariel Alonso Leal, ciclista, 20 años. (Comentario de Maximusaurus Raptor)
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La falta de una cultura de los ciclistas y de un carril exclusivo para ellos cobró una víctima cuando un microbús arrolló a un hombre, al que le arrancó la existencia.
El hombre que, hasta el cierre de esta edición permanece desconocido, iba por Circunvalación casi Ferrocarril de Cintura, cuando sufrió el accidente en la Colonia Morelos, perteneciente a la Delegación Cuauhtémoc.
Aunque será el cuerpo de peritos de la Procuraduría General de Justicia del DF quienes tendrán la última palabra, ya se adelanta que el conductor del microbús habría tenido la mayor responsabilidad, mismo que fue conducido ante el ministerio público por su calidad de servidor público.
Y es que según testigos, el hombre circulaba en su bici cuando de pronto fue alcanzado por la unidad de transporte público con la matrícula 0012564 que lo arrojó al piso y luego le pasó encima.
Al menos así lo presume la policía al indicar que el hombre, que no ha sido reconocido, sufrió exposición de masa encefálica, lo que indica que al caer además la unidad le pudo haber pasado encima.
Por ahora el cuerpo fue enviado al Servicio Médico Forense de la PGJDF, donde peritos y médicos realizan las pruebas necesarias para conocer la mecánica de los hechos y determinar cómo es que ocurrió este fatal accidente.
La unidad que corre de Metro Pantitlán a Normal, pasando por las estaciones Tepito y Lagunilla, fue conducida a un corralón, ya que será hasta que se aclaren los hechos cuando su dueño podrá reclamarla.
(La Prensa)



4 Comments
Ante ta lamentable hecho, nos unimos al reclamo genuino por el respeto entre todos los que compartimos espacios viales. Un buen comienzo ya se ha dado a través del ciclismo responsable, respetando a los peatones y circulando con orden en nuestras bicicletas. Nuestro buen ejemplo es inpiración para aquellos que se suman a las filas de ciclistas que deseamos un entorno más amigable. Así, nuestras exigencias tienen mayor fundamento cuando somos congruentes con nuestros actos. Hay un camino todavía largo por recorrer para sensibilizar a los conductores quienes, dicho sea de paso, tienen la obligación moral de proteger a los más vulnerables: los peatones y los ciclistas. No desistamos y combatamos el mal a través del bien. Sigamos, pues, en la lucha cotidiana por fomentar buenas prácticas y crear conciencia entre la comunicdad. También con pequeñas acciones se crean grandes cambios.
“LO PELIGROSO NO ES LA BICICLETA. Lo peligroso es esta ciudad enferma, donde todos creemos tener “derechos” superiores al derecho que tenía Ilse de VIVIR”… bonita frase. Ahora explíquensenla a los ciclistas que andan por la banqueta jodiendo a los peatones.
Totalmente cierto, el otro día leí un artículo donde dice que los ciclistas que andan por la banqueta son ciclistas novatos. Y así es. A mi como ciclista me molesta ver bicicletas en las banquetas, puesto que parece que son víctimas del miedo de rodar adecuadamente.
Agustín
en febrero 9, 2013 en 10:53 pm
A estos pelagatos Nadie los selecciona son solo microbuseros hijos de microbuseros, algo así como una herencia genética o como las cucarachas y las ratas nunca se acabaran, todos estos imbéciles no tienen educación son de la especie mas corriente que tiene la raza humana, no saben leer ni escribir,incluso algunos ni hablar español saben. Entonces para manejar un microbús es indispensable ser hijo de un microbusero no saber hablar español y mucho menos no saber leer ni escribir, por lo tanto es así como se hereda el asiento del chofer de microbús entonces no se seleccionan se hereda.