Historias de tiendas de bicis

Mecanico-bicis

Estas historia me han sido reveladas y otras las viví en sillín propio en los últimos años y decidí agruparlas para darles una vista panorámica y matizada de cómo trabajan en algunos locales –algunos muy nuevos en el barrio– para atender a la clientela ciclista o en ciernes de serlo.

Historia uno.
Un parchada de llanta por 25 pesos. El servicio al cliente es lo de menos. Para este tendero ciclista lo que más le beneficia es la ubicación. Están en la esquina de un parque. El servicio es malo, el local está sucio, el “mai” está desaseado y tiene una mala actitud con quien le da de comer. De los precios ni les digo, son altos por el mal servicio que da. Pero como la ubicación-ubicación-ubicación es su fortaleza se da el lujo de atender y cobrar como le da la gana. Decidí jamás volver, aunque tenga que caminar más cuadras y hallar un mecánico decente. He pagado hasta 8 pesos con un servicio de primerísima.

Historia dos.
La montaña va a Mahoma. Si no puedes ir a la tienda o taller éste va a ti. Así hace este ejemplar representante del ciclismo honesto y bien hecho. Revisa con minuciosidad la bici y señala algunos otros “detalles” que haya que atender, algunos con urgencia otros para después, pero importante tenerlos en cuenta. El cliente llamó al mecánico y éste acudió para revisar el sillín que bailoteaba y no se ajustaba a las posaderas del ciclista. De paso aprovechó para decirle que las gomas de los frenos pronto llegarían a su fin y que el desviador trasero le hizo un ajuste para que los cambios fueran más suaves. “Eso no lo cobro. Me tomó dos minutos”, le dijo a un cliente que ya es leal a sus servicios. Soy su fiel cliente.

Historia tres.
Llegó un cliente a buscar un casco. Halló el del color que andaba busque y busque, salvo que no en su tamaño. El dependiente de la tienda le dijo que volviera la semana siguiente y que le tendría el casco en el color que quería y a la medida de su cabeza. El de la tienda llamó a las oficinas de la marca para pedir el casco en el color y medida. Ahí le informaron que ya no tenían en ese color, se habían agotado y ya no habría más.
Truculento y mal servidor, este despachador discurrió cambiar las etiquetas del tamaño e incluso la caja. Así que la semana que el cliente fue a recoger su casco, con gran cinismo y deshonestidad el tendero le dijo: “Aquí está el casco que buscabas, al tamaño y color de tu gusto”. Entregó una caja en la que el casco entró ligeramente forzado porque era un poco más grande que el que originalmente contenía.

Historia cuatro.
En las ferias y expos de bicis se cometen las peores atrocidades. En una de esas, el que atendía el stand ofrecía luces y ropa de ciclismo. Era un local pequeño, pero estaba lleno de gente. Se acercó un ciclista novato que buscaba una luz delantera para que al circular de día lo vieran. El abusivo dependiente le recomendó una luz de 2,000 lúmenes, ideal para circular de noche en lugares con poca o nula iluminación urbana. Lo mareó con explicaciones técnicas, con ventajas de tener una potente luz y con gran capacidad de batería. En algún momento el dependiente atendía a cinco al mismo tiempo. Así que me acerqué al muchacho, le pregunté exactamente para qué la quería, qué trayecto rodaba, por dónde y a qué horas. En realidad lo que quería era una luz centellante, no tanto una que alumbrara. Le recomendé comprar una más económica, fácil de quitar del manubrio y de pilas, en vez de las recargables, que son más baratas. Pagó menos de 200 pesos, en vez de casi 800.

* El autor siempre que le preguntan a qué tienda va, contesta que a la que le quede cerca, compara precios. Pero sobre todo, se fija en la atención que recibe. Es básica.

 

1 Comment

  1. Lai says:

    Buen artículo, directo y con información interesante.
    Uno de los grandes problemas que tiene Mexico en cuanto a talleres mecánicos, ya sea de bici u otro medio de transporte es que no hay unos precios estipulados ni siquiera dentro de su propio negocio. Te ponen el precio que ellos piensan que , en función de tu “facha” y aspecto del vehículo , deberían de cobrarte. Además, por supuesto, la ubicación es un plus. No entremos ya en la legalidad de esos talleres porque, si no pusiéramos a revisar sus papeles, más de la mitad se cerrarían. Aunque siempre hay excepciones.
    Al final el dicho de “lo barato, a veces sale mas caro” tiene mucha razón.

    Saludos, Oso

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