Me quedo en dos ruedas porque…

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Dice Bancomer: “En esta temporada [sic] ¿Por qué quedarte con 2 ruedas si puedes estrenar un auto? Toma esta oferta e inicia bien el 2014”. Pues bien, creo que es momento de contestarle debidamente al banco.
Me quedo con dos ruedas porque llego más rápido a mi destino y si no llego más rápido, hago ejercicio y me divierto más durante el trayecto.
Porque aunque no haga menos tiempo, disfruto mi ciudad, sus calles con o sin baches, sus colonias antiguas o modernas, con sus casas viejas o vanguardistas. Porque puedo charlar con otro ciclista en el semáforo o en el trayecto. Porque interactúo con los colegas. Porque me hace sentir más vivo, más ciudadano, más chilango, más urbano. Porque reparo en tiendas o expendios que no había visto antes en el auto. Porque no necesito de un auto para ser yo, no me da estatus el coche, es más, no quiero esa estratificación social.
Porque puedo ir conmigo mismo, ensimismado y repasando mil y un pendientes, deberes, decisiones que ameritan de mi atención. Porque subirme a la bici me hace otro, me potencia, me proyecta, me impulsa en la vida. Porque no quiero estrenar un auto, si no una bici, otra, una nueva y diferente.
Porque al llegar a la cita puedo estacionar, prácticamente, a la puerta. Porque llego antes de la hora y solo necesito un baño para ponerme la ropa de oficina y quitarme el atuendo de ciclista urbano. Porque me divierte que los vigilantes, celadores, veladores o policías en la entrada me confundan con repartidor y no con el que viene a ver/entrevistar a un funcionario o directivo a su elegante edificio o dependencia.
Porque cargo siempre un mochila con ropa de cambio, luces y un rompevientos por si se suelta la lluvia o se me hace tarde. Voy siempre preparado para lo que mande el voluble clima. Porque mido mi vida en kilómetros, en calorías quemadas, en bajarle siempre tiempo al reloj. Es una constante superación por hacer menos tiempo. Porque puedo cambiar de ruta a placer para llegar al mismo sitio, sin temor a encontrarme tráfico. Puedo tener varias rutas: la rápida, la panorámica, la de relax. Porque aunque al regreso a casa después de una buena comida o velada, la rodada puede ser muy placentera, repasando en mi mente las frases de los amigos, los comentarios vertidos, los consejos dados. Y puedo regresar al doble de tiempo, aún así, Patriotismo, Revolución, Cuauhtémoc, alguno de los Ejes, irán hasta el tope de autos y yo voy casi solo en mi bici.
¿Por qué no tomo esta oferta e inicio bien el 2014? Vaya, pues porque ya tengo auto y aunque ya tiene casi 10 años de uso no llega a 60,000 kilómetros y a pesar de eso le meto una lana en cada servicio. Y esto resulta muy desagradable y poco económico. Gracias, pero no gracias.

* El autor sigue viendo la vida pasar. A penas van 1.5 semanas de su caída y ya soñó que debía rodar, pero dudó de hacerlo por aquella recomendación médica. En el sueño (y en la realidad) no lo hizo.

 

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