Ruta de los Molinos: aventuras en bici de montaña por la sierra de Chiapas

Lánzate al sureste mexicano y descubre, en las montañas que rodean al pueblo mágico de San Cristóbal de las Casas, las mejores veredas para conquistar con tu bici, la sierra chiapaneca.

Las montañas que rodean a San Cristóbal de las Casas están llenas de secretos y una de las formas de descubrirlos es a través de esta mágica ruta que les presentamos.
Se llama Ruta de los Molinos porque se visitan antiguos edificios que son monumentos históricos de los siglos XVII al XIX, dedicados a la antigua labor del cultivo y la molienda del trigo, cuando San Cristóbal se colocó en el principal proveedor de beneficios de la molienda, la producción y la distribución de trigo, harina y pan en el sureste de la República Mexicana, de ahí que el tradicional pan coleto sea tan bueno y reconocido.

¿Qué tienen de importante estos molinos?
Se establecieron estratégicamente para aprovechar las condiciones del sistema hidráulico natural de los ríos Fogótico y Amarillo de la Cuenca del Valle de San Cristóbal. La mayoría fueron hechos con materiales de construcción como el adobe y la piedra. Además se construyeron represas y acueductos para aprovechar y controlar el flujo de agua que llegaba a San Cristóbal.
Actualmente sus diferentes atractivos se pueden visitar, ya sea llegando en auto propio, o contratando algún servicio turístico en San Cristóbal (en el caso de rutas de ciclismo de montaña y la escaldada en roca, el mejor contacto son los ciclistas y escaladores locales).
Aunque la mayoría de los molinos han estado abandonados, muy pronto serán incorporados a una propuesta integral, la cual vinculará el turismo cultural con la conservación de los bosques de pino-encino, donde los visitantes viajarán a través de la historia de San Cristóbal de Las Casas y el entorno natural, en el que se enmarcan estos monumentos.

¿Qué hay detrás?
Gran parte de este proyecto está a cargo de la Asociación Na Bolom, en conjunto con Sedesol, el INAH y el Gobierno del Estado. En la ruta propuesta se han detectado los nueve molinos principales y viables de ser objetos de recuperación; cinco de éstos son casas privadas o instalaciones hoteleras restaurados, de los cuales los propietarios mantienen vínculos de colaboración con Na Bolom para hacer posible la recuperación de los molinos, así como proyectos de conservación de los bosques de pino-encino. Estas áreas boscosas se han visto reducidas por una falta de ordenamiento ecológico que garantice su conservación, que no sólo es importante por su belleza escénica, sino por los servicios ambientales, el abastecimiento de agua y los ciclos ecológicos involucrados, de los cuales depende la vida de San Cristóbal y su entorno.
Na Bolom, con base en sus experiencias en conservación de los recursos naturales, está desarrollando de manera paralela proyectos de senderismo interpretativo como una actividad turística alternativa para los pobladores y los visitantes, y como parte de este esfuerzo, la reserva del Encuentro, al igual que la reserva Getrudy Duby Blom, se suma a el sitio arqueológico Moxviquil y la reserva ecológica El Huitepec.

Puente Peje de Oro
Iniciamos pedaleando en bicicleta de montaña en el Hotel–Museo Na Bolomhacia el barrio de Cuxtitali, donde visitamos su colorida y pintoresca iglesia hasta llegar al Puente Peje de Oro, también conocido como Puente Cuxtitali. El primer nombre lo debe al manantial localizado a 300 metros, en donde según cuenta la leyenda, exactamente a la media noche, se aparece un peje, un pez de oro. Este pontón de madera es posiblemente el único que se conserva en los Altos de Chiapas por donde antaño atravesaron los arrieros con sus mulas, así es como se comunicaba la ciudad de San Cristóbal con el exterior, de ahí que se tan importante su conservación.
El puente Peje de Oro se localiza al noreste de la ciudad de San Cristóbal y cruza el río Amarillo, su techo es de teja técnica constructiva, introducida durante la fundación de la ciudad, en 1528.

Molino Utrilla
A un costado del Peje de Oro se localiza este molino. Su construcción data de los siglos XIX y XX, y funcionó como labor agrícola. La propuesta para esta construcción de adobe, madera y teja es la restauración de todo el edificio.
Su pórtico muestra columnas toscazas, además se restaurará la maquinaria hidráulica utilizada en el funcionamiento del molino, así como de su acueducto.
Cuando esté listo, se colocará una exhibición sobre la importancia histórica del trigo en la producción del pan en los siglos XVII al XIX y la relevancia de San Cristóbal como centro de comercialización y producción del trigo en el sureste mexicano. Se instalarán talleres de capacitación sobre la elaboración del pan y manejo de la cafetería en donde los visitantes podrán elaborar pan.

Rancho Pellizzi y Reserva Ecológica Gertrude Duby
Siguiendo con nuestra aventura ciclista, pedaleamos hasta el rancho Pellizzi. Esta propiedad, junto a la Reserva ecológica Getrude Duby, forman el patrimonio natural más grande de los Altos de Chiapas. Abarca más de 250 hectáreas de bosques de pino, encino, roble, pinabete, madroño, isbón, manzanilla y liquidámbar, y es el hábitat de algunas aves en vías de extinción: venados, mapaches, tlacuaches, ardillas y tejones.
Gracias a estas reservas, los sancristobalenses cuentan con agua y oxígeno limpio, donde existen numerosos senderos para realizar caminatas y recorridos en bicicleta de montaña.
Es importante que se haga acompañar de guías locales.

Molino de los Arcos
Abajo del Rancho Pellizzi está el Molino de los Arcos (siglos XVIII al XX). Este conjunto está formado por el molino, un acueducto, crujías de habitaciones y almacén, casi todo en ruinas, las cuales se restaurarán apegándose a su arquitectura original. Los planes son hacer un jardín botánico con frutos y plantas de la región, construir paraderos para renta de caballos y bicicletas, acondicionar un museo sobre el sistema hidráulico en San Cristóbal, el uso de los acueductos antiguos y la importancia de los bosques en el ecosistema, así como una exhibición de plantas nativas e introducidas. También se impartirán talleres de conservas de frutas y dulces regionales.

Grutas y cuevas de K’in Vo’
Seguimos entonces por un camino de terracería que corre paralelo al río Amarillo. Durante el trayecto nos detuvimos en una casita de indígenas chamulas para ver cómo las mujeres trabajan en el telar de cintura.
El camino de terracería finalizó en una antigua subestación eléctrica, en este punto dejamos las bicicletas y seguimos a pie caminado por un sendero que se interna en el bosque bordeando el río Amarillo, hasta que llegamos a la entrada de las grutas de K’in Vo’, gran complejo subterráneo de cuevas y cavernas que tiempo atrás formaban un río subterráneo que atravesaba las montañas. Durante nuestras exploraciones intentamos unir dos sistemas, pero nos encontramos con que gran parte de éstos se encuentran bloqueados por derrumbes.
Importante: Se pueden visitar siempre y cuando se cuente con la experiencia en espeleología o con un guía especializado.
Vale la pena conocerlas, pues se pueden ver algunas formaciones calcáreas, pequeños sótanos y grandes túneles.

Quinta del Obispo
Después retomamos el camino por la carretera que va de San Cristóbal a Tenejapa, donde hay un desvío que dice: Virgen en la Roca, ahí tomamos un camino de terracería que desciende por las montañas hasta el río Fogótico, en donde atravesamos por unas milpas hasta llegar a la espectacular Quinta del Obispo. Esta construcción (siglos XVII al XX) fue el lugar de descanso de los obispos de Ciudad Real. Juan Manuel García de Vargas y Rivera, de la orden de los mercedarios, compró la quinta cuando fue obispo de Chiapas entre 1771 y 1774 para sostener con su producción el hospital de San Juan de Dios. Esta es una de las construcciones más importantes de los alrededores de San Cristóbal. Aquí ya se ha iniciado la restauración de la Casa Cural con sus 12 columnas de madera trabajadas en su tercio superior, de acuerdo al estilo original del siglo XVIII. También se recobrarán el arco barroco del patio, las pinturas de la ermita del aserradero, y de la escalera monumental de acceso, así como la casa de servicios y el canal del aserradero.
También tendrá un museo en donde se recreará la vida eclesiástica del siglo XVIII y contará cómo era el uso de la madera en el siglo XIX. Además, los visitantes participarán en talleres de carpintería y ebanistería y en cursos sobre cocina tradicional de Los Altos.

El Arcotete
Seguimos pedaleando por las montañas hasta llegar a un escenario natural único conocido como El Arcotete, en donde cuenta la leyenda que un soldado francés llamado Jean Francois se suicidó por el amor de una lugareña. Es un gran puente natural de roca labrado por el río Fogótico y a través del tiempo han quedado al descubierto unas cavernas localizadas en el techo del arco. Sus muros de hasta 40 metros de alto presentan caprichosas formaciones geológicas con estalactitas y estalagmitas de roca calcárea que semejan grandes huesos. Estas paredes son el paraíso para la escalada en roca, en donde ya existen algunas rutas ya armadas, las cuales ascienden por duros desplomes.
Para escalar es necesario llevar equipo necesario y contactar a escaladores locales para que muestren las rutas.

El Encuentro
El camino para llegar a esta reserva es un poco confuso, por lo que hay que llevar mapa en mano y un gps, ya que hay una parte, justo antes de llegar, el bosque se cierra mucho y hay numerosas veredas (ideales para caminar y pedalear). Es un hermoso paraje localizado a orillas del río Fogótico, perfecto para acampar.

Molino San Nicolás
Siguiendo la rivera del Fogótico, pedaleamos hasta llegar al periférico de San Cristóbal y de ahí seguimos hasta llegar al Molino San Nicolás. La construcción data del siglo XIX y XX. Actualmente es propiedad privada.

Iglesia de Guadalupe
Construida en la cima del Cerro de Guadalupe en 1834, para llegar a este recinto se ascienden 79 escalones. En el altar principal se puede observar un bello lienzo de la Virgen de Guadalupe y en la capilla lateral permanece su imagen esculpida en 1850. La mejor fecha para visitarla es el 12 de diciembre, pues acuden miles de peregrinos y antorchistas.
Descendimos luego por la Calle Real de Guadalupe hasta su cruce con la Vicente Guerrero, en donde dimos vuelta a la derecha hasta llegar a el Hotel-Museo Na Bolom, en donde iniciamos y finalizamos esta maravillosa ruta que nos llevó a descubrir la historia y naturaleza de la vieja Ciudad Real o San Cristóbal de las Casas.
Esta ruta ofrece atractivos para los amantes del turismo cultural, ecológico y de aventura.

CONTACTOS
Asociación Cultural Na Bolom
www.nabolom.org/

(Por Alfredo Martínez Fernández, de México Desconocido)

 

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