Adictos a la gasolina en el Distrito Federal

Transportarse en la ciudad de México trae dos ideas de la mano: gasolina y metrobús. Especialistas y funcionarios de la ciudad de México, aseguran que la crisis de la movilidad y ambiental en la capital del país, es culpa de una mala planeación. ¿El antídoto? Más metrobús, menos gasolina. La propuesta de gravar el consumo de gasolina en la ciudad de México con un impuesto verde, ha levantado la mirada de los capitalinos en preguntar por alternativas.

Para muchos fue el pretexto perfecto, no hacer ejercicio al aire libre a causa de la contaminación en el aire de la ciudad de México, fue una constante en los pasados días, que privó a un importante número de aficionados al running y a veteranos que acostumbran hacer prácticas de estiramiento en los pocos paisajes de la ciudad.

A decir de la Secretaría del Medio Ambiente del DF, la principal razón de la contaminación del aire (de la que han dado cuenta los medios en los últimos días), ha sido que en este año «hemos tenido condiciones meteorológicas desfavorables para la dispersión de los contaminantes, es decir, hemos tenido sistemas meteorológicos que producen condiciones de inestabilidad, por lo que no hay movimiento de los vientos ni en la dirección vertical ni horizontal», explica a elsemanario.com.mx, el director general de gestión de la calidad del aire de la Secretaría de Medio Ambiente capitalina, Víctor Hugo Páramo, quien advierte: esto «ocasiona que día a día haya una acumulación de precursores del ozono, que con la radiación solar forman estos picos de altas concentraciones», esto sin dejar de lado, que la contaminación va de la mano con que «haya poca nubosidad a medio día y alta radiación, entonces hay una estabilidad mas alta radiación, eso da lugar a que las reacciones fotoquímicas se lleven a cabo con mayor intensidad y produzcan concentraciones más elevadas de ozono».

Para Aída, estos días han sido de una carraspera constante. «Al principio me desesperé porque mi mamá se molestaba de que estuviera carraspeando a cada rato, pero con esta contaminación además de que fumo, ha sido imposible (dejar de hacerlo)» y tal vez tiene razón, pues a pesar de que hay avances en la capital que han impedido que se de un colapso ambiental y de los que más adelante daremos cuenta, el aire comenzó su caída libre en la calidad, cuando se detonó el uso de «tanto vehículo, antes no éramos una sociedad tan grande, lo importante es que vamos en la trayectoria adecuada. Lleva muchos años la ciudad de México avanzando, mejorando cada año un paso mas hacia adelante. Esto es como un maratón, con un paso constante y cada vez más acercándonos mas a nuestra meta» contrasta el maestro Guillermo Velasco, coordinador de Programas en el Centro Mario Molina.

Adictos a la gasolina

«El principal factor de contaminación en la ciudad, es el alto consumo de combustibles que tenemos», al menos así lo reconoce el doctor y funcionario de la Secretaría de Medio Ambiente del DF, Víctor Hugo Páramo.

El especialista en el estudio del aire en la capital del país, reconoce a elsemanario.com.mx, que no solo se consume en cifras escandalosas la gasolina y el diesel, «también enormes cantidades de gas LP, que usamos en los hogares para calentar el agua, preparar los alimentos; todos estos consumos tienen subproductos y algunos de ellos dan lugar a la formación del ozono y partículas contaminantes».

¿Escéptico? Entonces lector, debes saber que de acuerdo a datos oficiales (proporcionados por la SMA), en 2012 en el Distrito Federal, se consumieron alrededor de seis millones de m3 de gasolina y 1.5 millones de m3 de diesel.

Si hay que buscar responsables, entonces es necesario mirar a los orígenes de la ciudad de México, cuando una mala planeación urbana fue pervirtiendo gradualmente la movilidad en la ciudad, que incluso se está contagiando en municipios aledaños al DF y otras capitales del bajío mexicano.

Para el maestro Velasco del Centro Mario Molina, «no hay gobierno que pueda atender los servicios públicos al ritmo del crecimiento de la población, por ejemplo, entre 1980 y 2010 la población urbana en México se duplicó, la superficie urbana creció seis veces. Si tu población, la gente que te paga impuesto se duplica, pero el área que tienes que atender crece seis veces, entonces no es rentable». En este sentido, el investigador no cede pues va mas allá y argumenta que «en el tema urbano (…) así como hay una reforma fiscal, política, así debería haber una reforma urbana. Yo creo que es la más urgente. Esto debe de estar en la agenda del Pacto por México».

Y Velasco continúa: «la mala planeación urbana, es probablemente la raíz de muchas de los problemas ambientales y de calidad de vida que tenemos, esto se extiende en todo el país. El año pasado no hubo un plan nacional que atendiera el desarrollo urbano, por ejemplo, los estados, en especial los municipios, es complicado organizarse porque son periodos muy cortos, tienen circunscripciones muy chicas… y no es que la mala planeación de la ciudad de México se esté extendiendo al resto del país, es un mal de todo el país, de hecho, en la ciudad de México es donde mayor verticalidad (en la construcción de edificios) hay. Si te vas a ciudades como Chihuahua, es excepcional ver un edificio, toda la expansión es horizontal y entre más se expanda así, más se necesita combustible», critica el investigador quien arremete. «los altos costos en los traslados por automóvil, no es culpa del incremento de la gasolina, es culpa de una mala planeación urbana y una mala política de vivienda».

Ventiladores gigantes

Si hace un ejercicio de memoria lector, tal vez recuerde una vieja propuesta de montar enormes ventiladores en la ciudad de México, para generar corrientes que movieran los concentrados contaminantes en el largo del ambiente.

«Hubo una propuesta de poner ventiladores y en aquel tiempo el Instituto de Ingeniería de la UNAM evaluó la idea. El resultado fue que para poder hacerlos trabajar y mover la enorme cantidad de aire que hay sobre nuestra cabeza, se requería una energía equiparable a poner tres termoeléctricas en el Valle de México; es tan grande la cantidad de aire que hay que mover, que la mejor solución es venir atacando las fuentes contaminantes desde su origen, es más barato y mas eficiente», advierte el maestro Páramo.

Fideicomiso ambiental 1490

Cuando el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) anunció su propuesta de aplicar un impuesto de cinco pesos al consumo de gasolinas en la capital, muchos comprendieron la intención pero se quedaron con la duda del cuándo, cómo y quién administraría estos recursos, de proceder el impuesto.

Y es que a decir del CEESP «el que contamina paga», un viejo adagio que tal vez tomaron del también entrado en años, Fideicomiso 1490.

«El Fideicomiso 1490 motivó la creación de la Comisión Ambiental Metropolitana, por un decreto presidencial y que lo conformó por un asiento que era del gobierno federal, otro del gobierno de la ciudad de México y otro del gobierno del Estado de México. Usualmente lo integraban las secretarías del medio ambiente de cada una de estas tres entidades (DF, Edomex y Gobierno Federal) y hay un consejo consultivo de académicos, legisladores e iniciativa privada», recuerda Guillermo Velasco quien sacó la amplia memoria sobre las circunstancias en que se llevó a cabo el fideicomiso.

Su objetivo «era llevar a cabo proyectos ambientales para la zona metropolitana del Valle de México. Puede ser un estudio de cuál es el impacto de la calidad de aire en la salud pública o un estudio de como controlar el transporte de carga al Valle de México. Se abasteció en su momento por un sobreprecio a la gasolina, que creo era de dos centavos a la gasolina Premium y un centavo a la Magna; y un buen momento la cortaron cuando era secretario de Hacienda Francisco Gil. Y aunque se dejó de trasladar el impuesto de este Fideicomiso, no quitaron el sobreprecio», que es el que actualmente se incrementa mensualmente a las tarifas de gasolina.

Y Velasco continua, «el fideicomiso generó bastante recurso y se usó mucho tiempo para los proyectos de la Ciudad. Lo más importante de este fideicomiso, fue que se mantuvo la Comisión Ambiental Metropolitana durante muchos años, funcionó muy bien para fortalecer la relación con el gobierno del estado de México y el gobierno federal».

Impuesto verde, ¿otro gasolinazo?

Quien no oculta ser afable al hablar del impuesto verde, es la doctora Leticia Armenta Fraire, directora del Centro de Análisis Económico del Tecnológico de Monterrey, campus ciudad de México.

«La propuesta argumenta que el gobierno necesita recursos para dedicarlos a la infraestructura del transporte y que una manera de lograrlo, es a través de este impuesto llamado verde que consistiría en incrementar la gasolina en cinco pesos», adelanta la doctora Armenta y Velasco agrega, «no es conveniente el cobro de impuestos, pero mediante instrumentos económicos se logran cambiar conductas sociales. Por un lado lo que buscas con un impuesto verde es cambiar la conducta social, pues evidentemente el uso de combustibles tiene un efecto adverso y esto creará recursos adicionales con el consumo de combustibles, como incrementar el transporte público, porque por un lado el impuesto te desincentiva de usar tu coche privado y por otro, te apoyo con un buen transporte público, para eso sirve el instrumento económico».

Si el mexicano está acostumbrado «a ver la paja en ojo ajeno», entonces no debe sorprender que Armenta Fraire justifique la implementación de este impuesto usando como ejemplo lejanas latitudes como «en Japón, donde hay otros instrumentos para desincentivar el uso del trasporte privado y es una gama de transportes públicos que tienen a la vez de que son masivos, eficientes, limpios y seguros; con menor impacto en el ambiente, este es un factor que la iniciativa está dejando de lado».

Para la Secretaría del Medio Ambiente, el impuesto verde, lejos de alegatos y diferencias, representa una oportunidad toral para la puesta en punto de la infraestructura capitalina.

En este sentido, el doctor Páramo calcula que «sí hablan de cinco pesos por litro, viendo estos consumos de combustible, se podrían recaudar 37,500 millones de pesos por año, ¿Qué se puede hacer con este recurso? Tengo la estimación de que en el DF existen al rededor de 1,470 camiones de basura, cambiar estas unidades tiene un costo de 1,800 mdp, entonces el recurso podría servir para renovar la flota. Hay alrededor de 160 metrobuses, a estos se les podría poner trampa de partículas con un costo aproximado de 14.6 mdp. Los autobuses que pertenecen al gobierno de la Ciudad son alrededor de 1,300 unidades de RTP, sumemos los 100 de transporte escolar y tomar esta flota, renovarla, tendrían un costo como de 1,204 mdp».

Gasolinas de tercera generación

A pesar de que en la ciudad de México, el único programa que mitiga de manera real la contaminación del aire es el programa Hoy No Circula, en los últimos años los diversos programas que apelan a la conciencia de los consumidores de gasolina, han logrado mantener en una línea tolerable el nivel de contaminación ambiental; ha sido un esfuerzo que por sexenios se ha mantenido y que puede llegar a la cúspide, no solo con el arribo real de una masificación del transporte público, sino con el uso de gasolinas de tercer generación.

«Habrá que aspirar a tener gasolinas como las que se consumen actualmente en California (Estados Unidos), para que podamos tener vehículos super limpios. Entonces lo que sucede es que ya tenemos que entrar a otro tipo de medidas, buscando de qué manera usamos menos el automóvil y tenemos medios de transporte colectivos o si mantenemos los vehículos, cómo los compartimos para bajar su número y por ende el consumo de combustibles y las emisiones», asegura el doctor Víctor Hugo Páramo.

Y explica, «internacionalmente hay una clasificación de gasolinas que son la uno, dos y tres, aquí en la ciudad de México, tenemos gasolinas del tipo dos, las del tres son gasolinas menos reactivas, lo que provoca menos partículas secundarias, entonces ese es trabajo que se ha planteado en la Comisión Ambiental Metropolitana y en conjunto con el estado de México y la federación, estaremos insistiendo».

(Por Octavio N. Cervantes, de El Semanario)

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