«Al comprar una bicicleta no se adquiere autoridad moral”

Tito Matamala presenta su libro «Chile bicicleta»

“Aquí me tienen ahora, ya encima de las cinco décadas, volviendo a pedalear justo cuando las bicicletas aparecen en las noticias, se habla de la vida sana, las ciclovías, de las marcas y modelo, de cicletadas, de cuadros de aluminio y componentes carísimos encargados a Japón”.
El periodista y escritor Tito Matamala constata con asombro que su renacida pasión por ese vehículo de dos ruedas coincide con una moda urbana que se ha vuelto imparable, y manifiesta su sorpresa frente a esa sincronía en las primeras páginas de Chile bicicleta , libro que acaba de publicar a través del sello Aguilar.
En el volumen, que será lanzado oficialmente el próximo 6 de junio, el autor radicado en Concepción mezcla su propia biografía con la historia de la bicicleta en Chile. El relato, como corresponde, se inicia en los tiempos de su niñez en La Unión y culmina en la época actual, en un ambiente dominado por ciclistas que vuelan por las calles y por chicas que pedalean indiferentes a los piropos de los transeúntes.
“Para hacer este libro aprendí mucho sobre el aspecto histórico del tema y también me reuní con hartas personas que tienen proyectos para darle una función social a la bicicleta, así que, al final, me asomo también al fenómeno cultural y sociológico asociado a este vehículo”, dice el hombre, cuya producción incluye títulos como Manual del buen bebedor (1999) yDe cómo llegué a trabajar para Carlos Cardoen (1996).

-¿Cómo es la vida de un ciclista en Concepción?
-Mira, tenemos las mismas facilidades que los ciclistas de Santiago: nulas. En Concepción hay un sistema de ciclovía que es una desgracia. No hay vías que nos comuniquen con sectores como Chiguayante o Talcahuano, y cuando hay vías se llenan de señoras que llevan coches con guaguas o son usadas para estacionar autos. Por eso yo uso la autopista.

-En Santiago se ven bastantes ciclistas que andan por la vereda sin respetar a los peatones. Se tiran encima de la gente y, cuando andan por la calle, circulan en contra del sentido del tránsito.
-Estoy de acuerdo con esa percepción, y creo que todo parte de un error conceptual de base, porque al comprar una bicicleta no se adquiere autoridad moral. Si uno es un sujeto que no respeta a nadie, va a seguir siendo igual aunque ande en bicicleta. En Concepción también andan chicos que vuelan con sus bicicletas sobre las veredas y que pueden lastimar seriamente a alguien.

-¿Falta más educación, o más control del actuar de los ciclistas?
-Falta educación en todo sentido. Hay muy malos ciclistas pero también hay malos automovilistas y malos peatones. Se necesita más educación, pero acompañada por una infraestructura seria, y ahí es donde las autoridades siempre fallan. Hay muchos vacíos legales, pero sí está claro que, en la vereda, el peatón tiene todos los derechos. Por eso yo nunca le tocaría la campanilla a un peatón en la vereda.

En busca de refugio
En “Chile bicicleta”, Tito Matamala incluye testimonios de algunos de sus amigos ciclistas y, también, dedica varias páginas a la experiencia traumática que lo llevó a reconectarse con ese vehículo: en la madrugada del 27 de febrero de 2010, el autor tuvo que pedalear desde el centro de Concepción hasta Chiguayante para refugiarse del terremoto.

(Por Rodrigo Castillo, de Las Últimas Noticias, Chile)

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