Aprende a frenar

Aprender a frenar te salvará de situaciones riesgosas.

Frenar apropiadamente puede ayudarte a evitar accidentes. Hay que saber cuándo aplicarse a fondo y cómo ayudarle a la bici a distribuir el peso.

Por Oso Oseguera*

Frenar es fácil. Una de esas cosas que en la bici se hace fácilmente es frenar, basta apretar las manijas para que las gomas o discos detengan la marcha de las ruedas. Esto lo haces como respirar, sin pensar.

Sin embargo, sería bueno que repases la rutina del frenado. Y así como una respiración pausada libera tensión y estrés, frenar con control puede salvarte de situaciones riesgosas y hasta puede mejorar la velocidad en tus traslados.

Dedos listos. Siempre (y siempre es siem-pre) lleva las manos cerca de los frenos. De esta forma podrás reaccionar rápida e instintivamente ante cualquier situación. También así podrás evitar que una leve impertinencia o descuido de otro (peatón, automovilista u otro ciclista) se vuelva una emergencia en lo que tus manos encuentran los frenos.

Mantenlos igual. En el 99% de las situaciones de frenado, trata de frenar con ambas manos para detener sendas ruedas y así repartir el peso en la bici. Esto ayuda a mantener estabilidad y control del vehículo. Te sugiero que practiques sobre pasto, acelera y luego frena y evita, en lo posible, el zigzagueo. Necesitarás modular la presión de los dedos en cada manija, como sucede en los frenos de auto ABS, para detener las llantas sin hacer trompo.

Inteligencia ante todo. Siempre frena antes de una curva. Y mientras te aproximes a esta, aplica igual presión en ambos frenos para tener una velocidad controlad, luego libéralos antes de que empiezas a dar vuelta y el impulso te permitirá salir de la vuelta. Frenar intempestivamente en una curva puede ser peligroso, pero si es necesario, hazlo con el freno trasero (el de la derecha), porque de hacerlo con el delantero te garantizo una caída segura.

Aprende a frenar en seco. Cuando ya eres un máster del freno en situaciones de emergencia, tendrás mayor confianza para detenerte.

Pero si aún requieres de mayor poder de frenado, pon las manos en los cuernos del manubrio (si usas bici de ruta), si no, solo toma firmemente el manubrio. Luego, para añadir estabilidad, empuja tu peso hacia atrás. Es decir, levanta un poco el trasero, échalo hacia atrás, aprieta con los muslos el asiento y estira bien los brazos. De esta forma podrás meter más presión al freno delantero, sin temor a salir disparado. Y si sientes que empieza a derrapar, suelta el freno apenas unos milisegundos para tomar el control de nuevo. Los frenos nuevos siempre son mejores, cámbialos regularmente.

Ponchadura en rodada. Si se te poncha una llanta a media rodada, no entres en pánico. Deja de pedalear, no frenes y espera a que la inercia termine. Trata de que la bici se mantenga en línea recta. Cada vez que trates de dar vuelta con una ponchadura, se incrementan las posibilidades de caer.

* El autor ha visto muchos videos de expertos en frenado que en la coleada de la bici golpean botes, latas, objetos en el camino. Aún no lo hace, pero le da mucha envidia.

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