Así se mueve la cultura bike-friendly en América Latina

bike-friendly-latam

Para nadie es un secreto que el uso de la bicicleta como modo de transporte es una tendencia que está creciendo a ritmo acelerado en todo el planeta. Basta observar las transformaciones de algunas ciudades del mundo para integrar de manera efectiva a los ciclistas en la malla vial: el puente elevado de Hovering, en Eindhoven, Holanda; el ascensor urbano para bicicletas, en Trondheim, Noruega; o el estacionamiento subterráneo en Tokio; entre otros casos. Esto sin mencionar las extensas ciclorutas que se han construido, los proyectos de planeación urbana en pro de la seguridad de los ciclistas y los innumerables servicios de bike sharing.
Pero más allá de la infraestructura y las tecnologías que se están implementando en las ciudades a nivel global, es importante mirar también los movimientos ciudadanos que están marcando la diferencia y que promueven un estilo de vida saludable, actividades de integración y, sobre todo, el uso de la bicicleta como modo de transporte.
Conversamos con seis de los colectivos más importantes de Latinoamérica para preguntarles sobre su visión acerca de lo que está ocurriendo y abstraer algunos comentarios y apuntes que dan cuenta de cómo la cultura bike-friendly se está tomando cada calle y cada rincón del continente.

Blanca-Rivera
Blanca Rivera de Guayaquil en Bici. Imagen: Cortesía Guayaquil en Bici.
Definir una cultura bike-friendly en Latinoamérica
La primera característica de una cultura bike-friendly es que tanto bicicletas, como carros y peatones puedan convivir en los mismos espacios, respetándose mutuamente. Blanca Rivera, miembro de Guayaquil en Bici, un grupo ecuatoriano de apasionados por el ciclismo y la ciudad que busca promover el uso de la bicicleta como medio de transporte saludable, divertido, económico, ecológico y sostenible, nos comenta: “Una cultura bici amigable es una cultura de conciencia y convivencia vial. Tu nivel de conciencia empieza a considerar que es necesaria la convivencia entre todos los actores de la ciudad”.
Para lograr dicha convivencia es necesario que cada persona realice acciones individuales tanto para bien propio como para el bien de la sociedad. Santiago Palazzesi, director de Göoo ediciones, productora de contenidos argentina enfocada en el diseño y la ilustración que está liderando un proyecto editorial llamado ‘Bikefriendly Imagination’, nos aclara un poco este aspecto: “Una cultura bici-amigable podría definirse como la toma de partido de los individuos de una sociedad hacia un cambio real y necesario. Individuos conscientes de que cualquier cambio empieza por uno, que valoran su salud física y mental y que se conectan con su entorno de una manera distinta”.

Santiago_palazzesi
Santiago Palazzesi de Göoo Ediciones. Imagen: Cortesía Santiago Palazzesi.
Pero el éxito de una cultura bike-friendly no depende únicamente de las acciones de las personas. También es indispensable que los espacios urbanos le permitan a los ciclistas andar por las vías con plena seguridad y confianza. En palabras de Felipe y Enzo de Bici Pub Crawl, una comunidad de ciclistas que se reúne para recorrer pubs y bares en bicicleta en la ciudad de Montevideo, dicha cultura se produce cuando una ciudad “cuenta con infraestructura acorde, una cultura carente de prejuicios sobre su uso, y con políticas públicas que la promuevan”.

Beneficios de una cultura amigable con la bicicleta
Al implementar o adoptar una cultura bike-friendly, son muchas las contribuciones favorables que se generan para los individuos y, por efecto colateral, para la ciudad y la sociedad. Este tema sobresale en la conversación con Palazzesi, quien asegura: “Están comprobados los beneficios que trae la bicicleta al cuerpo y que ayuda a disminuir el estrés diario. Entonces, por lógica, podríamos decir que mejores individuos construyen mejores sociedades”.
Asimismo nos lo comenta Rivera, para quien el uso de la bicicleta logra construir una ciudad más humana, más viva y más alegre, lo cual reduce los índices de inseguridad y la discriminación.
Esta idea de crear espacios urbanos más agradables está ligado a la educación de los ciudadanos. En este punto, César Salamanca, director de Pazicleta, un grupo de ciclistas colombianos que utilizan este vehículo como herramienta para impactar de manera positiva a las comunidades, apunta de forma segura que la satisfacción y el bienestar que causa andar en bicicleta mejora el comportamiento de los individuos.
Así lo afirman también representantes de Bicimamis, un movimiento venezolano que tiene como propósito empoderar a la mujer a través del uso de la bicicleta y promover la inclusión social, la responsabilidad y el respeto: “Para las personas, los beneficios son incontables: salud física y mental, relajación, entretenimiento, potencial de socialización, autonomía y movilidad, sensibilización al entorno. Y para la ciudad, para las calles, para el entorno: menos contaminación, menos colas, cambio en el ritmo de vida».

Pazicleta-Cesar-salamanca
César Salamanca de Pazicleta. Imagen: facebook.com/pazicleta
Pero más allá de mejorar la calidad de vida de las personas y el ambiente en las ciudades, acoger una cultura amigable con la bicicleta puede incrementar el sentido de pertenencia por la ciudad. Felipe y Enzo de Bici Pub Crawl Montevideo enfatizan en este punto que “aquel que recorre la ciudad en bicicleta sabe bien todo lo que la ciudad tiene para ofrecer, y esto genera una sensación de pertenencia y de bienestar que difícilmente se logra cuando se mira a través de un vidrio”.

Retos para la bicicleta
Después de nuestra charla con los distintos movimientos, concluimos que una de las principales dificultades para crear una cultura bike-friendly es el temor que tiene la mayoría de personas sobre el uso de la bicicleta.
Santiago Palazzesi lo expone de manera clara con sus palabras: “Creo que las principales trabas son romper con el miedo y el prejuicio, al menos a nivel personal. Miedo al tránsito, a la seguridad personal, a transpirar un poco, a golpearse. Prejuicio a que nos crean menos por andar en bicicleta y no en auto”, señala.
Este miedo, en parte, nace en ocasiones por la falta de una infraestructura acorde, que pueda brindarle a los ciclistas la confianza necesaria al andar, sin sentirse vulnerables en medio del tránsito.

BiciCultura-Bolivia
Colectivo BiciCultura Bolivia. Imagen: facebook.com/BiciculturaBolivia
Bicicultura Bolivia, un movimiento que tiene como misión visibilizar a los ciclistas urbanos y así generar una cultura de la bicicleta asegura que “la mayor dificultad es la ausencia de voluntad política, y el desarrollo enfocado hacia el mejoramiento de la infraestructura para los motorizados y no para la gente”.

Bicimamis-2
Colectivo Bicimamis. Fotografía de Mariano Montilla.
A esta visión suma la mirada del colectivo Bicimamis, para el cual el miedo de los individuos es el resultado de una «infraestructura pobre o inexistente, sensación de inseguridad, violencia, problemas de accesibilidad y comodidad» como nos comentan su representantes María Luisa y Juliana.

Construir el futuro de la bicicleta
Guayaquil-en-Bici
Guayaquil en Bici. Imagen: Cortesía Guayaquil en Bici.
“No me quiero imaginar una ciudad repleta de ciclovías, sino una ciudad interconectada por una intermodalidad de transportes donde todos utilicemos buses públicos, bicicletas, autos compartidos o vayamos a pie y donde nos respetemos entre ciclistas, peatones y conductores. ¡Utópico! pero así quiero imaginarme a mi Latinoamérica en 10 años”, confiesa Blanca Rivera de Guayaquil en Bici.
Al mismo tiempo que se fomente una cultura ciudadana donde todos los actores puedan convivir en los espacios públicos, probablemente se darán paso a nuevas propuestas sostenibles que ayuden a solucionar el caos vehicular en las grandes ciudades de Latinoamérica: «Este caos es el que acelerará a su vez la ‘madurez cultural’ de la población, disociando prejuicios sobre la bicicleta y el status social, y haciendo de ésta un medio protagonista de esa nueva movilidad» agregan Felipe y Enzo de Bici Pub Crawl.

Bici-Pub-Crawl
Bici Pub Crawl. Imagen: facebook.com/bicipubcrawlmontevideo
En el caso de Bogotá, donde según la Secretaría de Movilidad se realizan aproximadamente 450 mil viajes diarios en bicicleta, será una ciudad ejemplar en cuanto al uso de este vehículo: «Las prioridades en planeación urbana cambiarán tanto que se pensará más en medios alternativos que en seguir construyendo ciudades para los carros y no para peatones. Los medios distintos al vehículo privado aumentarán su calidad considerablemente, buscando que el conductor se baje del carro y se monte en los medios públicos o alternativos. Sumado a ello se va a dar valor a los medios menos contaminantes, y en este sentido, la bicicleta seguirá reinando como la mejor opción» afirma César Salamanca de Pazicleta al finalizar nuestra charla.
Si bien es cierto que aún falta mucho tiempo para que la cultura bike-friendly sea acogida en su totalidad, los proyectos y los movimientos urbanos que se están llevando a cabo son una muestra de lo que serán las ciudades latinoamericanas en unos años: espacios ciudadanos donde todos los actores puedan convivir y tener la confianza de desarrollarse como individuos, tanto física como mentalmente.
(Por Camila Alicia Ortega Hermida, de YoungMarketing.co)

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Blue Captcha Image
Refrescar

*