Así se parten el queso en Liubliana, Eslovenia

El resultado del accidente fue: cadena rota, manijas de los frenos de descanso rotas, y la rueda de atrás doblada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Matej Praprotnik*

Supongo que se podría describir como un típico accidente de bicicleta. Yo estaba en el carril de bicis, justo junto al camino de la entrada principal de Liubliana. Un coche se acercaba y giró a la derecha en la misma dirección. En ese momento el conductor debió haberse detenido en el paso de peatones/bicicleta, pero obviamente no me vio. En el cruce me di cuenta de que el coche no estaba desacelerando, pero ya era demasiado tarde. Me golpeó por detrás, empujándome casi hasta la calle. Supongo que tuve mucha suerte de salir casi ileso.

 

1. Llevaba guantes –en la mañana hacía mucho frío, y por razones obvias los llevaba puestos al regreso–. Eso previno que mis manos se desgraciaran.

2. Llevaba casco. Primero me golpeé contra el suelo con las manos y la cabeza, o el casco, mejor dicho. Trata de golpear el suelo con la nariz con un casco puesto, y verás por qué usar uno es muy buena idea.

3. Me empujaron por detrás, pero caí a la derecha, sin invadir el arroyo vehicular.

4. La ironía es que yo llevaba la bici al taller (que está en mi camino a casa) para una reparación menor.

El resultado del accidente fue: cadena rota, manijas de los frenos de descanso rotas, y la rueda de atrás doblada. Costo de esta reparación, ya no menor: 1,300 pesos (75 €), que fueron debidamente pagados por el conductor. Que yo saliera ileso, no tiene precio.

 

* El autor es periodista radiofónico, trabaja para la estación estatal de radio y cubre la fuente de tecnología. Viaja diariamente de su casa, que está en los suburbios de Liubliana, a la ciudad en su bici.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Blue Captcha Image
Refrescar

*