Bici, drogas y el día internacional de la bici

Hace 69 años Albert Hofmann descubrió el poder psicodélico del LSD andando en bicicleta.

Una buena excusa para salir a dar una vuelta en bici, conectarse alegremente con el espíritu del buen doctor y percibir los tornasoles y las iridiscencias psicodélicas que contiene la naturaleza en su corazón fractal.

El 19 de abril de 1943, el doctor Albert Hofmann decidió tomar la primera dosis de LSD intencionalmente en la historia de la humanidad. El Dr. Hofmann había sintetizado la sustancia desde 1938 en sus laboratorios en Sandoz, Suiza, después de trabajar con el hongo ergot del centeno (del cual se dice podría haber sido usado en los misterios griegos de Eleusis).

Hofmann no intentaba hacer un psicodélico sino un estimulante circulatorio. El 16 de abril de 1943, el buen doctor resintetizó el LSD y accidentalmente ingirió una pequeña dosis suficiente para activar su imaginación, darse cuenta del potencial de la sustancia y preparar el histórico primer viaje de dietilamida de ácido lisérgico.

El día que ahora conocemos como “el día de la bicicleta”, Hofmann decidió tomar 250 microgramos de LSD-25 (ahora se sabe que el umbral de la dosis son 20 microgramos: el LSD es una sustancia tremendamente potente en proporción a cantidad). Después de tomar la sustancia, el Dr. Hofmann fue presa de un momento inicial de pánico (lo que se explica por la gran cantidad de ácido que consumió sin tener referencias).

Sin embargo, después de una examinación médica superficial comprobó que estaba bien. Le pidió a su asistente que lo llevara a casa, en bicicleta, porque no se podían usar vehículos motorizados por la guerra. En el viaje en bici, al entrar en contacto con la luz del sol y la naturaleza, ocurrió la primera epifanía psicodélica sunshine acid:

 

“Poco a poco empecé a disfrutar una serie sin precedente de colores y formas jugando persistentemente detrás de mis ojos cerrados. Imágenes fantásticas surgían, se alternaban, variaban, se abrían y cerraban en círculos, explotaban en fuentes, se reacomodaban y se mezclaban en un flujo constante”.

El nacimiento del flujo de fractales característico del LSD en la pantalla de la mente. El primer hito en la conformación de un campo morfo-genético psicodélico que influiría en la conciencia colectiva del planeta.

“Tuve la sensación de que veía la Tierra y la belleza de la naturaleza como era cuando fue creada. Fue una experiencia maravillosa. Un renacimiento, ver la naturaleza bajo una luz nueva”…

Después de descubrir la sustancia, Hofmann, que proviene probablemente de la tradición alquimista de su compatriota el gran Paracelso, se dio cuenta que podía ser usada para fines terapéuticos.

Y de hecho fue probado con éxito en un inicio. Cambió la vida del actor inglés Cary Grant, entre otros. Más tarde llegó Tim Leary (escritor, psicólogo, y entusiasta de la investigación y uso de drogas psicodélicas. También fue una de las primeras personas cuyos restos fueron enviados al espacio por petición propia) y el LSD se volvió casi básico, luego se prohibió y hasta fue usado por la CIA en programas de control mental como el MK-ULTRA. Pese a este destino, el LSD -que fuera detonante del movimiento hippie-, cambió paradigmáticamente la vida de millones de personas, que en palabras de Leary decidieron “turn on, tune in, drop out”.

Hofmann creía que el LSD, su “hijo problema”, puede cumplir con la función de reconectar a la gente con la “naturaleza viva”, algo que se ha perdido en la modernidad y que es una herramienta evolutivamente útil. Murió a los 102 años de edad (descansa en un cielo de bicicletas galácticas) con una lucidez que demostró que el LSD difícilmente se puede considerar como un peligro para la salud.

El Dr. Hofmann quería que se volvieran a hacer experimentos científicos con el LSD -”la medicina del alma”- y posiblemente permitir su uso terapéutico. En el último año ha habido una incipiente apertura al estudio de los psicodélicos, como es el uso de la psilocibina (que también sintetizara en su laboratorio Hofmann por primera vez) para pacientes terminales, así como el LSD para la cefalea en racimos.

Para los que gustan de conectarse con la conciencia colectiva, el 19 de abril tal vez sea un buen día para andar en bici y disfrutar de la luz de la primavera y la dulce policromía tomando un poco de la sustancia visionaria del Dr. Hofmann o solo dejándose llevar por la misma naturaleza que en cada parte contiene todos los secretos del universo.

Día de la bicicleta
Homenaje al Dr. Albert Hofmann

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