Casi un tercio del DF es estacionamiento

autos-estacionados

En la ciudad de México millones de viajes comienzan y terminan en el cajón de un estacionamiento. Los conductores abandonan por la mañana el cajón que se les ha destinado en su domicilio y se dirigen al que tienen reservado en su lugar de trabajo o de estudio.
Según el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo, (ITDP, por sus siglas en inglés), el 30% del área construida en la ciudad de México no está destinada a albergar otra cosa ¡que cajones de estacionamiento! Los cajones de estacionamiento son, de hecho, el uso de suelo que más ha crecido en la capital.
Un estudio realizado por el ITDP, “Menos cajones, más ciudad” —cuyos resultados se darán a conocer oficialmente el día mañana—, apunta que entre 2009 y 2013 se añadieron a la ciudad, con todo lo que eso implica en términos de congestionamientos y emisión de contaminantes, 250 mil 344 cajones de estacionamiento. El promedio de crecimiento anual de éstos fue de 33%.
El reglamento de construcción del DF señala que todas las construcciones —viviendas, comercios, oficinas— “deberán contar con los espacios de estacionamiento que establecen las normas”. Esas normas obligan a los bancos, por ejemplo, a tener un cajón de estacionamiento por cada 15 metros cuadros de construcción. Los edificios de oficinas deben tener un cajón por cada 30 metros. Las tiendas de autoservicio, uno por cada cuarenta; los hoteles, uno por cada 50; las escuelas de educación superior, uno por cada 25.
Ese tipo de reglamentación ha provocado monstruosidades sin cuento. En enero de 2012 se anunció la construcción en Río Churubusco de un edificio de 34 pisos: la fastuosa Torre Mítica levantada por Meier & Partners. Para cumplir con la normatividad señalada, el despacho de arquitectos tuvo que abrir seis niveles de estacionamiento, dotados con cajones para cinco mil autos.
—En México se copió un modelo que estuvo de moda en Estados Unidos hace 50 años —dice Bernardo Baranda, presidente para Latinoamérica del ITDP—. Ese modelo creía que la saturación de la vía pública podía resolverse mediante la construcción de estacionamientos dentro de los edificios. Estacionamientos públicos y privados. La gente se desplazaba desde las periferias de las grandes ciudades, y había que destinarles cajones de estacionamiento.
De modo que leyes y reglamentos se modificaron para que el huésped más importante en la ciudad fuera, no el ciudadano, sino el auto.
—Al copiar ese modelo, condenamos a la ciudad. El auto fue el modelo de movilidad aspiracional. Y no nos dimos cuenta de que tantos estacionamientos iban a aumentar el problema de movilidad. Tener dónde estacionar el auto hace que la gente desdeñe el transporte público —afirma Baranda.
Y agrega:
—Al ser el automóvil algo aspiracional, la sobreoferta de cajones produjo sobredemanda. Lo que produjo la sobredemanda lo podemos ver diariamente en las calles a las horas pico…
Los errores en la legislación han llevado a los cajones de estacionamiento a competir por espacio dentro de los proyectos de construcción. El ITDP estima que el 30% de las inversiones va a parar a la construcción de estacionamientos.
—Nosotros mismos le damos tanto valor al cajón, que a fuerzas queremos pagar menos por una casa o un departamento que no lo tiene —concluye Baranda.
El Instituto propone endurecer las normas de construcción y modificar las regulaciones destinadas al estacionamiento de vehículos en el DF. Que en lugar de señalar que “se deben construir al menos X cajones”, las leyes indiquen que “no se puede construir más de X cajones”.
Las premisas son tentadoras. Si algún día el espacio desperdiciado en estacionamientos se utilizara, digamos, en la construcción de viviendas, éstas serían más baratas y al final la ciudad sería más incluyente: habría menos gente viajando desde tan lejos hacia las zonas centrales.
En otras ciudades del mundo, los estacionamientos son pocos y caros. Esto resulta determinante para aliviar los niveles de tránsito vehicular. Esto hace que la calidad de vida mejore.
Le pregunto a Baranda si la propuesta del ITDP no es un sueño guajiro, en tanto no existan opciones reales de transporte público masivo.
—No es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana, pero queremos iniciar la discusión porque de lo que se trata es de apostar al futuro de la ciudad.
Después de leer este artículo, usted irá a un cajón de estacionamiento, abordará su auto, y se meterá en el tráfico, rumbo a otro cajón de estacionamiento. Atravesará ente emisiones y ruidos. Si pasa por Prado Sur mire aquella torre, una de las más altas. Tiene, por ley, 2,300 lugares de estacionamiento.
¿Se podría hacer algo con eso?
(Héctor de Mauleón, de El Universal)

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Blue Captcha Image
Refrescar

*