¿Correr o rodar?

“El dolor es inevitable. Sufrir es opcional”. Haruki Murakami, De qué hablo cuando hablo de correr.

“La gente se burla de los que corren diario, y les dicen que tratan de vivir más. Y piensan que esa es la razón por la cual la gente corre. La mayoría de los corredores lo hacen no porque quieran vivir más, sino porque quieren tener una mejor calidad de vida. Si vas a perdurar más años, será mejor hacerlo con objetivos claros y pleno en una vida nebulosa, y yo creo que correr ayuda a esto. Esforzarse al máximo en tus límites: esa es la esencia de correr, y la metáfora de la vida, y para mí, también como escritor. Creo que muchos corredores estarán de acuerdo”, Murakmi escribió esto en su libro antes citado.

 

Sobre el ciclismo urbano, los flojos o no creyentes dicen: “Sudas mucho, nadie te respeta, ¿y si llueve?, la ciudad es muy peligrosa, …” y toda una retahíla de pretextos. Como dijera el vilipendiado Armstrong: “Debes saber que hay accidentes, y esperar que no estés en uno”.

 

El ciclista llega a sus citas con buff, mascarilla, casco, backpack y se burlan del ajuar. A ti te queda la satisfacción de haber llegado pronto, de haber disfrutado de un poco de sol, o lluvia o frío. El clima no es tu enemigo, es tu compañero.

 

Yo dejé de correr cuando descubrí la bicicleta. Me enamoré perdidamente. Y descubrí que yo tenía más que dar en dos ruedas, que me hacía más yo, y por lo tanto, me hace sentir a gusto. No hay ninguna retrospectiva a la infancia. Es un hoy y ahora.

 

Y si se trata de largas distancias, la bici es aun más generosa. Salir a rodar a Pachuca, apenas 60 km en compañía de 300 desconocidos y regresar con dos compañeros y posibles amigos más. O ir a la ciclopista y convivir con todos los México: el pauperizado, el elitista, el de las garnachas, el borracho de viernes que se quedó dormido con el estéreo a todo volumen a fuera de su casa, el del tianguis, y más. O continuar por la ciclopista y ver el México rural de los suburbios de la inmensa ciudad. Y dejar la ciclopista rural y seguir hasta Amatlán, Morelos y ser feliz durante siete horas de pedaleo.

 

“El hedonismo del ciclismo, que se potencia en los largos trayectos, se refleja en el uso diario de la bici, desvaneciendo la distinción entre utilidad y placer”, dice Jack Thurston.

 

Ya lo han dicho otros, pero hay que refrendarlo. La bici es como una alfombra mágica, una máquina milagrosa que multiplica ese nimio esfuerzo en una emoción feliz, cercana a la velocidad casi gratuita. Eres tú quien comanda la bici –la máquina al servicio del ser humano– y la llevas a donde quieres y te obedece.

 

La bici como artefacto tecnológico reconcilia virtud y placer. Te abre un camino a un nuevo mundo de deleites. Las llantas y el ciclista son uno, como el centauro y su medio cuerpo de caballo, y cuando el “vuelo” empieza se vuelve un asunto intensamente personal. Sí, también como correr. Yo aseguro que los yoguis llegan por el camino de la meditación a ese estado de absoluto bienestar, de la misma manera que los corredores y ciclistas lo alcanzamos, pero por otra ruta.

 

Decía un autor francés que “la bici –él la llamó el caballo de acero– llenaba un hueco en la vida moderna. Es una respuesta no solo a sus necesidades, sino a sus aspiraciones”.

 

Terminaré esta entrada citando a Sartre y a Murakami. El primero dijo: “La entrega de un billete es suficiente para hacer que una bicicleta me pertenezca, ¿pero mi vida entera necesita darse cuenta de esta posesión?” En tanto que el japonés escribió: “Todo lo que hago es correr en mi propio vacío acogedor, hecho en casa, en mi propio silencio nostálgico. Y esto es una cosa muy maravillosa. No importa lo que alguien más diga”.

 

Y luego, empecé este texto: ¿correr o rodar? Yo ruedo, ergo soy feliz. Antes corría, y también lo fui, pero un amor incondicional brotó entre el caballo de acero y yo.

 

* El autor si considera que es uno solo cuando rueda. Trata a sus dos bicis con amor y delicadeza. No es un loco en bicicleta. Es un loco de la bicicleta. (Para los que han preguntado: la operación es irremediable y mañana sabré fecha y hora. Todo sea por regresar a rodar. Gracias por sus atenciones).

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