Danny MacAskill rodó en Epecuén, Argentina

La madrugada del 10 de noviembre de 1985 una sudestada (una tormenta) precipitó el desenlace y la fuerza del agua perforó un terraplén que protegía al pueblo de un lago que estaba colapsado por los 1,500 milímetros de lluvia caídos ese año.
A partir de esa noche la imagen del pueblo se modificó. El nivel de agua creció un centímetro por hora y dos semanas después ya había dos metros de agua. Los pobladores, resignados, tuvieron que abandonar casas, hoteles y comercios en pocos días, sin más remedio. La mayoría de los lugareños se afincaron en Carhué, una localidad de 10,000 habitantes que se encuentra a 12 kilómetros de la villa y a 570 kilómetros al sudoeste de Capital Federal. Hasta allí, en camiones y tractores, se realizó la mudanza de todo un pueblo devastado.
Epecuén se había desarrollado como destino turístico desde su fundación, el 23 de enero de 1921. Fue el refugio de miles de abuelos que buscaban alivio en la salina para los problemas en los huesos, las articulaciones y la piel. También el de cientos de judíos que la eligieron y adoptaron como lugar de veraneo por las similitudes de las propiedades del agua con las del Mar Muerto. Hasta el día de la inundación llegó a contar con una capacidad hotelera de 5,000 camas distribuidas en 220 establecimientos entre hoteles, pensiones y residencias. La industria del turismo también convivió con la de la explotación de la sal que se usaba en el rubro farmacéutico y la fabricación del vidrio.
En las ruinas de aquel poblado, Danny MacAskill rodó. El piruetista de la bici logra un clip espléndido, con un paisaje único, desolado, terrible, pero que gracias a sus acrobacias, se te olvida aquella trageida. Gran video.

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