Donde las rosas abundan y las biclas también: Portland, Oregon (Postales rodantes)

Por Abby Martínez-Felan, corresponsal en Miami, Florida.

Llegó el verano y nos preguntamos: ¿Qué vamos hacer estas vacaciones? Junto con mi esposo y mis dos hijas, el gran compromiso de pareja fue armar maleta y viajar a la capital del ciclismo: Portland, Oregón. Lugar donde las rosas abundan y las biclas también! Un paraíso para los aficionados al ciclismo como mi marido y aventureras como mis hijas.

Al llegar nos encontramos con una población diversa muy consciente de su medio ambiente, y además, muy amable. Es una ciudad donde se recicla el 63% de la basura y donde se utiliza energía eólica. Nos impresionó además que exista una ciudad tan dedicada a la planificación urbana. Pero sí: es Portland. La ciudad está reconocida por ofrecer el más moderno programa de transporte en bicicleta de Estados Unidos. Casi el 3% de la población, o aproximadamente 10,000 habitantes montan en bicla  por más de 1,120 km de ciclovías. Nos acomodamos inmediatamente,  gracias a los cientos de kilómetros de ciclovías y un sistema de autobuses y tranvías que acomodan a los ciclistas.

Viniendo de Miami, donde el tráfico es rápido y congestionado, mi experiencia montando en ciudad era mínima y mi sentido aventurero en bicla, era casi nulo. Pero al ver a mi equipo familiar tan entusiasmado y a Portland tan organizada, me monté algo confiada en la bicis de alquiler y me lancé a las calles de Portland junto con mi esposo y mis hijas exploradoras.

Guiados por ciclistas locales y acompañados por unos cuantos turistas, exploramos el corazón de la ciudad por sus caminos dedicados a nosotros: los ciclistas. Nuestro recorrido comenzó en el centro histórico de Portland. Este tour nos llevó a través de China Town, el distrito de la Perla, Portland State University, así como ambos lados del Río Willamette.

Evidencia de la lealtad y entusiasmo que existe hacia la bicicleta y sus dueños, pasamos por una escultura creada a raíz de un evento que se llama: Zoobombers. El evento comenzó con un grupo de jóvenes ciclistas que montaban sus biclas de montaña hasta el tope del Zoológico de Portland y despegaban cuesta abajo, ¡sin frenos!

Con el susto que les pasara algo, la cuidad decidió dedicar un día cada año a esta carrera con supervisión de la policía de Portland. Luego la ciudad inauguró un monumento, consistente en bicicletas enganchadas en un poste vertical decorada al tope con una cicla dorada. Aprendimos que el entusiasmo del ciclismo abunda por Portland con varios festivales en el transcurso del año que tienen como protagonista a la adorada bicicleta.

Nuestra aventura también incluyó el lujo de reunirnos en Mt. Hood con una buena amiga de la universidad y su familia. Mi esposo aprovechó y montó con el esposo de mi amiga por los caminos senderos de Mt. Hood en biclas de montaña. Además, viajamos a la costa del bello estado hasta topar con Cannon Beach. Tuvimos la oportunidad de rodar: por la playa y por las calles pintorescas de Cannon Beach. La misma filosofía de cuidar el medio ambiente se encontraba por donde pasáramos por Oregón.

En verano decidimos mi esposo y mis dos hijas armar maleta y viajar a la capital del ciclismo: Portland, Oregón. Lugar donde las rosas abundan y las biclas también.

 

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