El mundo pedalea: los sistemas de préstamo de bicicleta en América

Por Deja Dragovic

ESTADOS UNIDOS

No es un secreto que la sociedad estadunidense ama al coche. En el despertar de la industrialización el carro transformó ciudades, trabajos, y la cultura occidental.

Ahora, el sistema de préstamos de bicis compite con el ZipCar y plataformas similares para compartir el automóvil, que ya tienen su clientela. Admitámoslo, es un paso para abandonar el uso del carro particular.

Originalmente, el problema en Estados Unidos era que se consideraba al ciclismo como un deporte o una actividad recreativa, más que una opción de transporte benéfico o una solución al tráfico o a asuntos urbanos. Básicamente, transportarse en bici era, primeramente, una idea loca, hippie o europea propia de una subcultura.

Afortunadamente, hoy el ciclismo urbano está en la palestra.

Los cambios están llegando después de largos análisis sobre demografía, economía del comportamiento, de funcionamiento -social, comercial y de negocios- movilidad, disponibilidad y dinámica de las redes de transporte público, topografía de la ciudad, e incluso del clima. Muchas ciudades del norte de Estados Unidos tienen programas por temporada.

Algunos esquemas de préstamo de bicicleta en Estados Unidos también se quedaron cortos al principio, porque estaban preocupados principalmente por los ingresos, que comenzó como campañas de publicidad (Washington DC), y utilizaron modelos defectuosos, que requieren membresías anuales y depósitos de seguridad en tarjetas de crédito. Esto es, quizás, una de las razones por las que los programas europeos han tenido más éxito y son más populares: son gratis (o lo suficientemente asequible de tal forma que el dinero no es un impedimento) y totalmente orientado al usuario.

 

Portland, Oregon

El primer programa gratuito de préstamo de bicicletas públicas en EU se inició aquí en 1994 por una pareja de activistas ambientales cuya idea era promover el concepto de desplazamientos verdes. Se transformó en un proyecto llamado “Crear un viajero” (Create a commuter) que disponía de bicicletas de segunda mano a ciudadanos de bajos ingresos y con alguna desventaja, y así se inció como un programa de asistencia.

 

Washington, D.C.

La capital del país (junto con Arlington, VA y Alejandría, VA) acogieron el mayor y más exitoso programa de préstamo de bicis en EU, según la revista Slate, en términos de tamaño, número de usuarios y viabilidad financiera. El programa fue influido por los servicios de intercambio de bicicletas de Copenhague, París, Estocolmo y Ámsterdam.

La diferencia del programa Capital Bikeshare de Washington es que se trata de un programa dirigido por el gobierno municipal, a diferencia de muchos otros sistemas de préstamo de bicicletas, que son privados o comunitarios.

 

New York City

Una ciudad de taxis. NY es un lugar que podría beneficiarse inmensamente de un programa bien planeado para compartir bicicletas en desplazamientos cortos.

Después de varios retrasos y mucha anticipación, 2013 es el año en que finalmente va a suceder. Entre marzo y julio, Nueva York será el hogar de 10,000 nuevas bicicletas compartidas, divididas entre 600 estaciones. Esto la convertirá en la capital con “el sistema más grande de préstamo de bicis en el hemisferio occidental, así como la urbe con el primer sistema de transporte público completo desde que debutó el metro hace más de un siglo», según dijo un grupo consultor llamado Transportation Alternatives.

Hasta ahora, un pequeño porcentaje de pasajeros confían en las bicicleta en Nueva York, y la mayoría lo considera una actividad recreativa, y se concentraron alrededor de la zona del Central Park, en las orillas del río Manhattan, o en los barrios periféricos, menos cargados de tráfico.

Otros programas implementadas con éxito en los EU incluyen Miami, Kansas City, Boston y Denver. En los próximos meses, Chicago y Los Ángeles también se subirán al vehículo de dos ruedas.

 

LATINOAMÉRICA

Las bicis están moviendo a México y otras ciudades en América del Sur.

Ciudad de México

Curiosamente, la ciudad de México recientemente no implantó la ley del uso del casco con el fin de promover el ciclismo, en un esfuerzo por hacer el procedimiento más cómodo y eficiente.

Su programa Ecobici, después de un gran éxito, se ha ampliado recientemente, convirtiéndose en uno de los más grandes del mundo, junto con Hangzhou, Londres, Montreal, París, Barcelona y Lyon. Es difícil determinar cuál de ellos se lleva la corona, ya que están continuamente en expansión.

 

Buenos Aires, Argentina

Mejor en Bici es el esquema de libre uso de bicicletas en la capital argentina, que comenzó bastante bien, pero sobre todo con fines recreativos o turísticos. Una declaración firmada de uso y un documento de identificación es todo lo que se pide para usar una.

Buenos Aires es completamente plano, se encuentra en ‘la plata’, una meseta, y como tal es bastante poco exigente para el ciclista, lo que hace que sea más fácil para que cualquiera pueda participar, sin importar su edad, condición física o resistencia.

Sin embargo, el inconveniente es que las bicicletas están encerrados en un depósito, y se pueden alquilar solo entre las 7 am y 8 pm. Programas de bicis más amplios, automatizados con estaciones de conexión las 24 horas se están considerando.

 

Río de Janeiro, Brasil

Samba de Río de Janeiro es el plan de sistema de préstamo de bicicletas, está abierto a todos, cariocas y visitantes por igual.

Con una red aparente de 140 km de senderos para bicicletas, Río es una ciudad increíble para rodar. El tramo de 10 km a lo largo de Botafogo, Copacabana, Ipanema, Leblon, Sao Conrado ya cuenta con un carril exclusivo y ancho de bicicletas, que está dividido del tráfico motorizado así que la seguridad no es un problema.

Los residentes de las favelas, por ejemplo, no son muy dependientes de las bicis, simplemente porque los barrios están en lugares tan empinados que algunos son imposibles de alcanzar en bicicleta.

 

Bogotá, Colombia

No hay para compartir bicicletas en Bogotá, sin embargo las principales vías de la ciudad están cerradas los domingos  de 7 am a 2 pm para la Ciclovía, que es cuando los ciudadanos se les insta a salir y estar activos. Y así muchas personas, jóvenes y viejos, familias y visitantes pululan por las calles. Es muy motivador.

Hay tiendas de alquiler de bicicletas clásicas y agencias de viaje que alquilan bicis. Curiosamente, algunos cierran los domingos.

Sin embargo, Bogotá lucha contra una grave contaminación (es la ciudad más contaminada del sur de México [sic], quisieron decir Colombia) debido al tráfico motorizado, y su innovador metrobús. Asimismo, se encuentra en un valle a una 2,800m de elevación, lo que significa que el smog perdura.

Supuestamente, el famoso escritor colombiano, Gabriel García Márquez, hizo la crónica de la locura que era rodar en bicicleta en la ciudad en 1955, en un momento en que, curiosamente, andar en bicicleta requería licencia de conducir y placas.

 

Pueblos para surfear en Costa Rica

Lo admito, hay más surfistas que ciclistas aquí, pero la mayoría de los amantes de las olas la utilizan como un medio para un fin: llegar a los buenos sitios de surf. Esto hace que andar en bicicleta sea a la vez popular y necesario.

No hay intercambio de bicicletas per se, pero hay bicicletas de la comunidad que comparten las personas fácil y abiertamente.

Tampoco hay transporte público local en estos pueblos de la Península de Nicoya, en la costa del Pacífico donde gustan de surfean, por lo que las otras opciones para llegar son: caminar o aventón (autostop). El aventón es un poco difícil cuando llevas la tabla de surf, y caminar implica una pérdida de energía.

El ciclismo gana.

(Deja Dragovic, de Living Green Magazine)

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