Estrellas del cine y sus vehículos autopropulsados

«Estrellas del cine y sus vehículos autopropulsados»: así se autodefine ‘Rides a Bike’, un blog que une la pasión por el cine clásico y el amor a las bicicletas. Su autor, Steven Rea, nos explica desde Filadelfia el porqué de una aventura que acaba de materializarse en un libro, ‘Hollywood Rides a Bike’.

Por Rafa Vidiella

¿Cómo surge Rides a Bike?

Soy crítico de cine: las películas, como las bicicletas, son mi pasión. Monto en bicicleta desde siempre, ahora es mi medio de transporte habitual y, además, tengo una buena colección de fotografías. El blog suponía juntar mis dos grandes pasiones.

¿En qué consiste esa colección?

Tenía unas cuantas fotos de viejas estrellas del cine en sus bicicletas. El Día de Acción de Gracias de 2010 pensé que podía ser divertido enseñárselas a la gente, y abrí el blog. Sorprendentemente, desde el primer fin de semana tuve una buena acogida, y seguí.

Y aumentó la colección. ¿Cómo?

Mucha gente, seguidores del blog, me envía fotos. Pero la mayor parte las compro: a especialistas, a coleccionistas… Por ejemplo, muchas se las compré a Jerry Ohlinger, un famoso coleccionista de carteles y material cinematográfico de Nueva York. Pero también adquiero muchas cosas a través de Internet: he contactado con gente de Copenhague, Praga, Buenos Aires…

¿Qué busca en cada foto?

Que tenga una figura, un icono, de los días más gloriosos de Hollywood. Humphrey Bogart, Lauren Bacall, James Stewart… Pero no basta con un rostro famoso: también deben ser imágenes evocadoras. Que reflejen libertad, felicidad, movilidad.

¿Y hay muchas de esas?

Sí. No podrías ni imaginarte la cantidad de fotos que he descubierto. Tengo unas 400, pero tengo la sensación de que apenas estoy rascando la superficie.

¿Cuál de esas fotos es su preferida?

Una que no está en el blog, sino en el libro. Es una fotografía de Lauren Bacall: tiene 20 años, acababa de rodar Tener y no tener, y está en una bicicleta tomándose una taza de café. Por supuesto, está bellísima. Pero no es sólo eso: su ropa, su actitud, son muy modernas, muy fashion.

¿Cuánto puede llegar a pagar por una foto?

Es díficil hacer una media… Algunas han sido una ganga, por otras he pagado más. La media, aproximadamente, es de 20 dólares por cada una.

No parece caro.

No lo es: son fotos originales, muchas de los años 40 y 50. Pero, claro, algunas son bastante más caras.

El blog va a cumplir un año y medio. ¿Cómo ha evolucionado?

Estoy muy contento. Tumblr es una buena plataforma: no sólo es fácil subir contenidos, sino que permite estudiar las estadísticas con facilidad y manejarse bien en las redes sociales. He llegado a tener 4.000 visitas al día: no está nada mal.

Terminando con el blog: ¿Qué otros blogs o webs recomiendas?

Me gusta Brooks england, el blog de Brooks. Es divertido, y se adentra en muchos aspectos de la cultura ciclista que me gustan, como el de las antiguas bicicletas de carrera inglesas… También, por supuesto, me gusta Copenhaguen Cyclochic. Es muy divertido, tiene buenas fotos y siempre es bonito ver una ciudad repleta de bicicletas.

¿Cómo surgió el libro?

Nada más abrir el blog, mucha gente me comentó que podría convertirse en un bonito libro. Les creí, y empecé a enviar cartas a editoriales interesadas en este tipo de publicaciones. Tuve buenas respuestas, pero una pequeña editorial de California, Angel City Press, se entusiasmó. Mostraron mucha energía, mucho cariño, así que opté por ellos. El libro salió a finales de febrero… A ver qué pasa.

¿Qué aporta respecto al blog?

Tiene 125 fotos, muchas de las cuales no están en el blog. Y son 160 páginas: es más literario. Mientras en el blog solo está la foto, en el libro hay un texto que contextualiza las imágenes, los actores y las películas. Estoy muy contento del resultado.

¿Cómo cree que responderá el público?

Espero que bien. No creo que sea un superventas, por supuesto, pero hay una buena cantidad de personas a las que les gustará. Es bonito ver fotos en un ordenador o una tablet, pero no es lo mismo que verlas en un libro de verdad que, además, queda bonito en una casa.

Ya para terminar: ¿Cuál es su relación con el ciclismo?

Me crié en Nueva York, y de pequeño usaba la bicicleta. Luego me moví a Los Angeles, y ahí la abandoné: hay demasiada cultura de coches, es una ciudad enorme… Aunque, si regresara ahora, también usaría la bicicleta. Y los últimos 20 años he vivido en Filadelfía, y ahí sí: uso la bicicleta todos los días.

¿Es una buena ciudad para ir en bici?

Sí. Es muy compacta, muy llana, y hay muchas facilidades: aparcamientos, carriles bici… Pero, hace 5 años, no era tan fácil: estaba repleta de conductores hostiles. Pero estamos empezando a conseguir compartir la calzada.

¿Cómo lo han conseguido?

Es una mezcla de todo… Las leyes lo han fomentado. Y más gente se ha lanzado: iniciativas como la Masa Crítica ayudan, incorporan la bicicleta a la circulación, llenan la calle de bicis. La mentalidad ha cambiado, y por eso ha triunfado el blog: cada vez más gente valora la bicicleta, porque además de un maravilloso medio de transporte es una máquina sencilla y bella, eficiente energéticamente, verde y limpia.

(Ciclosfera.com)

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