Gabriel Freyre: escape en bici al Fin del Mundo

Soledad, austeridad y amor han sido los compañeros de Gabriel Freyre, un argentino expatriado que emprendió un viaje hace 20 años y que hasta la fecha no ha concluido.

A la muerte de su madre, cuando tenía 19 años, montó su bicicleta y se marchó de Buenos Aires al lugar más lejano del que había escuchado: Ushuaia, en la Patagonia argentina.

Desde entonces ha viajado en bicicleta desde Argentina hasta Canadá, pasando por todos los países del continente excepto Belice y Guyana Francesa. No quiso volver más a su patria porque estaba defraudado del sistema, de la política argentina, incluso de sus amigos, a quienes veía como parte de una sociedad en decadencia.

Gabriel salió con muy poco dinero, así que tuvo que pedir comida a quienes encontraba en el camino. En Argentina, Bolivia y Chile los pastores le daban granos y cereales, y le permitían dormir en cobertizos con las ovejas. En Brasil, Colombia y Venezuela las familias lo recibían con plátanos, mangos y aguacates.

Si al anochecer no había conseguido refugio, el argentino dormía bajo algún árbol o palmera, expuesto a insectos y animales. En una ocasión despertó con piquetes de hormiga en los ojos, y se sintió tan mal que no pudo comer ese día, ya que le avergonzaba pedir comida así.

En el viaje tuvo dos grandes compañeros, Luna y Mogi Mirim, una perra y un gato que encontró en su camino. Luna viajó 45 días con él, hasta que una pareja se hizo cargo de la perra. Mogi Mirim lo acompañó tres años; viajaba en una cansatilla instalada en el manubrio de la bicicleta.

Al llegar a México, hace más de 10 años, su historia viajera tomó un nuevo rumbo. La fe de los mexicanos le inspiró a tal grado que se convirtió en católico, especialmente en un devoto guadalupano; su espíritu viajero lo llevó a buscar las advocaciones de la Virgen María por todos los pueblos del País. A la fecha ha publicado dos tomos de La Compañía de María (Editorial Impresora Apolo, 2011 y 2013) con historia y fotografías de vírgenes de todo México.

El también escritor vino a México a reimprimir su libro y en la Basílica de Guadalupe aprovecha para contarnos parte de su historia.

 

¿Extrañas tu casa?

Aprendí a hacer de mi casa todos los sitios, y en México me siento en casa. Además, tengo muchas familias, muchas madres por todos lados, brasileñas, colombianas, mexicanas, que me quieren como a un hijo.

 

¿Tu plan inicial era recorrer el continente en bicicleta?

Cuando salí de mi casa quería alejarme de todo, ir a la Patagonia, al Fin del Mundo. Cuando llegué allá conocí a un mexicano de 65 años que venía desde su País en bicicleta. Ahí fue que pensé: si este viejo pudo, yo puedo también; entonces decidí no volver a Argentina.

 

¿Cómo has pagado 20 años de viaje?

Algunas federaciones deportivas de ciudades como México o Bogotá me dieron hospedaje y comida, pero yo le debo todo a la gente de los pueblos en los que he estado, la gente fue la que me patrocinó. Todo lo que soy se lo debo a las personas que han estado en mi camino.

 

¿Qué ha sido lo más difícil?

Los primeros días me costó dormir fuera, después ya no; me tiraba a dormir en la arena y estaba bien. Con Mogi Mirim (su gato) sí viví algunas experiencias duras. La primera cuando se perdió en el desierto; llegué a pensar que había escapado de mí, como yo me escapo a menudo de las personas y del resto de la vida en sociedad; afortunadamente apareció y pudimos seguir en el camino. Tiempo después unos perros lo hirieron y perdió la vida en Guarne Antioquía, Colombia. Viajamos juntos por tres años, así que fue difícil seguir sin él.

 

¿Cuándo terminará el viaje?

«No puedo dejar de viajar ahora, aún siento que tengo que salir. Para viajar no se necesita nada, la gente vive planeando un viaje y no sale. Cada día que estás planeando te lo estás perdiendo de viajar, hay que salir lo antes posible», dice el incansable ciclista.

Así, sin más, Gabriel monta su bicicleta y se pierde entre la muchedumbre de peregrinos. Ni siquiera él sabe cuál será su próximo destino.

 

Conócelo

Nombre: Gabriel Freyre

Edad: 39 años

Nacionalidad: argentina

Experiencia: 20 años viajando por todo el continente americano. Pasó tres años y medio en México haciendo la investigación para publicar los dos tomos de «La Compañía de María», cuyo primer tiraje se agotó, pero ya está disponible el segundo.

Sigue su viaje en Twitter: @mododever

(Reforma)

 

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