Ingenio boricua produce una bicicleta que recicla

WASHINGTON – ¿Una bicicleta que recicla?
Víctor Monserrate, innovador puertorriqueño, acaba de producir una bicicleta que permite reciclar plásticos y generar filamentos que pueden servir, por ejemplo, para construir sillas, utilizarse en las impresoras 3D y, sobre todo, producir a nivel comunitario las pequeñas concentraciones de resina (pellets) que hacen el plástico procesable a nivel industrial.
La bicicleta que recicla, la cual bautizó como “El Ingenio”, fue inspirada en las necesidades de los países en desarrollo. Se trató de su proyecto final para completar, en junio pasado, una doble maestría en ingeniería en innovación y diseño, en el prestigioso Royal College of Art y el Imperial College de Londres.
Para iniciar el proceso de reciclaje, se requiere cortar el plástico en pedazos. Mientras se pedalea, los pedazos de plástico se colocan en el triturador.
Una vez los trozos se recogen en un envase, pasan a una máquina de extrusión, que a través de un sistema de calentamiento -como el de las tostadoras-, permite moldear el plástico y producir los filamentos. Por los elementos de calentamiento ser de una tostadora, puede ajustar la temperatura dependiendo del plástico.
Para realizar esa segunda etapa hay que volver a pedalear.
“Esos filamentos que se producen tienen un valor bastante estable en el mercado”, indicó Monserrate, en una entrevista telefónica.
El ejercicio, para la persona que se sienta en la bicicleta a reciclar, es un valor añadido.
Monserrate comenzó a trabajar en la idea después de un viaje a Indonesia, donde quedó impresionado con la infraestructura que tienen para recoger plástico. “Pero, las ganancias no son para el que las recoge sino para las compañías grandes que reciclan el plástico”, dijo el hijo del reputado abogado criminalista Joaquín Monserrate Matienzo.
Por medio de proyectos como el suyo, Monserrate considera que “la parte más baja de la pirámide social” puede obtener mejores ganancias, si crean industrias comunitarias y utilizan las tiras de plástico para construir, por ejemplo, sillas o canastas. Si ahora obtienen 20 centavos por kilo de plástico, las tiras pueden tener un valor de hasta $1.90 por kilo, dijo.
Su intención es hacer disponible a través de su página de internet los planos para construir las máquinas de trituración y extrusión, aunque pondría a la venta las partes más complejas para elaborar esos artefactos.
El cuerpo del producto puede construirse artesanalmente utilizando bicicletas dañadas.
Antes de irse a estudiar a Londres, Monserrate ya había construido en Puerto Rico, muebles, barras y sistemas de iluminación que ha diseñado.
Su bachillerato en diseño industrial lo completó en el Instituto Pratt de Nueva York, tras el cual hizo un internado con los hermanos Campana, en Brasil.
Una vez retorne a San Juan, probablemente en noviembre, quisiera establecer su propia empresa dedicada al diseño creativo, con el ojo bien puesto en Latinoamérica.
“No solo quiero producir objetos sino soluciones innovadoras a problemas de todos los días”, afirmó.
Mientras se prepara para una nueva exhibición en Londres, busca inversionistas y sabe que necesitará el ingenio de otros, como un arquitecto, un experto en administración de empresas y uno en computadoras.

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