Inútil, enfriamiento postejercicio

¿No haces el enfriamiento después del ejercicio? Una pequeña serie de nuevas investigaciones sugiere que no se está perdiendo de mucho.

A la mayoría de nosotros se nos enseñó que el cuerpo necesita un periodo de enfriamiento después del ejercicio. Los instructores nos dijeron que al reducir la intensidad del ejercicio, seguido por estiramientos u otra forma de transición para salir de la actividad física, evitaríamos dolores musculares, mejoraríamos la flexibilidad y aceleraríamos la recuperación fisiológica.

Sin embargo, ninguna de esas creencias tiene mucho sustento cuando es sometida al escrutinio científico.

En un estudio publicado el año pasado en The Journal of Human Kinetics, un grupo de 36 adultos activos se sometió a un programa extenuante de desplantes hacia el frente con mancuernas. Algunos de los voluntarios calentaron antes pedaleando una bicicleta estacionaria durante 20 minutos. Otros no calentaron, pero hicieron enfriamiento después del ejercicio con los mismos 20 minutos en la bicicleta. El resto no hizo ni una ni la otra cosa.

Al día siguiente, los voluntarios se sometieron a una prueba del umbral del dolor. Los voluntarios que calentaron tuvieron el umbral del dolor más elevado, lo que significa que sus músculos no estaban adoloridos. Los que se enfriaron tuvieron un umbral del dolor más bajo; les dolían sus músculos. El umbral del dolor del grupo que hizo enfriamiento fue el mismo que el del grupo de control. El enfriamiento no había ayudado en nada en términos de aliviar el dolor.

La información disponible «sugiere firmemente que un enfriamiento no reduce el dolor muscular después del ejercicio», afirmó Rob Herbert, miembro investigador titular de Neuroscience Research Australia y autor principal del que probablemente es el estudio fundamental sobre el enfriamiento, realizado en el 2007. En ese experimento, adultos saludables caminaron hacia atrás cuesta abajo en una caminadora durante 30 minutos. Algunos de los voluntarios caminaron primero hacia adelante durante 10 minutos como calentamiento; otros hicieron lo mismo al final como enfriamiento. Otros no calentaron ni se enfriaron. Dos días después, el grupo que había hecho enfriamiento estaba tan adolorido como el grupo de control.

Los expertos dicen que un motivo para el periodo de enfriamiento es que la sangre puede acumularse en la parte inferior del cuerpo después de un ejercicio vigoroso, lo que puede causar mareo y desvanecimiento. Una caminata corta, más que un periodo de enfriamiento formal, puede recuperar el flujo de sangre al cerebro y evitar el mareo.

«Las personas no deberían preocuparse por esto», dice Herbert. «Si les gusta hacer un enfriamiento, no les va a hacer daño; pero si no les agrada, no deberían sentir la necesidad de hacerlo».

(Por Gretchen Reynolds, de The New York Times)

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