La bicicleta es un arma de construcción masiva

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Barranquilla, Colombia. El periodista Pedro Bravo y expertos en movilidad sostenible hablaron en la Universidad de los Andes sobre cómo fortalecer modos alternativos y qué medidas se necesitan para disminuir demanda de automóviles.
La bicicleta está de moda. Está viviendo un auge importante en diferentes ciudades del mundo en las que sus gobernantes han reconocido que para mejorar las condiciones de movilidad es necesario apostarle a este vehículo. Pero a pesar de este buen momento aún faltan varias tareas para consolidar este modo de transporte e incluso en algunas ciudades parece haber una contradicción con el discurso de la movilidad sostenible. Precisamente la Universidad de los Andes realizó el Seminario Sostenible e Integral a la Movilidad donde los participantes contaron qué está pasando con este modo de trasporte en el mundo y qué se necesita para fortalecerlo. Les contamos las principales discusiones.

El auge de la bicicleta
La falta de medidas más fuertes para reducir el uso de los automotores sigue siendo una dificultad para que ciudades como Bogotá, Lima (Perú) y las mexicanas León y Ciudad de México avancen más en el fomento de la bicicleta. Esta es una de las conclusiones de Ricardo Montezuma, director de la Fundación Ciudad Humana y autor de la investigación sobre el fomento a la bicicleta en América Latina.
Él cuenta que el auge que está viviendo la bicicleta, no sólo de parte de los países que tradicionalmente le han apostado a ella como Holanda y Dinamarca, sino también de otros como Francia, España y el propio ‘paraíso del automóvil’: Estados Unidos, es algo nuevo.
En Francia y España se ha vivido un ‘boom’ de los sistemas de bicicletas públicas y, de hecho, en este último país están dando apertura al primer sistema de este tipo en el mundo con bicis eléctricas.
“El problema en América Latina es que hay muy buenos intentos pero aislados. Además, no se hace nada para frenar el impacto del automóvil, no se reduce la violencia vial y como resultado, por ejemplo, en Bogotá muere un ciclista por semana. Eso es absurdo”, dice Montezuma.

Reducir la demanda de carros
Que Europa está a años luz de América Latina, que allá si hay buen transporte público, son sólo algunos de los peros para tomar medidas que reduzcan la demanda de automotores.
“Lo mismo decían en Londres, París o Nueva York, pero las ciudades exitosas en estrategias de movilidad sostenible han implementado estrategias fuertes para controlar el uso de los autos”, dice Montezuma. Algunas de ellas han sido los cobros por congestión (implementadas en ciudades como Londres), la reducción de espacio de estacionamientos o de circulación de los vehículos (adelantada en París).
Para Darío Hidalgo, quien habló en los Andes sobre las diferentes medidas para reducir la demanda de vehículos motorizados en las ciudades, cualquier política pública de movilidad urbana debe incorporar estas medidas. Pero también deben ir acompañados de mejoras sustanciales en el transporte público.
Ricardo Montezuma insiste en que el liderazgo político, como el que tuvo Ken Livingston durante su Alcaldía hasta 2008 en Londres, es fundamental para tomar decisiones que orienten a la ciudadanía a continuar reclamando por la movilidad sostenible.
En Bogotá la Secretaría de Movilidad dice estar lista para comenzar con los cobros por congestión en zonas como la calle 116 entre Autopista Norte y carrera 7. Sin embargo, el proyecto debe ser llevado nuevamente al Concejo, que lo hundió en abril pasado.

El paradigma del carro como símbolo de éxito social
“Que un joven necesita casa, carro y beca. Eso nos lo dicen todo el tiempo y así, a pesar del avance con la bicicleta, no estamos mostrando una alternativa real a la motorización”, dice Hidalgo.
El periodista Pedro Bravo, invitado al seminario, está convencido de que la ciudadanía también puede actuar y no sólo esperar a que los políticos hagan todo. “En Ámsterdam, en los 70 la gente empezó a reclamar espacio público y lo consiguió. La ciudadanía puede empoderarse y la bicicleta te hace saber que puedes hacer cosas”.
“Es difícil luchar contra el dinero y el dinero está en los coches, en el petróleo. A la gente le cuesta cambiar, es difícil, pero las ciudades van a volver a ser para las personas. Es inevitable porque se acaba el petróleo y se pone caro. En Copenhague, Ámsterdam, Sevilla, Londres la gente va en bici porque es más cómodo. La bicicleta no es un juguete ni una antigüedad, es un arma de construcción masiva”, asegura Bravo.

Cobrar por el uso de las calles a los ciclistas, ¿Una contradicción en Barranquilla?
En Barranquilla la Secretaría de Movilidad planea cobrarles a los ciudadanos por el uso de las calles para ir en bicicleta cuando realicen ciclopaseos.
Aunque la Secretaría de Movilidad de Barranquilla dijo al diario El Heraldo que su idea es organizar los ciclopaseos que se hacen en la ciudad para que crezcan de una manera ordenada y motivar al resto de ciudadanos a que más gente se una a usar este tipo de transporte, la idea de cobrar 1’200.000 por el uso de la vía y por una póliza por daños anualmente, resulta un contrasentido para los colectivos de ciclistas.
El tema desató polémica entre los colectivos de ciclistas de otras ciudades como Bogotá donde hay varios ciclopaseos cada semana y de promotores de la bicicleta. En el seminario de los Andes, el periodista español Pedro Bravo dijo que en lugar de tomar medidas como esta, deberían ser las administraciones las que les paguen a los ciudadanos por ir en bici, como lo hizo recientemente Francia, donde se les paga 25 céntimos a las personas por cada kilómetro recorrido en este vehículo.
(Por Verónica Téllez Oliveros, de El Espectador –Colombia–)

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