La contaminación vive en mi

Contaminación en la ciudad de México, mal añejo y pendiente gubernamental.

Por Oso Oseguera*

 

Primeros síntomas: resequedad de las fosas nasales, mucosidad dura y ligeras manchas de sangre al sonarme. Acudí al médico. Diagnóstico: te expones mucho a la contaminación de la ciudad de México. Receta: toma vitamina A, que ayuda a la formación y mantenimiento de tejidos blandos y óseos, de las membranas mucosas y de la piel, entre otras bondades, y lubrica las fosas nasales por la noche con aceite de almendras.

Primer dato duro: 14,700 personas mueren al año en México por enfermedades asociadas a la contaminación del aire, dice la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Segundo dato duro: hay una desactualización de las Normas Oficiales Mexicanas de salud ambiental de los límites máximos de contaminantes atmosféricos. Estos topes deben estar alineados con los estándares establecidos por la Organización Mundial de la Salud.

El último dato duro: la contaminación atmosférica representa el mayor costo ambiental para México, con poco más de 500,000 millones de pesos al año (4.4% del PIB).

La contaminación provoca tos, dolor de garganta, asma, diversos tipos de cáncer, nacimientos prematuros, muertes por enfermedades tempranas, problemas cardiovasculares y, claro, daños al ecosistema.

Contaminación es una manera genérica de identificar las partículas que componen esta nube negra o gris que vemos y sentimos en las calles. La mancha gris está compuesta de:

Ozono: afecta a los pulmones, provoca tos, flemas, agrava el asma, el enfisema y el cáncer de pulmón. Compuestos orgánicos volátiles: alta toxicidad en humanos, ocasiona daño neurológico cambia las membranas del sistema nervioso. PM 10: partículas torácicas. Se depositan en la tráquea y en los bronquios, alteran la respuesta ante los virus. PM 2.5: particulas respirables. Son tan pequeñas que pasan directo a los alveolos, ahí inician un proceso de inflamación pulmonar, afectan la coagulación de la sangre y provocan angina o infarto.

 

* El autor no quiere acostumbrarse a convivir con la contaminación en su cuerpo. Se nutre y toma precauciones para que las PM 10 y otras partículas no se alojen en su nariz, en los pulmones y en la sangre.

2 Comments

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Blue Captcha Image
Refrescar

*