La cultura del agandalle en dos ruedas

El taxista me dijo: “Los ciclistas son muy arrojados, creen que nos debemos frenar a su paso”. Así inició mi charla con este conductor. Y todo porque un ciclista, de esos mal adiestrados, venía en sentido contrario y exigía que se le dejara pasar.

Bajé la ventana y le dije que circulaba en sentido contrario. “Es una bici, güey”, me dijo. “Por eso, animal, es un vehículo y como tal debes respetar el reglamento de tránsito”. Me mentó la madre, se la devolví y lo mandé al carajo.

Me quedé con el coraje. No es justo que por unos cuantos, a los demás nos vean como una amenaza. Fue que vino la sentencia del taxista.

“Es la cultura del agandalle”, señor. ¿Cómo?, me preguntó el chofer. “Sí, no hay que ceder nada. Como dice el buen @Tachitotec, en la guerra de los centímetros en el auto, yo te friego si no te dejo pasar, si no hago fila para ingresar a la vía rápida, y así. Así nos han enseñado, a fregar al otro”, le digo.

No dejarse, no pensar en el otro, primero yo y luego yo… así opera el agandalle. Y remata con una frase gozosa: “Me lo chingué”. Y así vamos por la vida: en dos, cuatro, ocho ruedas. Y en el trabajo, en la escuela, en el condominio y hasta en casa agandallamos al que se ponga enfrente.

Tiene razón –dice el taxista– pero así no vamos a llegar a ningún lado. Esa educación, no viene de la escuela. Esa falta de educación viene de casa, ahí se mamó, y así los mandan a la calle, a la escuela, al trabajo, al casorio, a la educación de los hijos. Dice un letrero en la entrada de las vías rápidas: ‘Ceda el paso’. Uno y uno, joven, me dice el taxista. Ah, no, ni maiz, primero yo y luego ahí te arreglas. Así no se puede.

«Y así se suben a la bici. Primero yo, con el riesgo de ser maltratados, oiga. Avientan la bici, manotean, se sienten de hule, quién sabe qué piensan. Y también hay compañeros choferes, que pa’ que le miento, son unos gandallas, como usted dice. Les avientan el coche, se les cierran, les dicen de cosas. ¿Qué les afecta que el ciclista venga pegado a la derecha? Ah, no, creen que la calle es solo de los autos. Hay de todo en estas calles de Dios, mi joven.

Hay de todo y lo que abunda son los gandallas. Ceda el paso. Uno y uno. Guarda un metro de distancia del ciclista ¿Será tan difícil?

* El autor casi fue aventado en una de sus últimas rodadas. El autobús en Reforma pasó a escasos centímetros del manubrio. Lo alcanzó y U-Lock en mano le recordó que debe guardar, por lo menos, un metro de distancia. Con ojos atónitos y viendo mi ira y mi baba al hablar, el chofer solo musitó que no me había visto. Un chavo pasajero le dijo: “Qué poca madre, si hasta yo lo vi”.

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