La enseñanza de rodar

Brigitte Driller y Susan Handy, de la Universidad de Davis, en California, hicieron una investigación sobre la influencia de los padres para que sus hijos adopten la bicicleta como modo de transporte.

No es noticia que en décadas pasadas, el ejercicio físico, como caminar o andar en bici entre los niños ha decrecido tremendamente. Datos de Estados Unidos, provenientes de la Encuesta Nacional de Transporte Personal, sugieren que la activa física declinó de 40.7% en 1969 a 12.9% en 2001. Este decrecimiento en la actividad física claramente tiene impacto negativo en el ambiente, en el tráfico, y en la salud pública.

Para revertir la obesidad infantil y la inactividad, tanto el Departamento de Transporte en Estados Unidos como los Centros de Control y Prevención de Enfermedades han hecho esfuerzos enormes para entusiasmar a los niños a realizar actividad física (a través de las Rutas Seguras a la Escuela y los programas de caminatas a la escuela, respectivamente).

Pero para revertir esta inactividad física y entender las tendencias de porqué los niños de hoy no caminan ni van en sus bicis a la escuela como en antes hay que recurrir a su ascendencia.

Muchos académicos se han esforzado por explicar por qué algunos niños viajan en los modos activos y otros no. Algunas familias se ven limitadas por las opciones de transporte y capacidades. Un niño no puede viajar en un autobús que no existe, y no puede andar en bicicleta si está en una silla de ruedas. Mientras que estas barreras son significativas, explican una pequeña parte de la variación total del comportamiento de los traslados con otros factores menos obvios. Las normas sociales y culturales, por ejemplo, han demostrado que desempeñan un papel importante en la elección de modos activos de transporte en la juventud.

El género también ha demostrado que desempeñan un papel. Salvo en casos raros, los hombres ruedan más que las mujeres en Estados Unidos, un patrón que se repite entre niños y niñas. Si esta disparidad refleja una percepción de las normas sociales, o si a los hombres intrínsecamente les gusta andar en bicicleta más que a las mujeres, es un tema de mucho debate.

Es de suma importancia, como muestran los estudios, el papel que juegan los padres. Los niños toman las decisiones de transportarse dentro de los límites que los padres han impuesto y buscan su aprobación. Un estudio realizado en San Francisco, California encontró que casi la mitad de los padres de niños entre 10-14 años de edad no permitieron que sus hijos caminaran a la escuela sin supervisión de un adulto, a pesar de que los investigadores solo hicieron muestreo en barrios donde la escuela está a distancia “a pie”.

Las diferencias en la elaboración de normas en los estilos de crianza de los hijos tiene que ver, claro está, y también es muy importante la seguridad que los padres perciben de su entorno local. Las percepciones de los padres sobre la seguridad del vecindario y la seguridad vial han demostrado ser indicadores clave del modo activo de transporte en los niños y los padres citan con frecuencia la seguridad del niño como una de las principales preocupaciones cuando se piensa en transporte activo a la escuela.

Además, la actitud de los padres hacia los diferentes modos de transporte pueden influir en el comportamiento de los niños y su elección para moverse. Aunque parece obvio que los padres influyen en el comportamiento de sus hijos para usar la bicicleta, la naturaleza y la magnitud de esta influencia no está bien entendida, lo que sirvió de motivación para este trabajo.

Aunque hay estudios previos han explorado el tema de la conducta del niño en bicicleta, la investigación existente tiene lagunas notables. La literatura está en gran parte basada en el Reino Unido, y los estudios suelen tener lugar en áreas donde la bicicleta es estigmatizada y la infraestructura es deficiente. Los niveles de andar en bicicleta son rara vez lo suficientemente altos en estas ubicaciones para proporcionar un análisis significativo, por lo que andar en bicicleta es a menudo agrupado en una categoría de “modo activo”, junto con modos como caminar y andar en patineta.

Por el contrario, este estudio ofrece una perspectiva estadunidense en un lugar en donde la bicicleta no solo es factible sino normal: la ciudad de Davis, California.

La investigación se centra en la perspectiva de los padres para captar la compleja dinámica entre padres e hijos. Este trabajo trata de entender la relación entre padres e hijos en su relación con el ciclismo. Nos fijamos en los comportamientos de los padres, las actitudes y la toma de decisiones para entender qué impactos tienen estos factores en el comportamiento del niño y sus actitudes hacia la bici. El análisis cualitativo del estudio revela que los padres juegan un papel importante en la determinación de la frecuencia con que su hijo anda en bicicleta. Los padres influyen en el comportamiento del niño y su relación con la bicicleta mediante el establecimiento de reglas sobre cómo y cuándo rodar.

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