La importancia de la altura del sillín

Rodar con el asiento bajo puede dañarte las rodillas. Es como caminar con las rodillas, te acostumbrarás, pero creerás que un trayecto de un kilómetro es una gran caminata.

Por Oso Oseguera*

Durante la espera que tuve que hacer a que llegara mi familia a pedalear al Ciclotón, pasé largo rato viendo pasar bicicletas. Pude observar que en su gran mayoría la altura del sillín es incorrecta. No exagero, pero más del 80% no ruedan con el sillín a buena altura.

Hay un montón de fórmulas para establecer la altura del sillín, la mayoría basadas en multiplicar la longitud de las piernas por algún factor. Hay diversos métodos y varios llevan el apellido de alguien que los diseñó o perfeccionó.

No se puede establecer la altura del sillín para cualquier persona solo con sentarla en la bici, y mandarla a rodar una cuadra. Repasemos este método, uno de los más sencillos, y que puedes realizar fácilmente en casa.

El método 109%. Ponte un libro entre las piernas, como si fuese el sillín, y párate lo más recto posible con las piernas juntas frente a una pared. Marca la parte más alta del libro en la pared con un lápiz. La distancia del piso a la marca del lápiz es tu medida de la entrepierna. Es recomencable tomarla varias veces y sacar un promedio. La altura del sillín debe estar a 109% de esa medida, partiendo del eje de los pedales hacia arriba.

La mayoría de las personas comienzan con el sillín demasiado bajo. Este es un hábito que queda de la infancia, porque de niños siempre usamos el asiento lo más cerca del piso. Primero, porque tenemos una gran inseguridad mientras vamos aprendiendo a mantener el equilibrio. Una vez que se ha dominado el equilibrio, la tasa de crecimiento tiende a mantenerse por delante del ajuste del sillín.

Si siempre ruedas con el asiento demasiado bajo, te acostumbras a él, y no te das cuenta de que hay un problema… pero está ahí. Rodar con el sillón muy bajo, es como caminar con las rodillas dobladas (como Groucho Marx solía hacer para dar un efecto cómico.) Si caminas de esta manera todo el tiempo, también te acostumbras, y siempre creerás que andar un kilómetro será una larga caminata. La forma en que está hecha la pierna humana, la hace más fuerte cuando está casi recta.

Creo que William Blake lo resumió muy bien hace 200 años, cuando dijo:

“Nunca sabes lo que es suficiente

Hasta que no sepas lo que es demasiado”.

Ahora bien, tampoco hay que ajustar el sillín de golpe. Sugiero subirlo gradualmente, quizás 1 cm a la vez. Cada vez que lo hagas, subéte a la bici. Si no se siente notablemente terrible, rueda por lo menos un par de kilómetros.

Si el asiento estaba demasiado bajo antes, la bicla se sentirá más ligera e irás más rápido con la nueva posición. Si al subir el sillín sientes mejor la posición, el camino, la eficiencia al pedalear, levántalo de nuevo y rueda un poco más. Sigue así hasta que el asiento quede en la posición correcta.

¿Y cuándo ocurre eso? Ah, cuando al pedalear la pierna se estire casi por completo, no tendría que estar completamente recta, pero si a un 90% o 95%.

Los sillines de las bicis modernas se desplazan no solo hacia arriba y hacia abajo, también hacia adelante y hacia atrás. Tus brazos deben ir en posición cómoda “casi” estirados, esto te dará idea de qué tan adelante o atrás debes ubicar el sillín, tu pierna –casi estirada– y tu espalda –recta–, se forma dos ángulos rectos: entre tus brazos y espalda, y entre la espalda y la piernas.

Inténtalo poco a poco, ve ajustando el sillín hasta que encuentres tu posición más cómoda. Evita el daño en las rodillas por rodar con el asiento bajo.

* El autor rueda con el asiento a la altura que sus cortas piernas le permiten. Mientras rodó en San Francisco, California aprendió que su “soviet tank” -la bici de aquellos lares- la traía con el asiento muy bajo y, afortunadamente, no tiene consecuencias.

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