La memoria, un misterio

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Un triciclo azul es el recuerdo más antiguo que el doctor Federico Bermúdez Rattoni tiene de su infancia.
El científico ganó el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales gracias a su investigación sobre los mecanismos exactos que llevan a que ciertos recuerdos se fijen permanentemente y que muchos otros se pierdan rápidamente.
«Existen varios tipos de memoria, una es la activa que es susceptible a ser alterada, y otra la inactiva que hasta hace poco se creía que no era susceptible de alteración», precisó.
Por más de 40 años, Bermúdez Rattoni ha estudiado qué es la plasticidad neuronal, es decir, la capacidad de las neuronas para comunicarse entre ellas, lo que permite mantener la información por largos periodos de tiempo.
«Me interesa el Alzheimer justamente por la pérdida de la memoria, pero no trabajo directamente con la enfermedad. Mi interés es la parte cognoscitiva y si es posible recuperar la pérdida de la memoria ante este problema», comenta en su laboratorio del Instituto de Fisiología Celular, en la UNAM.
Desde las experiencias que se tienen en la vida y que definen la personalidad hasta los movimientos realizados todo el tiempo son llevados a cabo gracias a los tres diferentes tipos de memoria que posee un ser humano.
El primero es la implícita, aquella que es motora, como levantar las manos o los pies; la explícita, que guarda la información del nombre propio y la gente conocida, así como el camino a la escuela, y la enciclopédica, donde está todo lo que se aprende en la escuela.
De hecho, una de las características de las personas que padecen Alzheimer es que comienzan a perder la personalidad porque no recuerdan cómo comportarse o reaccionar ante ciertas situaciones, explica el neurocientífico.
Cuando se adquiere información, ésta puede permanecer por periodos cortos o largos de tiempo y el doctor Bermúdez Rattoni indaga los mecanismos moleculares del por qué la memoria pasa del corto al largo plazo.
A decir del investigador, las emociones percibidas durante una experiencia, dígase desolación, tristeza, alegría o enojo, son aquellas que permiten cruzar la frontera de la memoria y llevarlas al baúl de los recuerdos permanentes.
Por ejemplo, el triciclo que recuerda el doctor Bermúdez.
«¿Por qué me acuerdo hasta del color de la bicicleta?
Porque es algo muy emocional, cuando tenemos nuestro primer hijo, igualmente es algo muy emotivo», explica.
Es por ello, indica, que casi todos recuerdan o tienen un primer recuerdo alrededor de los 5 años relacionado con algo que les costó trabajo y hay una emoción importante.
Factor importante en el proceso de la memoria es el mantener la plasticidad cerebral, lo que se da gracias a actividades como leer, escuchar música y enfrentarse a retos.
«Cuando te retas a aprender nuevas cosas, sin importar la edad, se forman nuevas redes neuronales que mejoran la capacidad de funcionamiento del cerebro», puntualizó.
(Por Diana Saavedra, de Reforma)

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