Las mujeres son más audaces

En mi corta carrera de bici-evangelista he convertido a 5 mujeres al ciclismo urbano. Cuatro de ellas permanecen; una claudicó. Nada mal.

Por Oso Oseguera*

¿Cuál es el primer obstáculo a vencer? El miedo a rodar por la ciudad, al tráfico, a los coches, a los camiones, a los taxistas, a un golpe por detrás. Una vez que lo prueban van tentando la ciudad, van conociendo sus códigos de tráfico, de movilidad urbana. Se van dejando ir, muy poco a poco, pero van saboreando su cambio, van sintiendo cómo vencen ese fantasma del miedo. Se dan cuenta que no es tan difícil ni tan peligroso, que se puede disfrutar.

A los hombres que les he dicho exactamente lo mismo, ninguno, ni uno solo, se atreve. Pretextan: sudo mucho, y cómo me cambio, vivo muy lejos, los automovilistas no respetan, ¿y si llueve? Vamos, cualquier cosa es buena para ellos mismos desinteresarse y no mascullar más la idea. Rápidamente dejan de escuchar y se compran sus propios argumentos. Tierra infértil.

Las mujeres, una vez vencido el miedo, son igual o más apasionadas que los hombres al hablar de la bici. Son menos clavadas en detalles técnicos, aunque las hay que pueden decirte cuántas capas de fibra de carbono tiene la tijera de la bici Alma, de Orbea. O te pueden decir cuánto pesa el casco Giro extra-chico para bebé. Y, sin embargo, no percibes ningún dejo pretencioso o sobrado en su comentario. Lo saben, lo dicen y sanseacabó.

En cambio, ellos (nosotros, pues) hablamos, fanfarroneamos, que si el sillín no se qué, que si los pedales, que si Danny MacAskill es una “nena”, que si la onda subterránea del ciclismo urbano radica en hacer bacanales de días y días. Hay cierta pretensión, ciertas ínfulas machistas.

Prefiero la sencillez y actitud genuina de ellas, aunque –claro, no hay que generalizar y no lo estoy haciendo– hay “ellos” muy generosos, que comparten sus conocimientos técnicos con avidez y humildad.

Las mujeres resultan más audaces. Sin embargo, son menos “ellas” que “ellos” que van por el asfalto en dos ruedas. Un dato: Ecobici registra que al inicio del programa había 80% hombres y 20% mujeres. Casi dos años después, ellas son 36% y ellos, 64%.

Me quedo con la frase de Susan B. Anthony, una feminista y luchadora de los derechos de la mujer para garantizar el derecho al voto en el siglo XIX: “La bicicleta ha hecho más por la emancipación de la mujer que cualquier otra cosa en el mundo”.

 

* El autor y sus “convertidas” al ciclismo gozan de rodar por la ciudad, han rodado “juntas” y espera que pronto le cuenten sus andanzas con perspectiva de género.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Blue Captcha Image
Refrescar

*