Los sacrificios rinden frutos

Vincenzo-Nibali-jersey-amarillo

Cuando era adolescente, Vincenzo Nibali se desarraigó de su hogar en Sicilia para ir a la Toscana y emprender una carrera en una bicicleta.
Nibali dejó atrás el negocio de fotografía de su padre, un fan del ciclismo, donde el chico pasaba horas viendo videos de ciclistas, como los grandes italianos Felice Gimoni, Giuseppe Saronni y Francesco Moser.
«He hecho muchos sacrificios», expresó. «Dejé a mi familia cuando tenía 15 años».
Esos sacrificios rindieron frutos el domingo, cuando Nibali subió al podio en los Campos Elíseos como ganador del Tour, el honor más preciado en el ciclismo profesional de ruta.
Nibali le dio a Italia lo que algunos dicen es la antítesis de su último campeón del Tour: el extravagante Marco Pantani, quien fue festejado como héroe nacional tras su victoria de 1998.
Pantani tuvo un trágico fin en 2004 por una sobredosis de drogas. Nibali vio y respetó a su predecesor como ciclista.
«Crecí viendo a Pantani y a muchos otros ciclistas por televisión», expresó Nibali. «Mi padre era un gran fan y solía grabar las carreras. También tenía documentales y el que más me gustaba era el de Francesco Moser, por su estilo innovador».
El dueño del jersey amarillo típicamente habla con la prensa después de cada etapa: Nibali lo vistió en 19 de las 21 etapas del Tour.
Su estilo es de voz imperturbable, incluso ante las preguntas sobre dopaje, que apaleó la imagen de este deporte mucho antes de que Lance Armstrong asestara el golpe más devastador: admitir de que se dopó en sus siete victorias del Tour.
«No me comparen con Armstrong», pidió Nibali.
(Reforma)

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