Mercado de bicis robadas

los usuarios insisten en dos exigencias a la autoridad: cero tolerancia y una política más sólida.

El periódico La Crónica relata en este reportaje qué ocurre con algunas de las bicis que se roban. Las bicicletas hurtadas son rematadas o vendidas en partes en tianguis; las casas de empeño las reciben sin papeles y así las compran.

Por Daniel Blancas Madrigal

Los senderos llevan a tianguis o mercados de segunda mano: a la zona de Tepito, a colonias como Guerrero, Portales y Santa Cruz Meyehualco… Y a ciudad Neza, en el Estado de México.

Lo mismo se ofrecen bicicletas originales —tal y como fueron robadas—, que transformadas y remozadas. O desarmadas, revendidas por piezas.

Es la ruta del mercado negro, del regateo y de las gangas publicitadas hasta por internet.

Y las huellas también llevan a casas de empeño.

“Una de las opciones más recurrentes para colocar bicis robadas son los negocios de empeño. No es extraño pasar por ahí y toparse con decenas de bicis… Me ha tocado ver en un local 30 ó más y la gente las compra de remate y sin papeles”, detalla Paola Gómez, de Mujeres en Bici.

Entre grupos de ciclistas, la recomendación generalizada a quienes planean obtener una bici, es nunca comprar cuando se desconozca el origen, sin factura o nota ni en establecimientos sospechosos o con giros lejanos a la “rodada”, pues es otra de las tretas a la que los ladrones recurren para borrar pistas.

Las bicis robadas se han llegado a ofrecer en carnicerías, pollerías, dulcerías y hasta en bares y cantinas.

“Si se quiere contribuir a disminuir el robo de bicis, no hay más que comprar en lugares establecidos; si por ahorrarnos unos pesos vamos a mercados de segunda mano, sólo alentaremos más robos, además de que los riesgos en funcionamiento serán mayores, porque ahí suelen removerles piezas”, alerta Alejandro Godínez, de Transivion Bike.

Como gerente de una casa comercializadora, asegura que el protocolo de una venta legal debe incluir la expedición de una factura con el número de cuadro, el cual también puede encontrarse en la zona del pedalier y que será indispensable en caso de robo: las autoridades lo solicitarán si se presenta una denuncia y servirá en los procesos de recuperación e identificación.

¿Las sugerencias? Resguardar copia de todos los papeles, realizar a la bici una marca que sólo los dueños conozcan, tomarle fotografías y asegurarse de que haya testigos con identificación oficial vigente que ratifiquen la propiedad.

De lo contrario, nada se logrará en el Ministerio Público: los expedientes terminarán en el archivo muerto, sin posibilidades de recuperar lo perdido. Pese a la promoción del uso de la bici en los últimos años, se trata de prácticas de prevención poco comunes entre los usuarios.

Desde otra perspectiva, el Fiscal de Delitos Ambientales y Protección Urbana de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, Enrique Hernández Lugo, afirma que cuando se recibe una denuncia se da aviso inmediato a la policía investigadora para iniciar el trabajo de localización, “y muchas bicicletas han sido rescatadas, en especial en los casos en que dueños cuentan con todos las características del modelo y de la marca, presentan factura y acreditan la pertenencia”.

Aún así, el porcentaje de averiguaciones previas que terminan en consignación ante un juez, es mínimo.

REJAS. El despojo de una bicicleta es considerado de inicio un robo simple —que en el Código Penal para el Distrito Federal contempla de arranque de seis meses a dos años de prisión y de 60 a 150 días de multa cuando el valor de lo robado no exceda 300 veces el salario mínimo vigente o cuando no sea posible determinarlo; la pena máxima, de acuerdo con el caso específico, es de 10 años de cárcel—.

Sin embargo, “podría ser clasificado como un robo agravado, dependiendo de las modalidades o circunstancias en las que se ejecutó el ilícito”, refiere el fiscal.

Su balance final es que el gobierno defeño ha cumplido en la protección a ciclistas, se les han destinado carriles exclusivos y se les han ofrecido garantías para desplazarse en cualquier área de la ciudad.

Pero en el último tramo del recorrido, los usuarios insisten en dos exigencias a la autoridad: cero tolerancia y una política más sólida en el tema…

“El hecho de que no se trate del robo de un vehículo de 200 mil pesos o más, no hace menor el delito, debe protegerse al ciudadano por igual y, a la par, impulsar programas más articulados y consistentes para el uso de la bici”, apunta Areli Carreón, presidenta de Bicitekas, aunque reconoce que la tarea no es exclusiva del gobierno y requiere la participación de iniciativa privada y sociedad civil:

“Las autoridades tienen pendientes en seguridad e infraestructura, pero también son responsabilidad de la iniciativa privada en los comercios. Y no se vale criticar si los ciclistas compran piezas en mercados ilegales y amarran sus bicis con moños. Lo ideal es caminar juntos”.

PEDALEOS. La realidad de los robos, coinciden los ciclistas, no debería inhibir el pedaleo ciudadano, sino estimular una estrategia conjunta que le dé certidumbre. La ciudad necesita a la bicicleta para afrontar la crisis energética, de obesidad y sobrepeso, de tráfico y de contaminación.

Sobre dos ruedas, dicen ellos, la vida cambia…

Paola Gómez: “El reto es masificar su práctica en seguridad, porque la ciudad es pedaleable, en su declive, clima, cercanía, el punto es atreverse y acercarse a grupos de ciclismo urbano, para tener la experiencia de sentir el aire en la cara, mientras se dejan atrás a los automovilistas”.

Envía un mensaje peculiar a las mujeres: “Es más fácil pedalear en tacones que caminar en tacones”.

Hace algunos años, rememora Areli Carreón, los ciclistas eran considerados locos o suicidas, pero hoy, entre rodada y rodada, se han abierto espacio:

“La bici libera los sentidos, es lo más equiparable a volar o a ser un pájaro y tener contacto con la naturaleza… Muchos exigen un transporte barato, gratuito, sin ruido, ni contaminantes, que ocupe poco espacio, que aliente el ejercicio y permita hacer amigos… Ya existe: se llama bicicleta”.

Los datos

  • Averiguaciones iniciadas por robos de bicicletas del programa Ecobici: 37
  • Delitos anexos al robo: encubrimiento, daño a la propiedad y abuso de confianza.

Novedades en sistemas de protección

  • Sensores o chips que monitorean la posición geográfica de la bicicleta vía computadora o teléfono celular, y que se activan por medio de llevas electrónicas.
  • Paquetes en seguridad de accesorios: asientos, manubrios, ruedas, salpicaderas, canastas y luces removibles.
  • Candados de nivel 12, que no pueden ser cortados con alicatas.

(La Crónica de Hoy)

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Blue Captcha Image
Refrescar

*