Mujeres, bicicletas y menopausia

Andar en bicicleta ayuda a mantener a raya el peso de más en mujeres premenopáusicas.

Andar en bicicleta es tan eficaz como caminar a paso ligero para ayudar a las mujeres premenopáusicas a evitar que aumenten más peso, revela un estudio reciente.

Por Oso Oseguera*

Andar en bicicleta ayuda a mantener a raya el peso de más en mujeres premenopáusicas con sobrepeso u obesas, aseguró la autora principal del estudio Anne C. Lusk, investigadora asociada del departamento de nutrición de la Facultad de Salud Pública de Harvard en Boston.

“Sin duda, las mujeres que tienen un peso corporal normal pueden beneficiarse de la bicicleta. Pero, sobre todo para las mujeres premenopáusicas con sobrepeso u obesas, montar en bicicleta entre dos y tres horas a la semana las hace 46% menos propensas a aumentar más de 5% de su peso inicial a largo plazo”, escribió Lusk.

Los investigadores también encontraron que caminar despacio, o sea caminar menos de 4.8 kilómetros en una hora, no ayuda a controlar el peso.

Lusk y sus colegas informaron sobre sus hallazgos en la edición del 28 de junio de Archives of Internal Medicine. Ahí, los autores destacan que en 1995, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EU y el American College of Sports Medicine recomendaron que todos los adultos deberían hacer media hora al día de actividad moderadamente intensa.

Esta vez, los investigadores decidieron explorar los beneficios potenciales de salud que se podrían conseguir si más mujeres anduvieran en bicicleta.

Apenas la mitad del 1% de los estadunidenses mayores de 16 años van al trabajo en bicicleta. De ese grupo, solo 23% son mujeres, apuntaron los autores.

Los autores analizaron la historia clínica, los patrones de peso corporal, los hábitos de ejercicio y los datos relativos al estilo de vida de más de 18,400 mujeres que participaron en el Estudio de Salud de las Enfermeras II. Las mujeres, que tenían entre 25 y 42 años de edad en 1989, eran premenopáusicas hasta 2005 y no tenían impedimentos físicos para hacer ejercicio.

El equipo de Lusk se centró en el cambio de peso que tuvo lugar entre 1989 y 2005.

En 1989, cerca de la mitad de las mujeres dijeron que hacían caminatas lentas, mientras que casi 40% dijo que caminaba a paso ligero y casi la mitad dedicaba algo de tiempo a andar en bicicleta.

Para 2005, las mujeres habían aumentado en promedio más de 9 kilos, al mismo tiempo que habían reducido de manera significativa la cantidad total de tiempo que pasaban siendo activas.

Sin embargo, las mujeres que no usaron la bicicleta en 1989 pero si hacían algo de ejercicio en bicicleta para 2005 experimentaron un aumento de peso significativamente menor. Esto era así sobre todo entre las mujeres que tenían exceso de peso, para quienes andar tan poco como cinco minutos al día en bicicleta marcaba la diferencia. Y entre más tiempo andaban en bicicleta, menor era el peso que ganaban, observaron los autores.

Por el contrario, las que redujeron el tiempo que dedicaban a montar en bicicleta con los años, al pasar de 15 minutos al día a muy poco o nada, experimentaron un mayor aumento de peso.

Y las mujeres de peso normal que andaban en bicicleta más de cuatro horas a la semana en 2005 tenían menos probabilidades de aumentar más de 5% de su peso inicial, encontraron los investigadores.

El equipo concluyó que se debería animar a las mujeres premenopáusicas, especialmente si tienen problemas de peso, a montar en bicicleta al igual que caminar a paso ligero.

“Abogamos por una actividad física que forme parte de la rutina diaria. No tiene que pensar en su frecuencia cardiaca ni en cuántas veces a la semana lo hace. Le recomendamos que incorpore la caminata a paso ligero o que monte en bicicleta los siete días de la semana”, dijo Lusk.

Cedric Bryant X., director científico del American Council on Exercise (ACE) en San Diego, dijo que las recomendaciones de política pública de Lusk «dan justo en el blanco».

Y añadió: “Andar en bicicleta no es un deporte de impacto, así que no hace daño a las articulaciones, por tanto hacer que esta actividad sea accesible para las personas es hacia donde creo que todas las organizaciones principales de aptitud física están apuntando”.

* El autor tiene interés en que todo tipo de personas utilicen la bicicleta como vehículo de la felicidad, para transportarse por estados de ánimo y para transitar por etapas difíciles con menos trompicones.

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