No circules a contraflujo… nunca

¿Por qué van a contraflujo estos ciclistas? Porque es más seguro, es lo primero que responden quienes lo hacen.

Por Oso Oseguera*

Si no quieres usar casco, allá tú, es la única cabeza que tienes. Si no quieres usar luces en la noche, está bien, total sólo es tu cuerpo. Si no quieres usar guantes, qué más da, no pasa de un raspón.

Ah, pero eso sí, si crees que circular en sentido contrario por las calles es lo más seguro, estas e-qui-vo-ca-d@. No. No es seguro para ti, para el automovilista ni tampoco para el peatón.

La semana pasada a un buen amigo y colega lo arrollaron dos veces, sendos ciclistas que circulaban en sentido contrario. Al autor de esta columna también le ocurrió lo mismo, pero una sola ocasión.

¿Por qué van a contraflujo estos ciclistas? Porque es más seguro, es lo primero que responden quienes lo hacen.

Sin embargo, no lo es. Los autos que vienen hacia el ciclista se ponen nerviosos que de pronto se abra intempestivamente, o bien que se pegue demasiado a los autos estacionados.

¿Y los peatones? Estos no los ven, y tú, por ir contra la corriente, tienes que abrirte para eludir cualquier movimiento del peatón. Y, entonces sí, pones en riesgo al automovilista, al peatón y a ti mismo, aunque quizá este último eslabón no cuente tanto, porque es tu persona y quienes sí importan son los otros que se ven afectados por una idea mal concebida y peor parida.

Y si es de noche se agrava la situación. La luz –si es que el ciclista cafre porta alguna– deslumbra y distrae al conductor del auto.

Es una pésima idea ir contra el flujo de los coches. Pero si es tal tu necedad y crees que en una sola calle no va a pasar nada, te sugerimos que te bajes de la bici y la camines esa callecita. Total, nomás son 50 u 80 metros. ¿Y los repartidores? Estos cafres de la bici no se frenan, chiflan y dejan ir la bicla. Hay que decirles que ese no es el sentido. Quizá no se han enterado. Y no importa si vas en bici, en auto o a pie, indícales respetuosamente hacia dónde circular. Es momento de ejercer nuestra ciudadanía a cabalidad.

Diles que van al revés, a lo mejor están como el tipo del chiste en el periférico, que al escuchar en la radio que reportaban a un loco que circulaba contra la corriente dijo: “Uno, son un montón”.

Y a estos desorientados del flujo vehicular también los encuentras en los carriles confinados de Reforma. Claramente está marcado en el piso hacia dónde circular, pero ellos prefieren ir al revés. A veces lo hacen para no cruzar Reforma y otras porque la flojera les gana para ir a la esquina y atravesar la avenida e ingresar al sitio por el lado correcto.

En fin, que los pretextos son numerosos, pero si los demás no decimos nada, nada va a cambiar.

 

* El autor, al ser arrollado por el repartidor en bici, tiró su celular, que sufrió magulladuras, rompió su tenis derecho y le quedó un hematoma en el dedo gordo del pie. Recuerdo de un cafre de la bici.

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