Opera ciclovía en el DF al estilo Nueva York

En la calle Dakota, en la colonia Nápoles del DF, se redujeron los carriles para permitir que autos se estacionen.

Desde hace 20 días, la delegación Benito Juárez puso en operación la ciclovía que hace de Dakota una «calle modelo», por incorporar espacios para ciclistas, peatones y automovilistas.
Aunque aún faltan señalamientos y la pinta de cebras, el carril confinado, que ocupa dos metros del asfalto, es visible desde el cruce con Georgia hasta la calle De las Naciones.
Xavier Treviño, director en México del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP por sus siglas en inglés), explicó que el modelo de Dakota es único en el país, pues a diferencia de Reforma, avenida Chapultepec y la colonia Roma, la ciclovía de Nápoles permite que se estacionen autos a lado de ella, lo cual es permisible desde Georgia hasta Oklahoma, según se comprobó en un recorrido realizado por EL UNIVERSAL.
“La clave del diseño es separar a las bicicletas de la circulación del resto de los vehículos, partiendo de la idea de que muchos ciclistas aún están aprendiendo a andar en bicicleta y no tienen todavía la facilidad de manejar bici en cualquier calle, como sí la tienen quienes ya tienen experiencia”, dijo.
Este modelo está pensado para captar nuevos ciclistas, a partir de hacerlos sentir más seguros con el carril confinado. En cuanto se incorpore Ecobici a la colonia, el número de ciclistas aumentará exponencialmente en la zona, aseguró Treviño.
Héctor Basilio Puebla, subdirector de Instrumentación de Brigadas Especiales en la delegación Benito Juárez, mencionó que el proyecto tiene tres vertientes: dar accesibilidad a todos los usuarios, ordenar el espacio y promover el ciclismo urbano.
El antes y el después
El proyecto de Dakota está basado en el modelo de Nueva York para el diseño de ciclovías, el cual consiste en un espacio de dos metros y un confinamiento de 50 centímetros para dividir a las bicis de los autos estacionados, explicó Jesús Sánchez, consultor de movilidad no motorizada del ITDP.
Antes de la ciclovía, los dos carriles de Dakota tenían una medida superior a la estándar: cada uno medía 4.50 metros, con el carril exclusivo se redujo a tres metros. El especialista mencionó que aunque pareciera que se quitó espacio a los autos, las dimensiones son suficientes para el tránsito. Además, el área que ahora ocupan los carriles confinados lo usaban los vehículos para estacionarse en doble fila.
“Es una percepción. Lo que hace la ciclovía es respetar el espacio de estacionamiento, antes había un espacio de carril de 4.5 metros, se redujo al estándar de tres metros de un carril, y ese espacio que se le quita se le gana a la bicicleta”, dijo.
La colonia Nápoles tiene muchas calles en diagonal que son difíciles de cruzar para los peatones. En ese sentido, parte de la intervención fue rellenar las esquinas con “orejas” y eso permite que el cruce sea más corto.
“Eso hace que los peatones y ciclistas puedan circular con mucha más seguridad; al ser una intersección con una trayectoria mucho más clara, los ciclistas tienen la oportunidad de ser mucho más visibles para los autos”, comentó el experto.
El descontento
Desde hace dos meses, cuando se anunció el proyecto, colonos reunieron firmas para impedir que se colocara el carril confinado; mas no lograron frenarlo. Incluso, han creado una página en Facebook llamada Por una ciclovía funcional para la Nápoles, en la que denuncian el diseño, pues aseguran estorba a camiones repartidores.
Uno de los argumentos por los que mencionan no es viable, es porque le roban espacio para circular a los autos y cuando termine la temporada vacacional prevén que habrá caos vial.
Raúl Carreño, quien desde hace 34 años vive en la calle Pennsylvania, opinó que las bicis deben de compartir espacio con los autos, para no bloquear los pasos con el carril confinado.
Ángel Ferreira mencionó que las personas de la tercera edad no pueden caminar libremente sin el temor de ser violentados por los ciclistas.
Por otro lado, los colonos a favor manifestaron que desde que se instaló la ciclovía los autos redujeron su velocidad, lo cual permite que haya más seguridad para los peatones al cruzar.
Pablo Niebla, coordinador del comité vecinal de Nápoles, explicó que quienes están en contra es porque acostumbraban dejar sus automóviles estacionados sobre la banqueta.
(El Universal)

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