Políticos en dos ruedas: ¿moda, pose, pasión?

La fiebre del ciclismo llegó a la política. Calderón era un ciclista frustrado, el bici delegado, Víctor Hugor Romo, le gusta correr, pero se mueve en dos ruedas, Miguel Ángel Mancera rueda, aunque es más corredor y ahora tenemos a este senador priista, Jesús Casillas Romero.

El senador electo Jesús Casillas, del Partido Revolucionario Institucional, era diputado de la legislatura local saliente. Él fue quien de modo más visible trató de llevar al ámbito legislativo la agenda de la movilidad sustentable. Tuvo a bien donar su cajón de estacionamiento en la cámara de diputados para que ahí se instalara un biciestacionaiento. El cajón estaba en plena calle, concretamente, en la esquina de Belén con Juan Manuel. Es decir, quitó un lugar de estacionamiento de una de las calles que flanquean la cámara local para metamorfosearlo en un lugar con capacidad para estacionar ocho bicis. También inauguró otro más en un patio al interior del palacio legislativo, para que lo usen los trabajadores del congreso.

El mismo diputado con licencia y hoy senador electo hizo una propuesta para modificar el reglamento de tránsito y hacer que la multa por invadir con un auto las ciclovías o las banquetas pasara de dos a treinta salarios mínimos.

Quizá lo mejor que dejó Casillas fue la modificación al código urbano del estado. Logró que en él aparezca por primera vez el concepto “cicloruta”. Ahora, cualquier desarrollador inmobiliario se ve obligado, por ley, a considerar donde estarán “los espacios necesarios para alojar vialidades, paraderos, estaciones, carriles exclusivos para transporte público, andadores peatonales, ciclorutas o puentes peatonales”.

Casillas rechazó la iniciativa de ley que traería el “Hoy no Circula” a esta ciudad dando como razón que no hay un sistema de transporte público seguro y eficiente que reciba a los automovilistas en el día que no podrían usar su auto -pero luego no hizo nada por mejorarlo-. Logró dar sustento legal a la iniciativa de transporte público nocturno -aunque no lo crean, hasta el año pasado no había- que propuso el secretario de vialidad Diego Monraz. Modificó el código penal del estado para que a los automovilistas que causen la muerte a un ciclista en un accidente de tránsito, les sea negada la libertad provisional bajo caución. Por otra parte, estableció como obligatorio que los planes parciales de desarrollo urbano contemplen las ciclovías.

Casillas también impulsó, sin éxito, un programa denominado “Llega en bicicleta”, que pretendía que el Gobierno del Estado entregue bicicletas plegables a la población en general, que las unidades de transporte público cuenten con dispositivos especiales para trasladarlas y que en el Presupuesto de Egresos del Gobierno del Estado se contemplaran recursos para infraestructura urbana en materia de movilidad no motorizada y de la creación de biciestacionamientos.

Jesús Casillas a fin de cuentas es un político, y además es priista. Es decir, siempre hay algo de oportunismo en las banderas que toma y nunca, por ningún motivo, hay que tenerle confianza plena. Sin embargo, está claro que ha conectado con los temas de movilidad sustentable y espacio público. Ahora que su ámbito de poder será federal y no solo estatal, los activistas en la ciudad de México deberían ubicarlo pronto. Puede ser un aliado importante para impulsar desde el legislativo estos temas.

(Por Carlos López Zaragoza, Transeunte.org)

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