Por qué los ciclistas nos pasamos los altos

Estudios en Brasil revelan que 2 de 5 ciclistas se pasan los semáforos en rojo. En China, el momio es cercano al 56%. En México, la proporción ronda el 70%, hagan la observación.

Constantemente me asaltan a preguntas e incluso a reclamos… como si yo fuese el representante oficial de los ciclistas urbanos. Soy uno de ellos, uno más, orgulloso y feliz de rodar todos los días a todos lados. En fin, que entre otras cosas me espetan: “¿Por qué circulan en sentido contrario, por qué no usan casco, por qué van por las banquetas, por qué se pasan los altos…?” Ajá, esta sí me gustó, porque yo lo hago y aquí viene mi explicación.

Antes de pasarme un alto me fijo que no venga un peatón en ningún sentido de la calle o avenida y, obvio, que no venga un carro o moto (ah, cuidado con estos vehículos, eh).

Es decir, procuro que mi acción (incorrecta y aún no ilegal) no dañe a nadie. Aunque esto no me pone a salvo de una reprimenda verbal de la autoridad.

Estudios en Brasil revelan que 2 de 5 ciclistas se pasan los semáforos en rojo. En China el momio es cercano al 56%. Y los investigadores han fallado en conectar esta conducta con el incremento de accidentes, al menos de los ciclistas que no están tan involucrados en accidentes viales, como otros vehículos. (Datos provenientes del The New York Times).

Ya les contamos de las motos y su alta incidencia por estrellarse: 70% de estos accidentes son estos vehículos los que pegan, según un estudio del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi México).

Y, entonces, ¿por qué los ciclistas se pasan los altos? Otra vez el diario neoyorquino responde con un estudio. En Australia encuestaron a 2,000 cletos y hallaron 3 respuestas: necesitan dar vuelta, la falla de un semáforo de reconocerlos como vehículo (ejem, eso aún no pasa en nuestra región 4 y poco transparente) y la ausencia de otros en el camino.

En Australia, la encuesta, muestra que 37% de los ciclistas han infringido el reglamento de tránsito. Una tercera parte dijeron que se pasan el alto para dar vuelta. Un cuarto de los consultados lo hacen porque no son reconocidos por los sensores y, por tanto, el rojo es eterno. Y poco más del 25% lo hacen porque no hay nadie más a la vista. De esta última respuesta 17% dicen que siguen su paso cuando no hay autos en los alrededores y 11% hacen los mismo si no hay peatones en las cebras. Solo el 4% dijeron que lo hacen por seguridad y menos aún (1%) de todas formas se lo pasan sin importar qué pase en el cruce de calles.

Los investigadores australianos hallaron que los hombres son 1.5 veces más proclives a pasarse la luz roja que las mujeres, y que la gente joven (entre 18 y 29 años de edad) lo hacen más que los ciclistas añosos.

Hay una liga notable entre accidentes e infringir el reglamento: los ciclistas que se han pasado la luz roja podrían haber tenido accidentes con automóviles, pero la encuesta no pudo demostrar esta relación.

Algunas personas parecen ignorar las luces rojas, sin importar su modo de transporte: los encuestados que habían sido multados en los últimos dos años por pasarse una luz roja mientras conducían eran mucho más propensos a haber violado la ley en una bicicleta que aquellos que no tenían multa alguna.

En el DF ya tenemos –pocas muy pocas– áreas de espera de luz verde específica para ciclistas. Así que no hay pretexto. Desde ese punto los automovilistas nos ven y pueden esperar 4 segundos a que avancemos para que ellos den vuelta.

También es cierto que al pasarnos los altos la calle al frente queda más libre, se elude el caso de que algún atarantado te “pegue” por detrás, o un caco te baje de la bírula. Ahí mis razones.

* El autor ya fue golpeado por detrás por un taxista. Ante el airado reclamo de que guardara por lo menos 1.5 metros de distancia, el trabajador del volante solo bajó la vista y aceptó su “mea culpa”. Cosa rara.

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