Principios para mejorar la movilidad urbana

No será una tarea fácil cambiar el paradigma del siglo pasado basado en privilegiar la movilidad en función del automóvil. Esto aunado al crecimiento desordenado de las ciudades en nuestro país, genera una problemática compleja que es necesario revertir si queremos disminuir la inequidad, la congestión, las emisiones, los accidentes entre otros males que nos aquejan derivados de nuestra manera de transportarnos. A partir de los 8 principios para la vida urbana sustentable desarrollados por el ITDP, explicaré brevemente los 4 que tienen ver con movilidad con el afán de que estos principios se lleven cada vez más a la práctica y mejoremos la calidad de vida en nuestras ciudades.

Transporte Público de Calidad. Los BRTs ó Metrobús en el caso del DF, transformaron el transporte público de superficie y se expandieron por su relativo bajo costo, flexibilidad y rapidez de implementación en ciudades como la ciudad de México, León y Guadalajara. Es innegable que reducen tiempos de traslados, emisiones y aumentan la seguridad; sin embargo, todavía falta mejorar aspectos como la saturación de unidades en horas pico y la integración con rutas alimentadoras. Por otro lado, son inaceptables las condiciones de servicio en las que siguen operando los microbuses y buses concesionados en los cuales se hacen la gran mayoría de los viajes así como la descoordinación de las entidades gubernamentales a nivel metropolitano. Es necesario fortalecer la regulación y alinear los incentivos para atraer mayores inversiones cuidando siempre la economía y calidad del servicio del usuario. Asimismo, elegir el tipo de tecnología de acuerdo con el resultado de estudios serios, neutrales y no «comprar» tecnologías a priori. Hacia futuro será crucial aumentar la calidad y diversidad de sistemas, así como su integración modal.

Pedalea la Bicicleta. Al ser un vehículo eficiente, accesible, no contaminante y que promueve la actividad física, la bicicleta tendrá que seguir ganando espacio en las ciudades. Para lograr esto, se requiere que las condiciones de seguridad, comodidad, atractivo e integración con el transporte público, entre otras, sean atendidas para atraer así a una mayor cantidad de usuarios.

En el DF programas como el de los Domingos en Reforma, Ecobici y la infraestructura dedicada en algunas avenidas han comenzado a rendir frutos. En Guadalajara destaca la cantidad de grupos ciclistas que llevan años promoviendo su uso y proyectos de infraestructura mientras que en León es notable la cantidad de ciclistas que la utilizan cotidianamente. Hacia futuro se requerirá expandir estos programas a muchas más zonas de la ciudad, así como reducir la velocidad y cantidad de autos en centros urbanos.

Cambia tu manera de moverte. El aumento en la cantidad de autos y su uso en ciudades mexicanas ha traído externalidades negativas ya mencionadas anteriormente. La tendencia de las ciudades avanzadas es buscar desincentivar su uso con instrumentos económicos, es decir que se vuelva más costoso su uso. Estos instrumentos se justifican y funcionan mejor con el principio de que lo recaudado se emplee para mejorar los otros modos.

En el caso de ciudades mexicanas, el cobro del estacionamiento en vía pública con parquímetros, así como su reducción de espacios en zonas con buen transporte público parecer ser una de las maneras más efectivas de llevarlo a cabo. Hacia futuro deberá haber más esquemas de autos compartidos, menos medidas regresivas como el subsidio de la gasolina, la eliminación de la tenencia y sobretodo lograr que las alternativas sean suficientemente atractivas para que más gente lo deje por otros modos sustentables.

Ciudades Caminables. La forma más básica y natural que tenemos de movernos es caminar y, sin embargo, pareciera que en nuestras ciudades lo dejamos al último en cuanto a prioridades de diseño, inversión y mantenimiento. La mala calidad de las banquetas, la falta de accesibilidad universal y de respeto por parte de muchos conductores de vehículos son algunos de los problemas que los peatones se enfrentan día a día. Requerimos, además, de mejorar los parques y plazas, ver las calles como un espacio público vital en el que proteger y facilitar la movilidad de los más vulnerables (peatones, personas con discapacidad, niños y adultos mayores, etc.) se vuelva una prioridad.

(Por Bernardo Baranda Sepúlveda, director para Latinoamérica del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP), publicado en Reforma)

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