Pruébate antes de un largo recorrido

Cuando empecé a andar en bicicleta en serio realmente no tenía ni idea acerca de cómo rodar largas distancias. Una de mis primeras excursiones fue con el grupo Ciclismo para todos, que organizan rodadas de 80 a 100 km, con velocidad controlada y patrullas y seguridad.
Los grupos son grandes (100 o 200 personas), van ciclistas de todo tipo: novatos, expertos e intermedios, bmxeros, con bici de montaña, improvisados, negligentes, cuasi profesionales, entre otros. (Imaginen a un bmxero recorriendo a 20 km/h 100 km y frenando con la suela de su tenis).
Recuerdo un recorrido de 80 km por el circuito mexiquense. Un domingo temprano salimos de Chapultepec con dirección a Lechería. Rodamos por dentro del Periférico, con los riesgos de baches, una coladera destapada y una reja transversal a todo lo largo de los tres carriles. La reja tenía también en vertical las separaciones para dejar pasar el agua, es decir, cualquier llanta de bici cabía en esas aberturas y corríamos el riesgo de caer. Afortunadamente y gracias al orden que impone el grupo, los de avanzada van avisando qué dificultades se avecinan.
Esa rodada tuvo dos momentos simpáticos. A medio Periférico, a la altura de Naucalpan, nos detuvieron a los aproximadamente 300 ciclistas para que nos diera la bienvenida la autoridad municipal de la localidad. Nos echó un discurso de 5 a 10 minutos sobre ciclismo y las políticas públicas de movilidad. Continuamos el recorrido por dentro de la vía rápida hasta llegar a la Plaza de Armas de Tlalnepantla, donde nuevamente nos leyeron algo y nos recibieron como peregrinos: había baños portátiles y puestos con vasos de agua.
En Tlalnepantla varios ciclistas, considerados novatos o inexpertos y con poca condición física se quedaron. Esta condición era autodeterminada, así que te arriesgabas a no mantenerte en el pelotón y ser rescatado con mucha pena por la camioneta barredora. Los demás retomamos el camino hasta llegar a Lechería. Volvimos por el segundo piso y pasamos por los que se quedaron en Tlalnepantla. Anduvimos todo el segundo piso hasta San Jerónimo, bajamos por Eje Central y llegamos al Zócalo. Muy buena rodada como de 4 a 5 horas, porque cada tanto parábamos a tomar agua, a esperar a los retrasados, entre otros pormenores.
En todo momento nos acompañó la barredora, una camioneta que auxiliaba a los lentos o a los que ponchaban o tenían fallas mecánicas. También todo el trayecto contamos con policía de tránsito, que nos abría camino y cuidaba de los automóviles.
En la vanguardia del pelotón se formó una barrera de 10 a 12 ciclistas que imponen el ritmo de la rodada. No más de 25 km/h. Obviamente siempre hay ‘picudones’ que presionan para ir más rápido o torpes que no saben rodar en grupo y las caídas están a la orden. Me tocó ver cómo un inexperto hizo un brusco movimiento que le pegó a una chica que iba a su lado, la derribó junto con otros 8 o 10 ciclistas. Ella no pudo continuar porque se raspó gravemente la rodilla y la llanta delantera de su bici quedó inservible. El ciclista brusco ni se inmutó, salvo cuando la mujer caída le increpó su falta de pericia y lo insultó merecidamente.
También el ciclotón te ayudará a saber en qué estado está tu condición física para una larga rodada.
Aprendí en ese trayecto cómo hay que respetar el grupo, cómo rodar con bicis adelante, atrás y a los lados, probé mis capacidades físicas y condición atlética y disfruté una parte de la ciudad que difícilmente podría recorrer con mi bici.

*El autor se cuida de los ciclistas ‘picudones’, sí, esos que en el ciclotón van de licras, jersey, camelbag, bici profesional y sin casco y que rebasan torpemente por la derecha.

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