¿Qué clase de ciclista eres?

Hay varios tipos de ciclistas… pero en cuanto a seguridad me refiero solo hay dos tipos: rudos y confiados.

Los confiados ruedan pegados a la banqueta, a riesgo de levantar toda la porquería que la lluvia y la gente deja en el camino, con elevados índices de que ponchen, con el peligro de que le abran una puerta de algún auto estacionado, con cierta posibilidad de atropellar a algún peatón que se baje intempestivamente de la acera, entre otros sobresaltos.

Los rudos van por la mitad del carril, aguantando mentadas de madre, improperios de los automovilistas, claxonazos, acelerones de un camión de volteo, y más. Pero este ciclista sabe interactuar con su entorno. No responde a los insultos. En cuanto puede, cede un dos tercios del carril y permite que lo rebasen, y de en cuanto puede regresa a la mitad del carril.

El ciclista confiado considera que es un ciudadano de segunda en el arroyo vehicular, está inseguro y cree que la guarnición del camino le ofrece seguridad.

El ciclista rudo se aleja de la banqueta, sabe que no está a la merced de ningún vehículo, pero no se confía, voltea a que lo vean, saluda y mira a los ojos del conductor, del peatón y les hace saber su siguiente movimiento. No se confía de que lo hayan visto, se asegura de que haya sucedido.

Los ciclistas confiados viven frustrados de que todos los autos son un peligro, de que es mejor rodar en sentido contrario, de que las banquetas se hicieron para las bicis también. Este ciclista se enoja y responde a los insultos con otros más floridos.

El ciclista rudo sabe que al rodar también hace cultura vial, respeta al peatón, no se para sobre las franjas blancas, está atento de los semáforos y no rueda con audífonos que lo aíslan del ruido de la calle. Deja pasar, incluso, a algunos conductores enardecidos y desquiciados. Mejor adelante, que detrás de mi.

El ciclista confiado va sin casco (muy su onda) y con audífonos y el volumen muy alto. Cree que la felicidad consiste en rodar mientras lleva su propio soundtrack, no quiere oír el paso de los autos a su lado, no quiere interactuar con su entorno, quiere ir solo en su tramo de carril, como si no hubiese nadie.

El ciclista rudo no contesta llamadas telefónicas en su celular, tampoco usa casco (muy su cabeza), lleva guantes y está atento del camino.

Cuando los dos ciclistas se encuentran en el camino, saben que son diferentes, saben que no comparten la misma idea de rodar… seguro ni se saludan.

 

* El autor alguna vez estuvo a punto de que un ciclista confiado se le estrellara de frente. Aquel ciclista venía en sentido contrario en el carril de contraflujo del camión y miraba algo en la cadena de su bici. Iba completamente confiado en que no escuchaba ningún vehículo automotor. Con un buen grito, no solo salió de su tonta condición sino que recompuso el camino y alzo la vista y se pego a su derecha.

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