Requerimientos para ejercer el ciclismo rural, con sentido del gozo

La bicicleta, vehículo ideal para disfrutar del campo. Gozo y vivencia al natural. Tenerla no es lo único, hay unos requisitos mínimos  

Por Mtro. Mauricio Cervantes S.*

El gozo que provoca utilizar el tiempo libre para tener contacto con lo que nos gusta, como el paisaje rural o la naturaleza silvestre y los escenarios arqueológicos, tiene un aliado formidable en la bicicleta. Este vehículo no es invasivo, no repercute negativamente en los ecosistemas cuando con él incursionamos entre los cultivos, entre senderos que marcan fronteras que delimitan cultivos, terrenos de pastoreo para el ganado, rancherías y la vegetación natural de las áreas rurales a nuestro alcance. La finalidad del ciclismo rural no es deportiva, no es la visión atlética. Se cultiva y despliega la contemplación, una cualidad muy humana.

El campo es el escenario en el que se combina la naturaleza silvestre con las prácticas de producción agropecuaria y el modo de vida rural de la gente, poco sofisticado, sin prisas, con baja densidad de habitantes y de edificios. No hay la monotonía gris de las ciudades. La tranquilidad que confiere el paseo bicicletero, la belleza del paisaje y la gratificación proporcionada por respirar aire puro, aromatizado por las flores, y escuchar los sonidos de la naturaleza representan un imán que satisface nuestros requerimientos de descanso y de gozo.

Bajo esas premisas la motivación para montar la bicicleta en el carro y salir de la ciudad se torna en ansiedad por escapar del yugo urbano, al menos por un fin de semana, y sumergirse en la atmósfera del campo apacible y con estilos de vida menos acelerados. Pero la intención no lo es todo, salir al campo en bicicleta exige de unos aspectos mínimos para el gozo pleno.

Entre esos aspectos mínimos hay que revisar la bicicleta, pues nuestra aliada requiere de cuidados no muy intensivos pero sí muy necesarios. Checar los frenos, aceitar la cadena, apretar las tuercas y asegurarse de que no haya neumáticos muy desgastados, no quita demasiado tiempo. Lubricar los engranajes de las velocidades, corroborar la solidez y el amortiguamiento, toda vez que recorreremos terrenos escabrosos y pedregosos en diversos tramos, es un requisito mecánico que nos salvará de problemas. Una bicicleta de aluminio, ligera pero suficientemente robusta, es la base de los recorridos por el campo.

En la mochila, de preferencia mediana, deberán caber los binoculares, algo de agua fresca, alimentos nutritivos de poco peso, como chocolate y atún, impermeable y una sudadera por si hay lluvia y frío, aunque estos dos fenómenos meteorológicos no son enemigos, son aliados del gozo, pues nada como ser activado por la brisa fresca y una gotas de lluvia en el rostro.

Agregar bloqueador solar, repelente, lentes polarizados y el celular, junto con el casco, un silbato de emergencias, gel bactericida y navaja de monte es imprescindible, nuestra vestimenta incluye guantes, ropa ligera y clara, calcetas, paliacate y tenis.

Y la preparación del viaje, una noche anterior a la gran aventura, para dedicarnos a revisar google maps, trazar el recorrido y sus opciones, agendar en el celular los teléfonos de emergencia y avisar a nuestros familiares acerca del destino por visitar; y llega el día, salir temprano, de madrugada. Desembarazarse de la ciudad. Ahí inicia todo, libertad, voy en tu búsqueda.

*El autor busca armonizar a la cultura y el ocio con el entorno, quiere la integración supeditada a los sanos intereses del bienestar humano.

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