Robo de bicicletas, a la alza y sin castigo

El impulso al ciclismo en la capital no ha venido acompañado de una estrategia gubernamental para evitar y castigar el robo de bicicletas.
Si pensabas que por vivir en un departamento en la calle de Regina, uno de los corredores peatonales del Centro Histórico con policías y videocámaras de seguridad en cada esquina, los ladrones de bicicletas no te alcanzarían, te equivocaste: pues hay ciclistas que en menos de seis meses le han robado la bici, a domicilio, en dos ocasiones.
El primer robo ocurrió el viernes 22 de febrero. La tuitera ciclista @Majhadera salió de casa a las siete de la mañana para pedalear al trabajo, sólo para darse cuenta que su bicicleta, una Vagabundo púrpura con asientos rosados y manubrios blancos, había desaparecido.
“Tenía casi dos años con ella. La robaron de la puerta de mi edificio donde, como en otras ocasiones, la había amarrado con una cadena”, dice la víctima del doble robo.
Lo único que pudo investigar con un vecino que labora en un bar cercano, es que a las cuatro de la mañana la bicicleta seguía encadenada en el lugar donde la dejó. Nadie más vio ni escuchó nada.
Muy molesta, tomó el Metro al trabajo y al salir, fue al Ministerio Público. Sabía que localizar la bicicleta sería casi imposible, pero aún así presentó la denuncia, por la cual se inició la averiguación previa FCH/CUH-6/T1/00274/13-02.
“La denuncia sirvió para darme cuenta de que no existe interés alguno en buscar, pero no me arrepiento: entre más denunciemos más lata damos y, como sea, son papeles que se amontonan en un escritorio y a nadie le gustan las montañas de papel”, reflexionó.
Consciente de la pérdida definitiva de su modo de transporte no contaminante, una semana después del robo compró otra bicicleta: una Firenze Veloci color arena. Con un costó de 1,800 pesos.
“La tuve que comprar porque es el medio más rápido para ir y venir a mi trabajo, y para andar en el centro” dice, resignada.
La noche del 14 de agosto, casi medio año del primer robo, y menos de diez minutos después de terminar la entrevista sobre el tema, la tragedia se repitió.
“Pues ahora me acaban de robar la otra bici. Bajé por ella y ya no está frente a mi casa. Ya estoy con un oficial reportando el robo. No me queda de otra más que ir, otra vez, al numerito del MP”, escribió @Majhadera en un mensaje directo por Twitter.
INDIFERENCIA EN EL MP
@Majhadera entró al Ministerio Público muy enojada. No perdió la paciencia cuando el agente Zaragoza le dijo que no había ‘tóner’ para imprimir las actas y que sin la impresión, por el tipo de sistema que utiliza la PGJDF, la averiguación previa no quedaría asentada y que lo mejor sería regresar otro día para cumplir el trámite.
“Parece que ellos quieren que uno no denuncie”, dijo cuando salió de la Agencia Cuauhtémoc 6 del Ministerio Público, en donde el representante de la Visitaduría de la Comisión de Derechos Humanos del DF le recuerda al policía investigador que es obligatorio registrar la denuncia.
“Aunque sea en papel”, le dice. Al agente Zaragoza no le queda de otra más que entregar el formato y pedirle que lo llene en el mostrador, mientras él va al fondo de la oficina que, al filo de la medianoche, está casi vacía.
Llenar los cuadros del formato no toma más de 20 minutos, y eso que el agente Zaragoza no se dignó a asesorar a la víctima para completar el formulario. Era más importante atender la llamada de su “amor”, como le llamaba el agente de policía a la persona del otro lado de la línea.
Cuando @Majhadera terminó de llenar la denuncia, el agente Zaragoza -sin cortar la llamada con su “amor”- le dice que al siguiente día le entregarán la copia y número de la averiguación previa del reporte de robo.
“Abrimos a las nueve, pero véngase como a las 11 o 12, porque no creo que el tóner esté listo tan temprano”, sugiere Zaragoza, como para ahorrarle las molestias a la víctima. Y luego retoma la llamada con su “amor”.
Al salir de la agencia del MP, @Majhadera dice que lo que siente es indignación por la indiferencia: “El problema ahora es mi bici, pero qué tal si pasa algo más grave, tampoco puede hacer nada.Todo el proceso es horrible, da igual si es un robo, un secuestro, o un homicidio: no hay la intención de esclarecer absolutamente nada”.
Y al otro día, y al siguiente, gracias a los ladrones de bicicletas y a la indiferencia policial, @Majhadera tendrá que viajar en Metro, taxi o microbús a tu trabajo. Hasta que compres otra bici.

¿SABÍAS QUÉ?
El robo de bicicleta es considerado de inicio un robo simple sancionado en el Código Penal para el DF una pena de seis meses a dos años de prisión y de 60 a 150 días de multa, dependiendo del valor del objeto robado. En caso de robos con violencia, el castigo aumenta hasta 10 años de prisión, dependiendo de las agravantes del caso.

¡CUIDA TU BICI!
Estas son algunas de las sugerencias de grupos ciclistas para evitar, en la medida de lo posible, el robo de bicicletas.
1. No pierdas de vista la bicicleta
Nunca debes perder de vista tú bicicleta. Mantenla siempre en tu campo de visión. Por las noches y si se tiene suficiente espacio, guarda tu bicicleta en casa y evita dejarla en el estacionamiento.
2. Elige el mejor candado.
Los más recomendados son los candados en forma de U, que son rígidos y difícilmente quebrantables. También se sugieren mecanismos de seguridad secundarios asegurar las ruedas o el asiento.
3. Pon bien el candado.
Si dejas tu bici en la calle, asegúrala bien con los candados, sin importar si tardarás uno o cinco minutos. Siempre encadena la bicicleta del cuadro, pues eso complica la acción de los ladrones.
4. Selecciona bien el lugar.
Hay que buscar sitios bien iluminados, con tránsito constante de personas. No olvides mantener tu bicicleta siempre a la vista.
5. Guarda facturas y comprobantes de las piezas.
En caso de robo, lo mejor es contar con facturas de compra, los números que se encuentras impresos en el cuadro, componentes.
(Por Manuel Larios, de Más por Más)

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