Ruedas porque es más rápido

Las ciudades que más invierten efectivamente en infraestructura para ciclistas son las más rápidas del mundo.

Muchos ciclistas ya saben que son más rápidos que los coches, sobre todo en el tráfico a horas pico. Sin embargo, incluso los ciclistas se sorprenden de la cantidad de tiempo que pueden ahorrar en cualquier ciudad cuando todos los costos de tiempo de traslado son considerados.

El Dr. Paul Tranter, quien ha escrito un capítulo en el libro de próxima aparición –Cycling City-, nos dice por qué.

Es posible que ya lo sepan, pero en la mayoría de las ciudades de todo el mundo, el ciclismo es el modo “más rápido” de transporte. Pero para aquellos que aún no están convencidos, es el momento de aprender acerca de “la velocidad efectiva”.

“La velocidad efectiva es calculada usando una fórmula estándar: velocidad igual a distancia dividida entre tiempo. El tiempo aquí incluye no solo el periodo de traslado, también el lapso dedicado a que ocurra el movimiento”, explica el Dr. Paul Traner, profesor de Geografía en la University of New South Wales, y coautor del libro Cycling City.

“Para los conductores de automóviles, un significativo (por lo general ignorado) costo del tiempo es el periodo dedicado al trabajo, sí, esas horas de oficina o taller que generan dinero y pagan todos los gastos, incluido, el del transporte”.

Y tiene razón. Con poca frecuencia, los conductores suelen tomar en cuenta el tiempo total dedicado a sus «máquinas». Si no estás convencido, aquí tienes una pequeña anécdota que narra Tranter:

Imagina que vives en un pueblo en la década de 1800 y que tu trabajo es recoger agua de un arroyo cercano. Esta tarea te lleva una hora cada día. Para “ahorrar tiempo”, se construye una máquina con un sistema de poleas, cables, palancas y resortes para recoger el agua. Con esta máquina, simplemente tiras de una palanca, y puedes enviar el cubo a la corriente y hacer que regrese lleno de agua. Parece que has ahorrado una hora cada día. Sin embargo, para conseguir que la máquina funcione, debes pasar una hora cada día ajustando engranes y poleas para que la máquina funcione correctamente. ¿Deberías considerar este tiempo para tomar en cuenta la eficacia de la máquina?

“Muchos automovilistas –e incluso gobiernos de la ciudad– parecen ignorar este tiempo dedicado: que debiera generar dinero y pagar los costos de transporte. Es decir, el lapso dedicado a los ajustes de la maquinaria”, explica Tranter.

No debemos olvidar que este concepto de la velocidad efectiva no es nada nuevo. Ivan Ilich, en su libro de 1974, Energía y Equidad, describe:

“El ciudadano estadounidense típico consagra más de 1,600 horas al año a su automóvil. Él se sienta en él, mientras avanza. Este conductor pasa 4 de sus 16 horas de vigilia en la carretera o reuniendo recursos para ello. El modelo estadunidense dedica 1,600 horas para lograr 7,500 millas: menos de 5 millas por hora”.

¿Qué tan rápida es tu ciudad?

Tranter, en Cycling City, libro de muy próxima aparición, se ha tomado la molestia de saber qué tan rápidos son los autos y para ello ha cruzado datos sobre los costos y los tiempos de viaje. Los resultados son muy sorprendentes:

Las velocidades efectivas de los coches varían de 18.3 km/h en Canberra, Australia, a tan solo 3 km/h en Montevideo, Uruguay. Cuando los costos externos se toman en cuenta, las velocidades efectivas para los conductores de coches gama alta cambian: de 15.9 km/h (Canberra) a una baja de 2.2 km/h (Nairobi, Kenia).

“A continuación, utilizamos estas estimaciones para calcular qué tan lento podrían rodar los ciclistas y aún así ser efectivamente más rápidos que un coche. Cuando los costos directos e indirectos se consideran, los ciclistas en Canberra tendría que hacer un promedio de sólo el 18.3 km/h para ser más rápidos que un conductor de auto. En Nueva York, Los Ángeles, Tokio y Hamburgo, los ciclistas no tendrían que viajar más rápido de 13 km/h para ser más veloces que un coche», dice Tranter.

“Para ser efectivamente más rápido que el coche número uno en ventas en Canberra, un ciclista necesita circular a sólo 12.7 km/h. En todas las otras ciudades australianas, los ciclistas pueden viajar más lento, y aún así ser más rápidos que el coche más vendido”.

¿Qué significa esto para los gobiernos?

Si los gobiernos de la ciudad desean invertir de forma inteligente en el transporte, tienen que entender que el aumento de las velocidades de viaje promedio de los vehículos privados en realidad no ahorran tiempo. Este argumento aplica a cualquier ciudad del mundo.

“Las ciudades que más invierten de manera efectiva en infraestructura para ciclistas se encuentran con que sus urbes se convierten en las más rápidas del mundo”, dice Tranter.

Por suerte, cuando estamos en una bicicleta no siempre tenemos que apresurarnos. Tomarlo con calma es parte de la diversión. Pero todavía podemos sentirnos satisfechos, cuando rebasamos coches atorados en el tráfico, de saber quién es realmente el más rápido.

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