Saca provecho de las velocidades de tu bici

Descubre tu ritmo, tu tempo, tu cadencia... las velocidades te ofrecen amplias modalidades.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Oso Oseguera*

Si estás empezando o apenas retomaste la bici, sé paciente. Como todo en la vida, tendrás que descubrir qué cadencia es la que más te acomoda, es decir, en qué estrella y en qué piñón te cuesta menos esfuerzo moverte.

Las bicis vienen con cambios para desarrollar una velocidad en los pedales (cadencia) que te permita mantener el ritmo al mismo esfuerzo, sin importar si subes o bajas una cuesta.

Tener velocidades te deja arrancar una bici -si estás en un semáforo en alto o si subes una pendiente- sin que te mates en el esfuerzo. O incluso si desciendes puedes pedalear para tener más tracción y tomar más vuelo, sin que pedalees inútilmente y no avances.

El cambio de los engranajes en cualquier bici moderna es cosa fácil. Es solo una cuestión de pulsar la sensación (es decir, de sentir cuándo los pedales se ponen ‘duros’) al subir, o bien, cuándo se ponen ‘muy suaves’ al bajar. Es justo cuando sientes eso que debes cambiar la velocidad. Anotación: recuerda hacer el cambio de velocidad cuando estás pedaleando. No lo hagas si la bici está detenida, parada o en alto. Podría zafarse la cadena.

La buena noticia es que la posibilidad de cambiar de manera sencilla es aproximadamente 80% de práctica y solo 20% requiere realmente de la comprensión de lo que está sucediendo. En poco tiempo, harás los cambios como un profesional.

Si rodaras solo en terrenos planos, sin semáforos en rojo o altos abruptos, tu bici tendría una sola velocidad, no requerirías tantas y no te costaría trabajo arrancar o subir una cuesta. Si estás empezando o apenas retomaste la bici, sé paciente, pues como todo en la vida, tendrás que descubrir qué cadencia es la que más te acomoda, es decir, en qué estrella y en qué piñón te cuesta menos esfuerzo moverte.

El mundo no es plano, como ya sabes, hay cerros, viaductos, calles empinadas, cuestas que hay que afrontar cuando rodamos. Poner los engranajes de manera correcta en la bicicleta te permite pedalear en ese punto dulce y suave en el que te sientes más cómodo, independientemente de la inclinación.

La desventaja es que al subir cualquier pendiente vas a pedalear con mayor facilidad, pero vas a ir muy lento. Y para ser capaz de incrementar rápidamente la velocidad colina abajo, vas a utilizar una velocidad mucho mayor de lo que normalmente serías capaz de poner incluso para arrancar en terreno plano. En ambos casos, el esfuerzo de empuje sobre los pedales se siente prácticamente igual, porque el engranaje hace los ajustes que te permiten subir más fácil o bajar más rápido de lo que harías si tuvieras una sola velocidad.

Ya sabes porqué no debes cruzar la cadena (si acaso no, regresa a esta liga http://diarioenbici.com/como-usar-las-velocidades). No todos tenemos el mismo ritmo, ni la misma cadencia, así como no todos compartimos el mismo ‘tempo’ en la vida. Así que descubre el tuyo. Nota en qué velocidad se te hace más fácil arrancar, en cuál prefieres, una vez que ya estás rodando, moverte. Un último apunte reiterativo: no hagas los cambios cuando la bici esté detenida, parada o en alto. No, eso no es bueno. Los cambios se hacen mientras ruedas, de hecho, mientras pedaleas. Es como ayudarle a los engranes a hacer más suave su cambio de posición.

 

* El autor ha descubierto su ‘tempo’. Como la Coral de Beethoven su cadencia es allegro ma non troppo, un poco maestoso, aunque al rodar, la adrenalina lo revoluciona a allegro con brio.

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