Somos orgullosamente un pueblo bicicletero

Las bicicletas en Tláhuac están en cada calle, afuera de las casas y los negocios. Son tradición y herencia, parte del paisaje urbano.

 

Rafael Montes/El Universal

 

Roberta Martínez lo dice bien clarito en el patio de su casa, que por fuera es el taller de bicicletas de su esposo: “No es que no caminemos, pero para nosotros, es muy importante andar en bicicleta; si no es así, no salimos, por muy cerquita que vayamos, aunque sea a una cuadra”.

Además, el patio de su casa, en el barrio de La Conchita Zapotitlán, Tláhuac, parece un estacionamiento ciclista porque todos los integrantes de su familia tienen una bicicleta. Todos la usan, a todas horas, para cualquier actividad.

Las bicicletas en Tláhuac están en cada calle, afuera de las casas y los negocios. Son tradición y herencia, parte del paisaje urbano. Niños y niñas las usan, desde pequeños. Sobre ellas se han movido los pueblos de esa delegación desde que sus actuales habitantes empezaron a tener memoria. E incluso, desde antes, a principios del siglo XX, cuando la bicicleta llegó a México. “No sé qué sería de Tláhuac sin ellas”, dice Roberta.

Su hijo, Roberto, es artista plástico y ha centrado su obra en el tema de la bicicleta. Conoce bien el movimiento ciclista de su demarcación, le apasiona, lo describe.

Así, explica que “en Tláhuac, la economía en sí, se mueve con la bicicleta; muchos negocios hacen sus compras en la bicicleta y es un factor determinante en esta delegación”. Muchos oficios aún sobreviven sobre dos ruedas: el afilador, el panadero, el taquero, el repartidor de leche, los que venden escobas y pueden vender también elotes y fruta o banderas en septiembre y esferas en diciembre.

No hay un rango de edad o una condición en particular para pedalear en Tláhuac. Lo mismo lo hacen las madres de familia, que los niños, los jóvenes y los adultos mayores. No hay distinción. Es una costumbre, bien vista, que se traspasa de una generación a otra.

La usan para ir a trabajar. Muchos albañiles se mueven en bici para acudir a donde tienen empleo, incluso en otras delegaciones o municipios. Las mamás la usan para ir por sus niños a la escuela, para ir al mercado, a entregar mercancías o visitar a familiares.

El triciclo en el que don Elías García lleva a sus dos nietas a la primaria también lo usaba para llevar a sus hijas al kinder. Y también para cargar azúcar o mercancía que expende en su tienda. Siempre lo ha usado. Y si no, si la carga es menor, usa su bicicleta personal.

Los comerciantes, hombres y mujeres, pedalean sus triciclos para vender dulces, frutas, pan, tacos y guisados; “les conviene más llegar a las puertas de las casas de sus clientes que quedarse en un local”, dice Roberto Martínez.

Intermodalidad

De acuerdo con la Estrategia de Movilidad en Bicicleta, documento rector de la política ciclista del gobierno del DF, en Tláhuac se cumple el propósito de que el 5% de todos los viajes se hagan en bicicleta. Sin embargo, no hay infraestructura para ello.

Según los datos del 2007, en Tláhuac se hacen al día más de 6,000 viajes en bicicleta, es decir, el 4.15% de todos los desplazamientos de la demarcación. Le siguen Iztapalapa, 1.54%, y Gustavo A. Madero, con 1.18%.

Los motivos principales son para trabajar en áreas de servicio, de la industria o de comercio.

Con la llegada de la Línea 12 del Metro a Tláhuac se prevé que el movimiento de bicicletas repunte, por ello, afuera de las nuevas estaciones, los bici-estacionamientos ya esperan a quienes llegarán en bicicleta, subirán al Metro y regresarán, después de trabajar, para retornar a casa pedaleando.

Eso, dicen los especialistas de la UNAM que diseñaron la Estrategia, generaría ahorros de hasta 30% del gasto diario de los que menos ingresos tienen, pues se ahorrarían el pasaje del transporte público que usan para acercarse al Metro más próximo. Pero el miedo de muchos es que sus bicicletas sean robadas.

A Lorenzo Barragán, la llegada del Metro le da esperanzas. Es uno de los bici-taxistas que no ha cambiado la bici por la moto y confía en que la clientela crezca para acercarla a alguna estación.

Pero sin Metro o con él, dice Martínez: “La bicicleta va a permanecer por mucho tiempo aquí en Tláhuac, porque sí, somos orgullosamente un pueblo bicicletero”.

(El Universal)

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