Tapatíos ven menos favorable a la bici

El tren ligero es el modelo mejor calificado, pero, en contraste, los camiones y la bicicleta perdieron puntos de preferencia, según encuesta.

Guadalajara, Jalisco.- Albert Einstein dejó dicho que la locura consiste en hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes, y la movilidad en el Área Metropolitana de Guadalajara puede ser el ejemplo más tangible. Durante décadas, los gobiernos han priorizado la inversión en infraestructura para el automóvil y el resultado es que, de 2011 a 2012, la proporción de tapatíos que usa vehículo particular para desplazarse pasó de 20% a 26%, de acuerdo con la Segunda Encuesta de Percepción Ciudadana sobre Calidad de Vida, presentada por el observatorio Jalisco Cómo Vamos.

El transporte público, aunque sigue siendo el medio que transporta más tapatíos, perdió importancia: el porcentaje de tapatíos que lo usaron pasó de 67% a 63%; el Macrobús y el Pre-Tren pasaron de 2% a 1%; solo el tren ligero presenta un moderado aumento en su uso.

A pesar de esto, la mayoría de los tapatíos opina que el transporte público es la solución al grave problema de movilidad de la urbe. Y el Tren Ligero sigue siendo su opción predilecta (38%), bastante más que los camiones (28%), que en un año perdieron 10 puntos porcentuales de preferencia. Hasta la bicicleta perdió relevancia: de 9% a 5%.

El impacto de este cambio en la percepción pública sobre el transporte público es tal que afecta a la mejora en otros aspectos, señala Luis Felipe Siqueiros, director técnico de la organización local Guadalajara 2020, al subrayar los resultados en otros rubros relacionados con la movilidad urbana: pavimentación, banquetas e incluso iluminación. Las banquetas son un caso notorio: 52%dijo que las aceras de su colonia no le permiten caminar de forma segura y sin obstáculos.

La encuesta permite observar, sin embargo, que los tapatíos también desean una alternativa: hasta ocho de cada 10 de los que se mueven en su propio auto estarían dispuestos a cambiar si se les asegura un transporte público de calidad, lo cual significa, sobre todo, que sea seguro (43%), pero también que llegue a tiempo (26%).

Aunque la percepción de la infraestructura urbana (áreas verdes, calles, abastecimiento de agua, iluminación, etcétera) mejoró en casi todos los municipios metropolitanos, “no siempre se aprecia el esfuerzo en la mejora del espacio público, porque está muy anclada la cultura del automóvil como sinónimo de progreso”.

Siqueiros resalta que preferir el automóvil es un indicador del desarrollo económico y del aumento en los niveles de vida, pero también de una ausencia de ofertas en el transporte colectivo y medios sustentables y positivos para la salud. “Tenemos que comenzar a considerar que el auto no necesariamente representa una mejora en la calidad de vida, sino que la dependencia del mismo es un impedimento a un ambiente ecológico más sano para todos”.

(El Informador)

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