Un feliz biciusuario

ciclovia

Testimonio de Álvaro Camilo Bravo, un bogotano, que nos dice porque la ciclovía es una buena opción.
Hace dos años en un viaje con amigos, les expresé mi deseo de cambiar mi carro por una camioneta, argumenté que no montaba bici entre otras razones porque me preocupaba mi seguridad, el estar expuesto al atraco (robo) y pérdida de mi bici, a la agresión física, el tráfico y la pérdida de mis objetos personales; dicho esto, escuché un argumento proveniente de uno de mis mejores amigos, argumento que puedo decir, cambió mi vida: “Nuestra ciudad no va a cambiar en el corto plazo, la seguridad que brinda el falso espejismo de un agente de policía no es la solución, de ser así, necesitaríamos un policía en cada esquina, el cambio lo podemos hacer cada uno, buscando la calidad de vida que queramos, haciendo los cambios que consideramos necesarios, tomando riesgos de la manera más segura posible!”… Desde entonces tome el riesgo, monto en bici, y soy felizmente biciusuario.
El concepto de seguridad puede presentarse como el centro del problema para muchos biciusuarios en potencia, concepto relativo ya que no solo está basado en la figura del policía que cuida una calle, involucra también aspectos como, portar los implementos de protección personal, aditamentos para la bici y el que el biciusuario cuente con adecuados espacios para transitar, bicicarriles, ciclorutas, la calle misma, entre otras, ya que el tráfico de una ciudad como nuestra querida Bogotá, en algunas ocasiones y se torna agresivo y egoísta con otros medio de transporte diferentes a los automotores.
Hoy Bogotá cuenta con 376 km de ciclo rutas y 12 bicicarriles, de los cuales los más recientes son el de la Carrera 50 que conecta la Calle 63 con la Av. Las Americas y el de Mundo Aventura, el cual conecta los centros de atracción, Transmilenio y red de ciclo rutas.
Dichos proyectos del gobierno distrital han sido aplaudidos por muchos, en especial los biciusuarios y también han sido blanco de críticas e intervenciones directas de tipo vandálico y destructivo por parte de otros sectores de la población, al parecer la manzana de la discordia en esta situación tan lamentable, radica en la disminución de espacios para los vehículos automotores en favor de un espacio para bicicletas, en donde los usuarios de automotores argumentan que “la disminución de espacio crea mayor trancón y no es utilizado por tantos ciclistas como se piensa, por lo tanto es ineficiente e innecesario”.
Importante que reflexionemos, el bicicarril conforma un espacio que brinda seguridad para todos los actores de la movilidad, no solo para los vehículos automotores sino también para las bicicletas, al segregar y definir un espacio concreto, de igual manera se convierte en un elemento generador de cultura ciudadana al invitar a compartir espacios, al ser tolerantes con los usuarios que bien sea por aspectos económicos, ideológicos, ambientales o simplemente por decisión personal, optan por otra forma de transporte y tienen los mismos derechos y deberes en la ciudad y en la vía.
La invitación es a que nos unamos todos los actores de la movilidad desde nuestras acciones individuales, con actitudes pro positivas y positivas, en torno a la búsqueda de una hermosa Bogotá culta, segura, innovadora, incluyente, de vanguardia, en paz, donde los espacios sean para todos, donde el compartir y halar para un mismo lado sea nuestra bandera.
@teusacatubici

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