Vehículos del desarrollo urbano

Al llegar a una situación crítica, el tema de la movilidad se ha colocado en el centro de la agenda pública de la ciudad de México. Ese centro deparaba, naturalmente, posiciones encontradas, debates interminables, lucha de poderes. Un ejemplo concreto y reciente: el de los parquímetros y el método de consulta vecinal que se practicó hace unos días en las colonias Roma, Hipódromo y Condesa para decidir su instalación. Bernardo Baranda, director de ITDP Latinoamérica, resume la problemática: “mucha gente desconoce los beneficios de la medida: se trata de desalentar el uso del automóvil. El parquímetro es la herramienta utilizada desde hace treinta años, aproximadamente, con mayor o menor éxito. Es una especie de impuesto para el automovilista, y es que estacionarse no es un derecho, está sujeto a una regulación de política pública. El espacio es finito, se termina por saturar y conlleva una serie de irregularidades. Es importante, sin embargo, que la medida esté acompañada de mejoras en el transporte público. El parquímetro es un instrumento perfectible que además ordena los recursos económicos informales y genera nuevos para mejorar el espacio público. Lo que debería debatirse más bien es el manejo de esos recursos”. Así, las muchas aristas del tema, su complejidad intrínseca, se ve de pronto reducida “a una cuestión de popularidad, a una respuesta pasional”.

El resto de los debates en materia de movilidad contiene la misma multiplicidad de opiniones, acentuada por las características de nuestra ciudad: “el DF tiene una serie de retos y problemáticas muy importantes, pero también de oportunidades y ventajas. El crecimiento de la ciudad se tradujo en una mezcla de intensidades, de vidas y de actividades. Es una ciudad que ha crecido sin planeación: los sistemas de transporte público, además, no han sido una columna vertebral del desarrollo urbano”. El Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP, por sus siglas en inglés) encara este reto y promueve “soluciones de transporte que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación ambiental, la pobreza, los tiempos de traslado y los accidentes de tráfico”; con ello, busca “mejorar el desarrollo económico y la calidad de vida en los lugares donde tiene presencia”: además de México, Argentina, Brasil, China, Europa, India, Indonesia y Estados Unidos.

Promover políticas que velen por las formas alternativas de movilidad rebasa los límites infraestructurales y alcanza campos ideológicos. Y aunque la valoración de la bicicleta o el transporte público ha crecido significativamente en fechas recientes, en términos cuantitativos se confirma que el actor contra el que se lucha es poderoso: tan sólo en 2012, la industria automotriz en México creció un 12%. “Hablamos de uno de los pilares de la economía y la cultura contemporáneas. Las industrias relacionadas con el automóvil (principalmente la del petróleo) tuvieron un papel fundamental en el diseño de las ciudades del siglo xx. Tan sólo en el DF, Ernesto Uruchurtu, el regente de hierro, decía hace cincuenta años que el modelo urbanístico de la ciudad podía ser Los Ángeles. En ITDP reconocemos el aspecto ideológico de esta problemática, pero buscamos revertirlo: volver la bicicleta, en este caso, un símbolo de libertad, de compromiso con el medioambiente, con la salud, un vehículo de ciertos valores. Nos dimos cuenta de que es más eficiente otorgarle una valoración positiva y dignificar otras formas de movilidad. Buscamos que un joven adulto, por ejemplo, ya no aspire a comprarse un auto con sus primeros sueldos y que la ciudad le ofrezca suficientes alternativas para que prefiera vivir sin él”.

Las últimas administraciones en el DF, en apariencia, suscriben estos paradigmas de movilidad. ¿Cómo entender, entonces, obras como la Supervíay, en general, las vialidades elevadas que el perredismo capitalino también ha promovido? “Con suerte, se trata de meras inercias de políticas anteriores. Conforme pase el tiempo será más evidente que este tipo de infraestructuras, además de contradictorias son disfuncionales, y que traen consigo una serie de externalidades negativas, como la cantidad de gasolina que queman o el afeamiento de la ciudad. Esta especie de esquizofrenia que promueve obras como Ecobici y al mismo tiempo autopistas elevadas es preocupante, pero creo que hasta ellos saben que no es una solución. Hay que entender que hay muchos intereses económicos y electorales involucrados”.

Hay todavía muchos pendientes para el GDF y la ciudadanía: “ampliar la red de Metrobús, modernizar la flote de microbuses: el sistema de concesiones necesita una reforma mayor. Extenderse hacia nuevas zonas de la ciudad, ver por los centros urbanos de otras delegaciones. Deben recuperarse áreas verdes, sobre todo en zonas donde el tejido social se ha deteriorado. Quitarse el miedo a desalentar el uso del automóvil”. Y, más que promover grandes obras infraestructurales, “articular e interconectar pequeños proyectos”.

Al final, el tema central “es la repartición y redistribución del espacio público, incluyendo a las calles, y su vínculo con el desarrollo urbano. Por eso nos gusta mucho el Metrobús, porque otorga el mejor carril de una avenida como Insurgentes a la mayoría. Veo con mucho agrado un despertar de la sociedad civil, pero es necesario alimentar el empoderamiento del ciudadano con más información y participación”.

 

CUESTIONARIO RESIDENTE

¿QUÉ EXPERIENCIA BRINDA SÓLO EL DF?
Diversidad, cierto anonimato que también es muy agradable. Intensidad, para bien y para mal.

¿QUÉ LE HACE FALTA?
Policentros: desarrollo de diversas actividades en varias zonas. Una vida nocturna más rica en el Centro Histórico, por ejemplo. Un servicio de transporte público nocturno. Que el espacio público sea incluyente, que favorezca a los más vulnerables, que funcionemos como una comunidad, a pesar de que somos una gran ciudad. Amabilidad para los modos suaves de movilidad.

¿QUÉ TE GUSTA DE VIVIR EN LA CIUDAD DE MÉXICO?
La gente, la cultura, la historia. Que es mi ciudad, donde me siento identificado con muchas cosas. La amo y la odio.

¿QUÉ TE DISGUSTA?

El valemadrismo. La agresividad, que tiene que ver mucho con las condiciones viales. El poco respeto a la ley, la falta de aplicación de la misma.

(Tomado de Residentemx.com)

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